lunes 13 de abril de 2026

La Tribuna

La Verde, una lección de vida

El boliviano tiene ese toque seductor, conquistador, trabajador, una sencillez y amabilidad que trasciende el universo y entonces los mexicanos poco a poco se vestían de verde, no verde de su selección, sino verde de Bolivia.

Fueron días bizarros, de aquellos en los que sientes más, ríes más, lloras más. Todo tuvo una intensidad indescriptible; algo estaba lejos de lo normal. Desde que la selección se instaló en Monterrey, la vida tomaba una tonalidad verde. En México pocos estaban enterados de que se jugaban partidos pre mundial en el Gigante de Acero; al final, ellos, ya clasificados, esperan la fiesta mayor.

El boliviano tiene ese toque seductor, conquistador, trabajador, una sencillez y amabilidad que trasciende el universo y entonces los mexicanos poco a poco se vestían de verde, no verde de su selección, sino verde de Bolivia. Pasaban los días y los “regios” (gentilicio al nacido en Monterrey) se contagiaban de fútbol con un trato de hermandad al nacional con más de una frase que nos acompañará por siempre: "Boliviano, amigo, ya eres mexicano”.

En tierra mexicana nos deslumbró la expectativa pasional que generó la selección, una muestra de unidad pocas veces vista y rendida ante nuestra selección, todos los bolivianos siendo bolivianos; en fin, como diría Eduardo Galeano: “El fútbol es la única religión que no tiene ateos”.

El resultado deportivo que quede como anécdota y la lección que la tomen en cuenta los futbolistas, el cuerpo técnico, la dirigencia, el periodismo y la hinchada. Hay más de una lección y esa moraleja está en todos los que vestimos de verde cuando la selección está por conseguir algo importante: la unión nos fortalecerá. Los bolivianos somos mucho más que 90 minutos de la mano, y si esos 90 minutos emulamos en todas las aristas de la vida, Bolivia sería lo que Bolivia merece ser. Gracias, fútbol, gracias, selección, qué lindo es ser boliviano.