2024-10-07

Fracasan los intentos diplomáticos

Oriente Medio y la amenaza nuclear

En medio de conteos sobre cuál tiene más misiles, la incertidumbre en la región es lo único claro en este contexto bélico agravado entre Irán e Israel.

Israel, enemigo histórico de Irán, y considerado el único país con armas nucleares de Oriente Medio, libra una guerra contra el grupo terrorista Hamas en Gaza y, ahora, en otro frente, contra el grupo chií Hezbollah en Líbano. Además, se contrapone a Irán, que esta semana atacó al Estado judío con más de 200 misiles, en represalia por el asesinato de Hassan Nasrallah, líder de Hezbollah en Líbano, por parte de fuerzas militares israelíes.

Al haber fracasado todos los intentos diplomáticos, ¿se encamina Oriente Medio a un conflicto regional que podría desencadenar en una crisis nuclear?

Según diversas fuentes, el Estado judío desarrolló armamento nuclear de forma encubierta desde hace más de 50 años. Hasta ahora no admite ni niega su posesión y es el único país del mundo que no lo reconoce abiertamente, aunque es un secreto a voces que es un Estado nuclear.

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Según la ONG Nuclear Threat Initiative, Israel dispondría de al menos 90 ojivas nucleares y 980 kilos de reservas de plutonio, suficientes para crear entre 170 y 278 armas nucleares.

En cuanto a Irán, su ambición por disponer de armas nucleares ha sido una de las grandes preocupaciones de la política internacional en Oriente Medio desde hace décadas y, aunque es imposible de saber a ciencia cierta si dispone de estos recursos, se sabe que tiene capacidad y recursos para fabricar armas nucleares.

Un partidario de Hezbollah muestra la imagen de Hassan Nasrallah, asesinado por Israel. Foto: EFE

 

Pese a que el país islámico firmó el Tratado de No Proliferación Nuclear, comprometiéndose a no fabricar ni adquirir armas nucleares, Ahmad Bakhshayesh Ardestani, miembro del Majlis (Asamblea Consultiva Islámica-Parlamento), reveló que su país dispone de una bomba nuclear.

Un reporte de France24 señala que desde hace más de una década, Irán ha perseguido el objetivo de armar a su Ejército y convertirse en una potencia armamentística -no solo en Oriente Medio, pero en todo el mundo-. La república islámica busca expandir su influencia política en la región a través del suministro de armas a grupos ideológicamente aliados que puedan otorgarle una carta fuerte contra la política expansionista de Israel. En el presente, Irán parece haber cumplido su cometido.

De acuerdo con información suministrada por la Oficina del Director de Inteligencia Nacional de EEUU, Teherán cuenta con la reserva de misiles balísticos más grande de la región. Cuenta con un arsenal que va desde misiles Sejil, con un rango de 2.500 kilómetros, hasta una serie de misiles hipersónicos que habrían sido utilizados en el último ataque a Israel.

Irán ha conseguido tejer una red de alianzas militares en la zona con grupos hostiles a Israel: Hezbollah en Líbano, los hutíes en Yemen, la Resistencia Islámica en Irak, el Estado sirio y Hamas en la Franja de Gaza son algunos de los actores principales, entre Estados y grupos milicianos, que dependen militarmente del apoyo de Irán y podrían utilizar sus arsenales en caso de un conflicto bélico contra Israel.

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Las armas nucleares se rigen ante el derecho internacional, mediante el Tratado de la No Proliferación de Armas Nucleares, un convenio abierto a la firma desde el 1 de julio de 1968 que restringe la posesión de estas armas.

Solo cinco países tienen permitida la posesión de tecnología nuclear: Estados Unidos, Reino Unido, Francia, Rusia y China, definidos como “Estados nuclearmente armados”. Eso en teoría, porque Rusia posee un gran arsenal nuclear. También están en esa carrera Pakistán, India y Corea del Norte.

Según expertos, el Estado judío mantiene una política nuclear para preservar sus intereses de seguridad y evitar más inestabilidad en Oriente Medio, donde busca retener su superioridad militar ante el resto de países y enemigos declarados como Irán.

El 27 de septiembre, el primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, denunció en la ONU que tiene pruebas de que Irán esconde material nuclear en un almacén en Teherán, lo que demostraría que no ha abandonado su programa de armas nucleares.

Israel tiene a un poderoso aliado a su favor, Estados Unidos. Solo horas después del ataque iraní contra Israel, el presidente estadounidense, Joe Biden, afirmó que su Gobierno está “totalmente a favor de Israel”.

Pero esta semana el mandatario demócrata advirtió que Estados Unidos “no apoyará que se ataquen instalaciones nucleares en Irán”.

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En una hipotética confrontación directa de Irán contra Israel, Estados Unidos cuenta con una fuerte presencia militar en Oriente Medio que podría ser decisiva, con buques destructores estacionados en el mar Mediterráneo con capacidad de lanzar misiles balísticos y centros de comando dispersos por la región. También cuenta con tropas listas para la movilización.

Isaac Brick, un general del Ejército israelí, de 76 años, declaró a Euro News que la república islámica no usaría una bomba nuclear contra Israel, aunque la tuviera. Calificó las acciones de Irán para aumentar la capacidad nuclear únicamente para proporcionar “una tapadera para la acción bélica convencional”.

“Si usan una bomba nuclear, tal vez Israel sea destruido, pero también se destruirán a sí mismos. Incluso el presidente ruso Vladímir Putin, que amenazó a Ucrania con usar un arma nuclear, no la usó, porque sabe que la primera bomba nuclear desembocará en gran guerra mundial”, afirmó el jefe militar a Euro News.

Brick estimó que “si Israel atacara hoy las instalaciones nucleares de Irán, solo provocaría un retraso menor en el programa nuclear de Teherán, pero al mismo tiempo encendería el fuego de una amplia guerra regional”.

En medio de los ataques de ambos bandos en la última semana, la Unión Europea y Estados Unidos les pidieron que eviten una escalada en la región.

En tanto, el académico español Aquilino Cayuela sostiene que a muchos analistas de seguridad les preocupa la erosión de la posición regional de Israel; incluso, les preocupa que Irán y sus aliados estén ganando fuerza entre los países árabes suníes.

“Irán, con todo esto, puede verse incentivado a lograr que sus capacidades nucleares le permitan disponer de este tipo de arma para disuadir a Israel, más allá de los medios convencionales. Israel vive una sensación de amenaza existencial que los analistas de defensa describen como diferente a cualquier otra que hayan sentido desde la independencia del país en 1948. Hoy es imposible alcanzar una paz duradera”, expresó Cayuela al sitio El Debate.

El corresponsal del medio británico BBC reportó desde el lugar: “La región de Medio Oriente está de nuevo al borde de una guerra abierta y devastadora entre dos protagonistas enfrentados durante la mayor parte de los últimos 45 años. Estamos en uno de los momentos más peligrosos para toda la región”.

 

PUNTO DE VISTA 

“Oriente Medio vive una carrera nuclear imparable”

Por: Rosa Meneses, periodista 

La carrera atómica ha empezado. El detonante inmediato de la fiebre nuclear que se vive actualmente en la región es el programa iraní y su rivalidad con Israel. Todos sus vecinos quieren estar preparados ante el desafío. Además de su enfrentamiento con Israel, los regímenes árabes se sienten amenazados políticamente por el programa de Irán, un país que se perfila como la gran potencia regional de Oriente Medio en el marco de una polarización en aumento entre suníes y chiíes, las dos ramas principales del islam.

Washington ha reconocido también la importancia e influencia de Irán a la hora de estabilizar Afganistán, un conflicto que fue prioritario en la agenda internacional del expresidente Barack Obama. Además, sus alianzas con el grupo chií libanés Hezbollah y su apoyo al movimiento islámico (aunque de tendencia suní) palestino Hamas, le apuntalan como uno de los Estados clave en la resolución del conflicto palestino-israelí.

Incluso sin armas nucleares, la República Islámica ya es el poder musulmán más importante de Oriente Próximo y sin duda se acrecentará su voz en la región. En este contexto, los Estados del Golfo Pérsico y Egipto llevan desde 2006 insistiendo en que es necesario desarrollar sus propios programas y esgrimen las mismas razones que Irán: la acuciante necesidad de producir energía para fines civiles.

Todos estos países tienen sistemas energéticos deficitarios y obsoletos que no pueden proveer de energía eléctrica a toda su población. Al mismo tiempo, países como Jordania y Siria carecen de reservas naturales de gas o petróleo con las que generar energía. Mientras, los Estados que sí las tienen prefieren exportarlas para obtener ingresos. Irán, que es hoy el segundo país más rico en recursos energéticos fósiles, importa toda la gasolina que consumen sus 70 millones de habitantes.

En este contexto hay que entender las palabras del rey Abdulá de Jordania a finales de 2007, cuando advirtió que las reglas para la región “han cambiado” en cuestión nuclear. La corriente de opinión a favor de la energía nuclear en Oriente Próximo ha llegado incluso hasta Turquía. Y los esfuerzos árabes y turcos en este sentido pueden ayudar a que el programa iraní sea visto con buenos ojos por Estados Unidos y Europa, ya que los intereses energéticos de países aliados legitimarían los intereses persas.

No cabe duda de que la creciente popularidad de la energía nuclear en Oriente Medio y la acometida de proyectos en este sentido contribuirán a configurar el espectro de una proliferación indeseada en una región inestable, altamente militarizada y con graves problemas políticos y económicos.

Restos de un misil balístico lanzado por Irán a Israel. Foto: Foto: Rtve

 

Además del riesgo de una eventual guerra nuclear, las inquietudes de los expertos también se centran en la misma naturaleza de la energía nuclear: una energía costosa, poco ecológica y de difícil reciclado que sin duda generará dificultades financieras, políticas, securitarias, medioambientales y de desarrollo en los Estados árabes y en Irán.

La carrera atómica corre el riesgo de eclipsar y drenar recursos a otros esfuerzos en políticas sociales y de desarrollo que deben llevarse a cabo urgentemente por estos regímenes.

Y el tira y afloja entre Occidente e Irán tiene que ver con la voluntad de Occidente de mantener la supremacía nuclear de Israel en la región.

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