2024-08-15

La Tribuna

Garibay en París: frustración por la presión

¿Por qué nuestro atleta perdió toda la perspectiva de ese sueño, cometiendo errores inexplicables en los días previos a cumplir semejante anhelo y responsabilidad, no solo con el país, que tenía una enorme expectativa por su participación, sino con el mismo y todo el trabajo invertido a lo largo de los últimos 4 años?

Nunca sabremos qué pasó verdaderamente con Garibay en los Juegos Olímpicos de París. ¿Por qué mermó tanto su rendimiento en relación a otras competencias de largo aliento? ¿Qué o quiénes presionaron al atleta nacional para que terminara su presencia en la maratón en el puesto número 60? Garibay obtuvo un tiempo de 2 horas, 15 minutos y 54 segundos. Entre 81 participantes fue el tercer sudamericano. El mejor tiempo registrado por el fondista boliviano es de 2 horas, 07 minutos, 44 segundos, el 19 de febrero de 2023 en la maratón de Sevilla, España; tiempo que le dio el derecho de participar en la prueba de fondo olímpica este año.

De haber realizado el mismo tiempo en París, Héctor Garibay habría terminado la prueba entre los primeros 7 o los primeros 10, en el peor de los casos. Tamirat Tola de Etiopía fue el ganador de esta prueba, registrando un tiempo de: 2 horas, 06 minutos, 26 segundos; adjudicándose la medalla de oro. Bashir Abdi de Bélgica, registró un tiempo de: 2 horas, 06 minutos, 47 segundos; medalla de plata. Benson Kipruto de Kenia, marcó un tiempo de: 2 horas, 07, minutos, 00 segundos; medalla de bronce.

Haga usted la comparación de los tiempos amable amigo lector y se dará cuenta la diferencia abismal que registran los tiempos de unos y otros, entre los 3 primeros y lo que hizo Garibay en París y el mejor tiempo del boliviano hace un año en Sevilla, aquel que le dio el derecho de participar en estos Juegos Olímpicos 2024. Ciertamente de no creer; estamos analizando a deportistas de élite a nivel mundial; tan lejos Garibay no estaba.

Los atletas se preparan para mejorar sus marcas a un nivel superior. En la mente de cada uno está solo en participar a nivel olímpico y soñar con alcanzar la gloria de una medalla y coronar en el podio la hazaña de un trabajo de preparación que le costó años de esfuerzo. ¿Por qué nuestro atleta perdió toda la perspectiva de ese sueño, cometiendo errores inexplicables en los días previos a cumplir semejante anhelo y responsabilidad, no solo con el país, que tenía una enorme expectativa por su participación, sino con el mismo y todo el trabajo invertido a lo largo de los últimos 4 años?

En ese análisis, habrá que estudiar cómo una persona puede perder la concentración gradualmente, cuando la presión va en aumento y de manera exponencial conforme pasan los meses, días y horas antes de una prueba significativa y fundamental, que cambiará en todo sentido tu forma de vida y catapultará tu destino a un nivel superlativo.

Con eso no quiero decir que Garibay iría a subir al podio, pero repito y revisando los tiempos, que si estaba preparado para llegar entre los 7 o 10 primeros en la maratón olímpica de París. Solo imagine usted lo que representa eso a nivel mundial. Algo absolutamente ponderable, desde todo punto de vista.

Entonces surge nuevamente la pregunta ¿Qué pasó con Garibay?

En un criterio personal y haciendo el seguimiento de su preparación durante los últimos meses, considero que diferentes temas fueron presionando paulatinamente al atleta boliviano que ciertamente lo sacaron de concentración y mermaron su capacidad de llegar a la prueba con la mente puesta en romper su mejor marca, aquella con la que había ganado el derecho de estar en una olimpiada por mérito deportivo.

Algún día iremos a saber cuáles fueron esos temas y en detalle de lo que pasó por la mente de Héctor Garibay que no tuvo una buena participación olímpica y su registro de tiempo en la maratón, estuvo muy por debajo de su propio record internacional.

Llamó la atención cuando manifestó su decisión de viajar a Francia para la inauguración de los Juegos, cumpliendo además con la designación que le hizo el Estado de portar la bandera boliviana en el acto principal, encabezando la modesta delegación boliviana. No era solo eso, pues el derecho también se lo había ganado, era el deportista emblema de Bolivia en los Juegos. Sin embargo, la transmisión televisiva nos mostró el momento de ese ingreso que Garibay no portaba la enseña patria, lo hacía una deportista de la delegación.

Finalizada la ceremonia, se confirmó que Garibay retornaba inmediatamente al país para continuar con su trabajo de preparación en Oruro. Viaje que le costó 16 horas como mínimo para estar nuevamente en suelo nacional. Dos semanas después, nuevamente tomaba un avión y volvía a Francia para la mencionada prueba; otro periplo totalmente duro y desgastante para cualquier persona, mucho más para quien debe rendir la prueba física más importante de su carrera deportiva. ¿Se puede creer?

Su vuelo de ida en este segundo viaje, tenía una escala en Bogotá. Garibay perdió la conexión aérea y se quedó en Colombia a 48 horas de su competencia. Su entrenadora viajó sin problema y el deportista, ¡perdió el vuelo!

Luego de diferentes trámites improvisados, se salvó el momento y pudo tomar otra conexión muchas horas después, lógicamente rompiendo todos los cronogramas establecidos para un deportista antes de semejante prueba. Por supuesto que llegó con un día de retraso, seguramente cansado y con los nervios destrozados, desconcentrado y abrumado por la presión.

Resultado, terminó la maratón olímpica en el puesto 60. Comenzó bien para salir entre los lideres y ser captado por la transmisión televisiva internacional e ilusionar a los compatriotas bolivianos que se apostaron en la ruta y lo aplaudieron y ovacionaron su recorrido, cuando iba entre los primeros. Al cabo de los 30 primeros minutos comenzó a mermar su ritmo y fue rebasado de manera paulatina y así terminó la competencia.

A lo largo de estos años, Garibay tuvo apoyo de patrocinadores, del estado, empresa privada, del presidente de Club Bolívar que le puso un entrenador extranjero, con el cual no quiso trabajar. Fue dotado de indumentaria deportiva, tuvo toda la logística necesaria. Confrontó problemas con su entrenadora boliviana y así terminó esta historia.

Garibay en París, es el resultado de la frustración por la presión.

¿Usted qué opina?

Ahí se la dejo

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