2024-11-04

La Tribuna

La Copa Simón Bolívar tiene que cambiar

En años anteriores hubo casos insólitos como la suplantación de identidades o la inclusión de un chofer para completar un equipo. Un torneo serio, cuyo campeón asciende directamente a la División Profesional, no debería pasar por esas situaciones.

Después de tres semanas regresó la Copa Simón Bolívar con los partidos de vuelta correspondientes a los octavos de final. El certamen se frenó por una impugnación del potosino 10 de Noviembre Wilstermann Cooperativas contra Ciudad Nueva Santa Cruz Academia FC por inclusión de un futbolista que no estaba registrado en planilla para ese compromiso.

En cancha se impuso el cruceño 2-4, pero el Tribunal de Disciplina de la Federación Boliviana de Fútbol (FBF) determinó probada la denuncia y determinó que el resultado de ese partido sea 3-0 a favor del club de la Villa Imperial.

La historia es una más del sinnúmero de situaciones que afectan el normal desarrollo del torneo. Hace varios años no hay una Copa Simón Bolívar que se desarrolle con normalidad.

En la actual edición, el club River 66 de San Julián, del municipio del mismo nombre del departamento de Santa Cruz, fue marginado por no presentarse a jugar un partido de la fase regional. Su ausencia se debió a la falta de recursos para  viajar a Santa Cruz de la Sierra.

En años anteriores hubo casos insólitos como la suplantación de identidades o la inclusión de un chofer para completar un equipo.

Un torneo serio, cuyo campeón asciende directamente a la División Profesional, no debería pasar por esas situaciones.

La Copa Simón Bolívar necesita un cambio radical urgente, no es suficiente modificar el formato del torneo y dar la mayor cantidad de partidos a los participantes.

La División Aficionados y la Dirección de Competiciones deberían organizar y llevar adelante un estudio de la realidad de los clubes de las asociaciones. Sabemos que la mayoría no manejan recursos económicos altos, se sustentan con aportes de familias, tradición y pasión por el fútbol. Ahí están los clubes provinciales.

En el otro lado están aquellos clubes que apuestan fuerte y conforman equipos que de entrada se pintan como candidatos al título.

Se trata de la segunda división de nuestro balompié y sería bueno que se ponga en consideración, por ejemplo, la propuesta de poner un límite a la cantidad de participantes, buscar una forma de que la competencia sea atractiva desde el inicio para que el aficionado asista a los estadios con frecuencia, no solamente cuando toque disputar las últimas instancias decisivas.

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