2024-08-13

Gregor von Medeazza, representante adjunto de Unicef Bolivia

“Llama la atención que en un país tan estable haya indicadores altos de violencia”

El representante de Unicef habló de la Teletón que este año busca recaudar dos millones de bolivianos para financiar varios programas urgentes.

Gregor Von Medeazza es  el representante adjunto para Bolivia del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef). Ingeniero de formación, trabaja desde hace 15 años en la agencia internacional. Está en Bolivia desde el año pasado; anteriormente estuvo en zonas en las que se desataron crisis humanitarias.

Ahora, el representante se encuentra preparando la Teletón 2024 que, bajo el lema “Tiempo de actuar por una infancia feliz”, busca recaudar  dos millones de bolivianos. Lo recaudado financiará distintas iniciativas  en nutrición, salud y educación de las niñas, niños y adolescentes del país.

El evento se realizará hoy a partir de las 18.00 y tendrá una duración de cuatro horas. Se transmitirá tanto por televisión como por Internet.

¿Quién es Gregor Von Medeazza? 
Soy el representante adjunto de Unicef Bolivia. Estoy en el país desde hace un año. Estuve en zonas con crisis humanitarias, como la Franja de Gaza, Siria y al inicio de la guerra en Ucrania, en la frontera, para apoyar con la coordinación del flujo de refugiados hacia la Unión Europea.

Bolivia presenta un contexto diferente, pero con muchos desafíos. No quiero compararlo con los de países con situaciones extremas, pero hay problemas que requieren mucha atención.

¿Cómo encontró la situación en el país?
Cuando llegué a Bolivia y empecé a revisar los indicadores que necesitamos para cumplir el mandato de Unicef –la protección de los derechos de las niñas, niños y adolescentes, además prevenir la violencia– vi datos muy preocupantes. 
Por ejemplo, el año pasado se reportaron 70 infanticidios; también se registraron más de 400 casos de muertes accidentales de menores, muchas veces por descuido de padres  o tutores y no por cosas naturales o por causas de salud. Obviamente también están los crecientes feminicidios.

Son  61.000 niñas, niños y adolescentes que abandonaron la escuela en 2023. 

Para darte algunas cifras: tenemos 4,2 millones de niños, niñas y adolescentes en Bolivia, que es el grupo en el que Unicef se está enfocando. De estos 4,2 millones –que son el 36%, poco más de un tercio de la población total del país– el 14% no están matriculados en escuelas. Según los datos que tenemos, son  61 mil niñas, niños y adolescentes que abandonaron la escuela en 2023.

Mucho de esto tiene que ver, aunque no exclusivamente, con el embarazo de las adolescentes, ya que tres de cada 10 bolivianas se embarazan antes de los 19 años. Siendo todavía niñas, legalmente, ya esperando un hijo o hija. Además, cuatro de cada 10 niñas, niños y adolescentes –cifras de Unicef y del Ministerio de Educación– sufren algún tipo de acoso en su unidad educativa.

En el campo de la salud tenemos que el 16% de las niñas y niños sufren de desnutrición crónica. Estas son cifras que espero encontrar en un campo de refugiados después del terremoto o de muchos años de guerra en Siria, pero me sorprende hallarlos en Bolivia. 

Cada niño o niña que muere por un acto violento es una vida perdida y una familia destrozada.

¿Por qué le sorprende? 
Porque son relativamente altas. Nuevamente no quiero comparar la situación de este país con las de las zonas de crisis humanitaria, pero llama mucho la atención que, en un país tan estable, próspero, con paz relativa, se tengan estos indicadores de violencia tan altos.

La sorpresa va relacionada con un documento realmente fundamental en Bolivia: en julio se celebraron los 10 años de la Ley 548, el Código Niña, Niño, Adolescente. Se lograron muchos éxitos en estos 10 años, ya que existe un marco normativo que es muy bueno. Y, de nuevo, estamos en un país que está avanzando, en el que  contamos con socios que están preocupados por los derechos de la niñez.

El recortar los servicios esenciales es un cálculo errado. El coste es muchísimo más alto a futuro. 

Todo esto muestra el vaso medio lleno, pero en un vaso así aún hay espacio para llenar, y es ahí donde entran las cifras de infanticidios, de feminicidios, de esas brechas que son preocupantes. Cada niño o niña que muere por un acto violento es una vida perdida y una familia destrozada; cada adolescente que se embaraza, muchas veces de manera no deseada, por violencia, por falta de información  o por presión de su pareja, representa una vida no aprovechada plenamente, una multitud de oportunidades perdidas.

Se presentan en un país en el que la inequidad todavía es alarmante. En una nación donde una niña de una comunidad indígena o afrodescendiente, que vive en una zona rural y, tal vez, incluso tiene una discapacidad, sufre de una acumulación real de depredaciones. Cuando comparamos su situación con la de su contrario, un niño viviendo en una zona urbana de una comunidad más privilegiada, las cifras son muy diferentes.

Esto, claramente, es una gran brecha en la que se muestra la privación de servicios. Por eso insistimos mucho en la oportunidad perdida. 

En la Teletón se va a presentar este balance y hacer un “call to action”, un llamado para la acción.

¿Cuál es la situación global de la adolescencia y niñez en Bolivia? 
Es difícil de hablarlo de manera general, porque tenemos que destacar que se mejoró en la gran mayoría de los indicadores en los últimos 20 años.

Se mejoró el acceso a los servicios, se mejoró, de manera general, el bienestar de la niñez en Bolivia. Pero en Unicef tenemos como principio no dejar a nadie  atrás; nos enfocamos en las niñas, niños, adolescentes, los más marginalizados y algunas de esas cifras son muy preocupantes.

No ayuda que los presupuestos del Gobierno se tengan que redirigir, bajo presión, a otras necesidades. Nuestro gran mensaje es que no podemos cortar servicios esenciales para la supervivencia de los menores de edad, aunque exista la obligación de hacer ahorros.

El recortar los servicios esenciales es un cálculo económico errado. Se demostró que el coste es muchísimo más alto a futuro. Cuando pensamos “ahora vamos a cortar nuestros servicios sociales de base, para lograr hoy un ahorro”, nos encontraremos que en cinco años las consecuencias van a representar un coste mucho mayor.

Porque cuando un tercio de tu población no tiene una educación adecuada no va a aportar a la sociedad y la economía. Es más, te  vas a ver obligado a ayudarlos, a arreglar lo causado por no hacer las inversiones correctas, por hacer un  cálculo de ahorro equivocado y erosionar los servicios de base.

Por eso, solo en términos puramente económicos, el concepto de retorno en tu inversión hace que tenga muchísimo sentido asegurarte que tus niños tengan salud y educación adecuadas; que tengan acceso a una nutrición saludable y estén protegidos con vacunas.

Fuera de todo esto, una cifra que me sorprendió mucho es que Bolivia es el segundo país de la región, después de Haití (que es un caso especial) con el peor acceso a servicios básicos de saneamiento, algo tan fundamental para la salud pública y para la dignidad humana. Tener un baño, un saneamiento básico en tu propio hogar es algo que cuatro de cada 10 hogares en el área rural no tienen.

Significa un problema de salud pública. No tener un baño obliga a esas familias a defecar en campo abierto; que las niñas no tienen el acceso adecuado a una higiene sexual y reproductiva ni en su hogar ni, muchas veces, en la escuela. Por ende también faltan al colegio durante los días de menstruación, afectando la continuidad de su educación.

Y la cosa se complica, si tú tienes un baño, pero tu vecino  no, entonces se da la situación que defeca en campo abierto, cerca de tu casa, de la suya y de la de otros. Este acto está dañando a la comunidad en general, convirtiéndose, también en un problema que debe tratarse con un cambio de comportamiento y de entendimiento de cómo funciona la salud pública.

Todo lo que conté son excepciones dentro de lo que presenta Bolivia a nivel general. No tendría que registrarse esta tasa tan baja de cobertura. Hay muchas cosas muy buenas, pero otras que no entran en la lógica del país y de su potencialidad.

¿A qué atribuye la existencia de estas excepciones?
A tres factores: algunas de las problemáticas no son prioridad en las élites políticas, o faltan evidencias de la situación que convenzan a las autoridades. El segundo es la falta en los servicios, a todos nivel y, el tercer punto, es la existencia de una brecha de información y la necesidad de cambiar el comportamiento de la sociedad.

¿Cuál es el objetivo de la  Teletón?
La Teletón se enfocará  en problemáticas como que, en 2023, se registraron 39 mil denuncias de violencia familiar, 11.450 de violencia sexual contra mujeres, niños, niñas y adolescentes; 2.083 casos de violación y cada día más de 104 niñas y adolescentes se embarazan. Y si bien mencioné que 16% de menores  sufre de desnutrición crónica, tenemos un 10% con obesidad, que también es por falta de nutrición adecuada; además de  54% de menores de cinco años que presentan anemia y no crecen al nivel adecuado.

Todo esto se mencionará en  la quinta edición de la Teletón. Es un momento clave, obviamente, de recaudación de fondos, pero también de destacar los desafíos que enfrentamos, además de las oportunidades.

En la Teletón se va a presentar este balance y hacer un “call to action”, un llamado para que la sociedad se movilice. Unicef, con sus socios, pretende mostrar que tenemos muchas oportunidades, que hay muchas soluciones, muchas historias de vida muy lindas, que  presentan una esperanza frente a este panorama que es un poco preocupante.

La Teletón también es un  momento de reflexión y evaluación de los 10 años del Código Niña, Niño y Adolescente. Una vez al año el evento nos permite levantar, destacar estas preocupaciones, pero también balancear con las propuestas, con la demostración de soluciones.

Se realizará el domingo  11 de agosto y tendrá una duración de cuatro horas, entre las 18.00 y las 22.00. Se transmitirá por la Red Uno, tanto en televisión abierta como en cable y su página web;  por streaming en las cuentas oficiales de Unicef y Red Uno en Facebook y por el canal de YouTube.

Estamos trabajando bajo el  concepto “Tiempo de actuar por una infancia feliz”. Como todos los años, vamos a balancear las historias de vida con preocupaciones serias.

Hemos trabajado para que sea también divertido. Tendremos premios para quienes colaboren, gracias a las empresas que nos apoyan, como Diaconía IFD, Roho, BOA y Hotel Los Tajibos, Banco Bisa, Casaldeas, Totto, Torres Mall, Cine Center, Nacional de Seguros, Mi Teleférico, Haka, Conecta y Multicine.

También participarán artistas como Lu de la Tower y Chila Jatun. Entre ellos destaca el argentino Abel Pintos, que días después ofrecerá conciertos en La Paz y Santa Cruz.

Quiero destacar que Pintos estuvo con nosotros desde el lanzamiento de la Teletón y que  apoyó a Unicef Argentina en los últimos años. Cuando los periodistas preguntaron por qué se sumaba a esta iniciativa, él respondió que como padre de familia consideraba que era importante apoyar a la niñez. También dijo que en Argentina, vio el impacto de las iniciativas.

Obviamente la Teletón es una actividad que busca la recaudación de fondos. Para este año tenemos una meta ambiciosa: dos millones de bolivianos.

Sé que parece un monto muy grande, pero hay que tomar en cuenta que recibiremos aportes desde montos muy pequeños. Tenemos una propuesta, que se llama “Héroes de la niñez”, que propone colaborar con 60 bolivianos por mes, que por semana  representa menos que un café diario. Así, no solo con la Teletón podemos colaborar.  Es algo que realmente hace una gran diferencia.

Lo que pretendemos hacer con estos dos millones, si los conseguimos, es ayudar a que dos mil niñas y niños menores de seis años reciban una mejor atención en los centros de salud, que también se extenderá a sus madres, padres y cuidadores; que dos mil niñas y niños con algún tipo de discapacidad reciban la atención y rehabilitación que necesitan alcanzar su máximo potencial; a que  más de 1,7 millones de menores de seis años, más o menos un tercio de todos los niños y niñas del país, reciban su dosis completa de vitamina A, para que crezcan sanos y se puedan prevenir, a tiempo, diferentes enfermedades; 30 centros de cuidado infantil serán equipados con insumos para el abordaje temprano y para la estimulación temprana; 1.500 madres y padres recibirán material lúdico pedagógico para educar a sus hijos con algún tipo de discapacidad intelectual; 25 mil madres y padres trabajarán con Unicef para mejorar sus habilidades de crianza  y cuidado;  ocho mil niños recibirán atención directa para su bienestar emocional con la línea gratuita “Familia Segura” y que 150 mil niños recibirán vacunas necesarias. 

¿Cómo se puede apoyar durante la Teletón?    
Desde ya, los interesados en donar pueden entrar a la página  www. unicef.org.bo. Se aceptan todas las tarjetas de crédito y débito de los bancos nacionales llamando al 800 10 93 33. 

¿Hay mecanismos paralelos para recaudar fondos?
Sí. Unicef,  aquí y en el resto del mundo, tiene aliados que nos apoyan, además de nuestros propios fondos. La Teletón es un complemento. 

En la crisis actual, ¿cree que la Teletón funcione?
Yo creo que sí. La organizamos ya cuatro veces y la realidad es que fueron exitosas.

Sabemos que la situación es desafiante, pero hay mucha humanidad  que busca ayudar, independientemente del nivel económico, la etnia y la religión.

PERFIL

Ͱ NACIMIENTO· Nació en Bruselas, Bélgica, el 18 de diciembre de 1978.

Ͱ EDUCACIÓN· Estudió en la Escuela Europea de Bruselas. Posteriormente siguió la carrera de Ingeniería en la Universidad de Aechen (Alemania). También cursó maestrías de administración de recursos hídricos, economía ecológica, desarrollo y medio ambiente, y políticas de salud  pública y finanzas.
 
Ͱ INSTITUCIONES· En 2007 trabajó en Médicos sin Fronteras, destinado a las regiones de Chad y Sudán. En 2009 comenzó a trabajar en Unicef. Empezó como especialista de Estrategia de Agua, Saneamiento e Higiene (WASH) en países como Haití, India, Guinea, la Franja de Gaza y otros. Fue coordinador de emergencias en Ucrania, Siria (tanto durante la guerra y tras el terremoto) y la Franja de Gaza. 

 

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