2025-01-20

Comienza su mandato

Trump vuelve a la Casa Blanca con la mira en economía e inmigración

El republicano ha conseguido recaudar más de 170 millones de dólares para desplegar todos los eventos previstos para su investidura, una cifra récord.

Este 20 de enero, el republicano Donald Trump tomará posesión como el presidente número 47 de Estados Unidos, cumpliendo con lo estipulado en la Enmienda 20 de la Constitución de ese país, que establece que los mandatos presidenciales comienzan a las 12.00 del mediodía en una ceremonia que se lleva a cabo el 20 de enero cada cuatro años.

Trump será el presidente 47 -fue el 45 en su pasada gestión- y luego de perder la reelección y ganar nuevamente 4 años después, y se convierte en el primer presidente en casi 130 años en obtener una victoria no consecutiva en la Casa Blanca, después de Stephen Grover Cleveland.

El momento más significativo ocurre cuando el presidente electo sube al estrado para prestar juramento ante el pueblo estadounidense. El presidente de la Corte Suprema es quien tradicionalmente administra el juramento presidencial. Luego, se dará paso al discurso inaugural del presidente investido, en el que delineará su plan para los próximos cuatro años.

Después de estas palabras, el nuevo presidente realizará sus primeras acciones formales, al firmar nominaciones y proclamaciones que marcarán el inicio de su mandato, en un evento que oficialmente se denomina “Ceremonia de la sala de firmas del Presidente”.

Infografía: EFE

En las elecciones de noviembre de 2024, Trump rompió todas las marcas, al obtener 312 votos electorales (de los 270 para acceder a la Presidencia), frente a los 226 de su rival, la demócrata Kamala Harris. El republicano ganó las elecciones de 2016 y perdió las de 2020 contra Joe Biden, a quien Harris sustituyó como candidata al longevo mandatario saliente.

Además, el regreso al poder de Trump está marcado por el atentado que sufrió en julio de 2024 en Pensilvania, durante un mitin en el que el atacante Thomas Matthew Crooks le disparó, hiriéndolo en la oreja derecha. El hecho sacudió al pueblo estadounidense y reveló graves falencias en la protección a los mandatarios y exmandatarios a cargo del Servicio Secreto.

El retorno a la Casa Blanca de este “Trump 2.0” fue posible por el significativo apoyo que recibió del voto latino y afroamericano. Entre los hombres negros y los latinos, su margen se amplió significativamente; en Pensilvania (estado clave), obtuvo el voto de un 25% de los hombres negros, en Carolina del Norte del 21%, mientras un 46% de los latinos en EEUU le dieron su voto.

Este retorno de la controvertida figura política mandó un mensaje de que “la economía pesa más que la democracia”, los principios de igualdad o el miedo al autoritarismo. La economía sigue mandando en EEUU, antes que el aborto, inmigración o seguridad, y el mandatario electo prometió “arreglar todo lo que está mal en el país”.

Las políticas económicas de Biden pegaron duro y la inflación aplastó a todos los segmentos de la población. Cansados de aquello, los votantes le dieron su confianza para “hacer América grande otra vez”, el eslogan de Trump. Alrededor del 85% de los votantes latinos dijeron que su principal prioridad en las elecciones de este año era la economía, seguida de la atención médica (71%) y los delitos violentos (62%).

Además, ha delineado una agenda amplia que combina enfoques conservadores tradicionales en impuestos, regulación y cuestiones culturales con una inclinación más populista hacia el comercio y un cambio en el papel internacional de Estados Unidos.

Y Trump regresa con una intención más radical contra la inmigración; entre sus propuestas está una deportación masiva de migrantes indocumentados, para frenar lo que él califica como “invasión” al país y poner fin a las guerras en Ucrania y en Oriente Medio.

Con su regreso a la Casa Blanca, Trump rompe con la imagen que dejó allá por 2017, cuando los titulares destacaban la poca participación que obtuvo, comparado con el revuelo que levantó Barack Obama.

Según publica el periódico The New York Times, Trump habría conseguido recaudar más de 170 millones de dólares para desplegar todos los eventos previstos para su investidura, una cantidad récord impulsada por las donaciones de grandes empresas como Amazon y Meta.

Las donaciones privadas se utilizan típicamente para ayudar a pagar eventos alrededor de la toma de posesión, como los costos relacionados con la ceremonia del juramento al cargo, junto con un desfile y “bailes deslumbrantes”.

La enorme cantidad recaudada hasta ahora por el comité presidencial de Trump es más del doble de la cantidad que Biden recaudó hace cuatro años cuando obtuvo casi 62 millones de dólares para su investidura, según registros de la Comisión Federal de Elecciones.

El republicano comenzará a gobernar con dos pesos pesados: una mujer como su mano derecha, Susie Wiles (su jefa de campaña), será su jefa de Gabinete. Se trata de una veterana estratega republicana afincada en Florida, que dirigió la campaña de Trump en el estado en 2016 y 2020. Y Marco Rubio, senador por Florida, será su secretario de Estado. Se trata del primer estadounidense de origen latino que ocupará el más alto cargo de la diplomacia.

Además, anunció a Tom Homan, exdirector del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas, como el “zar de las fronteras”  y al magnate Scott Bessent para liderar el Departamento del Tesoro. Elise Stefani será embajadora de EEUU ante la ONU; Michael Waltz, asesor de seguridad,  un oficial retirado de la Guardia Nacional del Ejército y veterano de guerra.

Mientras, su amigo y empresario multimillonario Elon Musk estará a cargo del nuevo Departamento de Eficiencia Gubernamental que creará.

Trump afirmó que Musk y Vivek Ramaswamy, excandidato en las primarias republicanas, “desmantelarán la burocracia gubernamental y reducirán las regulaciones excesivas”.

 

El mensaje que envía el presidente electo de EEUU con la calculada lista de invitados a su posesión

El presidente electo de Estados Unidos extendió invitaciones a líderes extranjeros para asistir a su ceremonia de investidura el 20 de enero, rompiendo con las normas tradicionales de la política estadounidense. Entre los invitados se destacan figuras populistas y se descartan líderes europeos o de la izquierda latinoamericana.

La Casa Blanca bajo la nieve, el 6 de enero pasado, antes de la investidura de Trump. Foto: @WhiteHouse

 

El expresidente brasileño Jair Bolsonaro confirmó recientemente su intención de asistir al evento. Afirmó que planea viajar a Washington para acompañar a Trump en su toma de posesión, aunque hasta última hora no se confirmó su participación.

Bolsonaro solicitó autorización a la Justicia brasileña para viajar, porque enfrenta una restricción de salida del país mientras es investigado por su presunta participación en un intento de golpe de Estado.

Entre los demás invitados internacionales se encuentran varios jefes de Estado y líderes alineados con las posturas políticas del mandatario electo, marcando una ceremonia que refleja su afinidad con aquellos que comparten sus visiones y puntos de vista.

Aunque el presidente chino, Xi Jinping, declinó la invitación, se espera que China envíe a un alto representante, como el vicepresidente Han Zheng o el ministro de Asuntos Exteriores, Wang Yi.

Líderes afines a la ideología derechista de Trump, como el húngaro Viktor Orbán, el argentino Javier Milei, el ecuatoriano Daniel Noboa, el salvadoreño Nayib Bukele y la italiana Giorgia Meloni recibieron sus invitaciones y algunos confirmaron su asistencia.

“A la posesión de Trump va solo la extrema derecha”, aseguró Gustavo Petro, quien no recibió invitación, al igual que la mexicana Claudia Sheinbaum. La Presidenta de México aseguró que no asistirá a la ceremonia de investidura de Trump, pero minimizó el hecho al ser cuestionada al respecto en su conferencia matutina. “No, pero no pasa nada”, expresó la mandataria.

En el caso de España, será la embajadora en Washington, Ángeles Moreno, la que acudirá a la investidura, por lo que está descartada la participación del presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez.

¿Mecanismo de presión?

La invitación refleja afinidades políticas o conveniencias, y puede ser vista de manera negativa a nivel interno, sobre todo entre los demócratas, afirma Rafael Piñeros Ayala, profesor de Relaciones Internacionales en la Universidad Externado de Colombia.

“Uno no sabe si es un mecanismo de presión; el quedarse por fuera de la inauguración, puede ser visto como una manera de ‘hay que hacer más por la relación bilateral’, como Sheinbaum o algunos otros. Colombia dentro de la lógica republicana no pasa por ser una intención manifiesta y en ese sentido refleja la ausencia de Gustavo Petro”, comentó Piñeros.

Según él, esta lista de invitaciones “rompe un equilibrio y distanciamiento entre lo interno y externo que no se habían visto antes. Enviarle invitación a Xi Jinping evidencia tratar de influir de distintas maneras en Xi, no sé si sea conveniente o efectivo”.

India estará representada por el ministro de Asuntos Exteriores, S. Jaishankar, mientras que en la lista también figura el político francés de extrema derecha Éric Zemmour.  

“La inauguración presidencial se entendía como un elemento para los estadounidenses con los estadounidenses. La participación de líderes extranjeros siempre había sido (vista) con escepticismo y suspicacia. Cómo no iban a asistir todos, siempre iba a haber algunos que se podían sentir excluidos”, comentó Piñeros.

El presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, líder de la izquierda regional, no figura entre los invitados a la ceremonia de investidura del presidente electo de Estados Unidos. Sin embargo, como se vio, Bolsonaro, conocido por sus afinidades ideológicas con Trump, sí recibió la invitación.

“Creo que la novedosa lista de invitados es consistente con el comportamiento que Trump ha tenido desde que irrumpió como candidato presidencial en 2015, y que se caracteriza por romper, a veces ostentosamente, con tradiciones y normas democráticas. ¿Por qué habría de cambiar, si le ha ido tan bien?”, aseguró Ignacio Arana, profesor del Instituto de Estrategia y Tecnología de Carnegie Mellon University.

Habrá otras ausencias notables, como la de la presidenta de la Comisión Europea (CE), Ursula von der Leyen, que no ha recibido invitación para este evento. La portavoz de la CE, Paula Pinho, ha explicado recientemente que los líderes del Ejecutivo comunitario no han asistido a una investidura presidencial estadounidense en años anteriores. Este hecho refleja el distanciamiento entre la UE y la administración Trump, algo que ha sido constante a lo largo de los años.

Por otro lado, figuras del ámbito político estadounidense también han decidido no asistir a la investidura. Michelle Obama, ex primera dama, ha confirmado que no estará presente en este acontecimiento. Este será el segundo evento en poco tiempo en el que el ex presidente Barack Obama asista solo, como se vio recientemente en el funeral del ex presidente Jimmy Carter.

Líderes tecnológicos

Elon Musk; Jeff Bezos; Mark Zuckerberg; y Sam Altman, CEO de OpenAI, aportaron cada uno un millón de dólares al fondo de investidura, que ya ha acumulado más de 170 millones de dólares, con previsiones de superar los 200 millones. Estas contribuciones reflejan el gran interés de la comunidad empresarial por apoyar la administración de Trump.

Los pases VIP para el acto son muy codiciados, y hay informes que indican que ya no están disponibles debido a la abrumadora demanda. Se prevé que Elon Musk, un firme partidario de Trump, asista junto con Brian Armstrong, consejero delegado de Coinbase, y otros líderes influyentes. 

“Debemos esperar que Trump se comporte de manera aún menos convencional que en su primer mandato, porque ahora tiene mucha más experiencia política que en 2016 y tiene más claro lo que quiere y puede hacer como presidente”, comentó Ignacio Arana. 

Trump asistió a la reapertura de la Catedral de Notre Dame en París, invitado por el presidente francés, Emmanuel Macron. Durante su visita, Trump habría quedado impresionado tanto por la majestuosa catedral como por el elevado perfil de los líderes mundiales que estaban presentes.

“Anticipo una administración más personalista, donde el círculo cercano al presidente se base más en lealtad personal que en pericia tecnocrática o política”, estimó Arana.

En ese marco, se encontró con el presidente de Ucrania, Volodimir Zelenski; Meloni de Italia, entre otros. Según expertos, Trump buscaría replicar la magnitud y desborde que vivió en París. (Con información de EFE y France 24)

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