2025-01-27

Inversión

Trump y su nueva IA apuntan a lo militar, economía y hegemonía

El plan estará apoyado financieramente por SoftBank y operativamente por OpenAI, a cuatro años, para desarrolar una Inteligencia Artificial más rápida que sus competidores, como China.

La presencia de los jefes máximos de las “Big Tech” que arroparon al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, en su investidura del 20 de enero pasado no es casual. Apenas un día después de su posesión, el republicano anunció una inversión de hasta 500 mil millones de dólares en el sector privado para construir una infraestructura de Inteligencia Artificial (IA) en el país.

Durante la ceremonia de investidura estuvieron presentes el fundador de Amazon, Jeff Bezos; los CEO de Apple, Tim Cook; de Meta, Mark Zuckerberg; y de Google, Sundar Pichai. También se pudo ver al fundador de OpenAI y creador del popular ChatGPT, Sam Altman, y a Shou Zi Chew, el presidente de TikTok.

Y, por supuesto, su amigo Elon Musk, el hombre más rico del mundo y CEO de Tesla y de la aeroespacial SpaceX. Desde antes de ganar las elecciones de noviembre de 2024, Trump se ha acercado a Silicon Valley.

Algunos de los pesos pesados de Silicon Valley en la investidura.

Las compañías de IA OpenAI, SoftBank y Oracle planean crear un proyecto conjunto llamado Stargate, que comenzará con una inversión en centro de datos en Texas y más tarde se expandirá a otros estados.

El plan estará apoyado financieramente por SoftBank y operativamente por OpenAI a cuatro años para lograr una IA más rápida que naciones competidoras, como China. Además, contará con Arm, Microsoft, Nvidia y Oracle como socios tecnológicos clave.

Open AI explicó en su cuenta de X: “Comenzaremos a invertir 100 mil millones de dólares de inmediato. Los primeros financiadores de capital de Stargate son SoftBank, OpenAl, Oracle y MGX. SoftBank y OpenAl son los socios principales de Stargate, con SoftBank a cargo de la responsabilidad financiera y OpenAl a cargo de la responsabilidad operativa. Masayoshi Son será el presidente”.

El mandatario recién investido aseguró que esta inversión permitirá crear cientos de miles de empleos en EEUU y recalcó la importancia de potenciar la inversión en IA en el país para hacer frente a la competencia con China, que está realizando grandes inversiones en el sector.

“Estamos empezando con una tremenda inversión que llega a nuestro país a niveles que nadie ha visto antes. Apúntense ese nombre, Stargate, porque van a escucharlo mucho”, afirmó Trump en declaraciones a la prensa en la Casa Blanca.

Dentro de este proyecto, uno de los más ambiciosos de la historia humana, el presidente ejecutivo de Oracle, Larry Ellison, confirmó que están en obra al menos otros 10 campus y se están buscando más enclaves.

“Este nuevo acuerdo incluye cambios en la exclusividad sobre nueva capacidad, pasando a un modelo en el que Microsoft tiene un derecho de preferencia. Para apoyar aún más a OpenAI hemos aprobado la capacidad de OpenAI para construir capacidades adicionales, principalmente para investigación y entrenamiento de modelos”, explicó Ellison.

Pero esta nueva era de la inteligencia artificial que proyecta Trump tiene alcances que van mucho más allá del uso “doméstico”. El proyecto contempla una colaboración específica con el Departamento de Defensa para desarrollar aplicaciones militares de IA, incluyendo sistemas de vigilancia automatizada y herramientas de ciberseguridad avanzadas.

Según analistas, esto demuestra la importancia estratégica que la inteligencia artificial tiene en la seguridad de EEUU y en la política internacional para este segundo mandato del republicano.

Otro aspecto destacado del plan es la creación de programas educativos para capacitar a la fuerza laboral en habilidades tecnológicas avanzadas. Además, se promoverá la integración de IA en sectores como la salud, la educación y la agricultura, con el objetivo de maximizar los beneficios económicos y sociales de esta tecnología.

Sin embargo, según sus defensores, Stargate también incluye medidas para mitigar riesgos, como establecer estándares éticos que eviten el uso indebido de los algoritmos y proteger la privacidad de los ciudadanos.

Según analiza el sitio Abogado Digital, la iniciativa generó un amplio debate en la comunidad tecnológica y política. Si bien muchos líderes empresariales y académicos han elogiado el plan, algunos críticos advierten que podría generar un control desproporcionado de las grandes corporaciones tecnológicas sobre la infraestructura digital del país.

También se ha señalado que el impacto de este proyecto dependerá de cómo se distribuyan los fondos y de si se logra incluir a pequeñas empresas en el ecosistema.

Y, de acuerdo con El Economista, estas plataformas tecnológicas crearían una nueva forma avanzada de inteligencia artificial, la Inteligencia Artificial General (AGI), que podría superar a los humanos “en tareas económicamente valiosas”.

Trump ha solicitado al Congreso la rápida aprobación de fondos para ejecutar el plan. Advirtió que cualquier retraso podría perjudicar la posición de liderazgo de Estados Unidos en el desarrollo de IA. Asimismo, destacó que su administración se centrará en equilibrar la regulación y el estímulo a la innovación, con el objetivo de competir con las políticas más restrictivas adoptadas por otros países.

Según Bloomberg, Sam Altman (OpenAI) “lleva meses intentando formar una coalición mundial entre líderes gubernamentales e industriales para impulsar el suministro de chips, energía y capacidad de los centros de datos para apoyar el desarrollo de la IA. La empresa también planteó al gobierno de Biden la necesidad de centros de datos masivos que consuman tanta energía como ciudades enteras”.

Energía

Un reporte del especializado en tecnología The Information indica que la disponibilidad de energía es precisamente la gran limitante para el rápido despliegue de los proyectos de IA: cada centro de Stargate demandará una potencia eléctrica de cinco mil MW. La demanda final sería de 25 GW al 2028 si se avanzara con los cinco centros.

Horas después de regresar a la Casa Blanca, el presidente Trump dejó una marca simbólica en el futuro de la inteligencia artificial al derogar las medidas de protección para la tecnología de rápido desarrollo establecidas por el entonces presidente Joe Biden.

Trump dejó esto en claro en la orden ejecutiva que firmó el lunes, cuando declaró una “emergencia energética nacional” que persigue el objetivo de incrementar la producción de energía y acelerar la construcción de la infraestructura necesaria para su transporte.

La orden ejecutiva exige que las agencias federales faciliten las aprobaciones para la construcción de proyectos de energía interestatales en áreas del país que no han tenido desarrollo de nuevas infraestructuras energéticas, con el fin de facilitar la construcción de líneas eléctricas, gasoductos y oleoductos interestatales.

Forbes indica que el lanzamiento de Stargate representa más que un compromiso financiero sin precedentes con el desarrollo de IA y “marca un momento decisivo en el que la inteligencia artificial pasa de ser una mera búsqueda tecnológica a convertirse en una piedra angular de la estrategia nacional”.

Sin embargo, dice este portal, el éxito de esta ambiciosa iniciativa probablemente se medirá no solo en potencia computacional o dominio del mercado, sino en cómo aborde los desafíos fundamentales que enfrenta el desarrollo de la IA.

Entre ellas se incluyen el enorme impacto ambiental de la infraestructura informática a gran escala (cada uno de los centros de datos planificados podría consumir tanta energía como una ciudad pequeña) y las complejas cuestiones de cómo garantizar que los beneficios de estos sistemas de IA tan avanzados se distribuyan equitativamente en toda la sociedad.

“El compromiso de 500 mil millones de dólares de Stargate deja una cosa clara: la IA ya no solo está dando forma al futuro: está transformando el presente. La forma en que EEUU maneje esta transformación podría determinar no solo su liderazgo tecnológico, sino también establecer el estándar mundial de cómo las naciones abordarán el desarrollo de la inteligencia artificial en las próximas décadas” dice Forbes.

La agencia de marketing Ok Otto subraya que “Stargate no es solo un proyecto tecnológico; es una declaración de intenciones sobre el futuro de la humanidad. Nos encontramos ante una oportunidad histórica para transformar industrias, mejorar vidas y resolver problemas globales. Pero esto requiere liderazgo, visión estratégica y colaboración”.

 

Regulando a la poderosa Inteligencia Artificial y las diferencias ideológicas

Horas después de regresar a la Casa Blanca, el presidente Donald Trump dejó una marca simbólica en el futuro de la inteligencia artificial al derogar las medidas de protección para la tecnología de rápido desarrollo establecidas por el entonces presidente Joe Biden.

Donald Trump habló el martes 21 de enero sobre una empresa conjunta que invertirá hasta 500 mil millones de dólares para centros de datos de IA y la infraestructura eléctrica para alimentarlos, a través de una nueva asociación llamada Stargate conformada por el fabricante de ChatGPT OpenAI, junto con Oracle y SoftBank. En una conferencia de prensa, no parecía familiarizado con la última orden de IA de Biden, pero dijo que no la derogaría.

Donald Trump con Sam Altman, CEO de Open AI, durante una conferencia en la Casa Blanca. Foto: fortune

“Eso me suena como algo que me gustaría”, dijo Trump. “Me gustaría ver tierras federales abiertas para centros de datos. Creo que van a ser muy importantes”.

Una disposición de Biden, que aún estaba en vigor hasta el lunes 20 de enero, determinaba que las compañías tecnológicas que construyen los modelos de IA más poderosos compartan detalles con el Gobierno sobre el funcionamiento de esos sistemas antes de que se liberen al público. La disposición de Biden permitía monitorear y regular las aplicaciones de IA.

En muchos sentidos, 2023 fue un tiempo diferente en el discurso de la IA. ChatGPT era una novedad y Elon Musk -mucho antes de convertirse en asesor de Trump- había pedido una moratoria sobre el desarrollo avanzado de la inteligencia artificial.

Las preocupaciones de Biden se amplificaron después de ver la película de Tom Cruise Mission Impossible:| Dead Reckoning Part One, en la que el mundo está amenazado por una máquina consciente y rebelde, según su entonces subjefe de despacho.

La orden ejecutiva siguió compromisos públicos con la administración de Biden de compañías tecnológicas incluyendo Amazon, Google, Meta, Microsoft y OpenAI dando la bienvenida a la supervisión de terceros.

Pero la orden fue más allá al invocar la Ley de Producción de Defensa, que data de la Guerra de Corea, para obligar a las compañías a compartir resultados de pruebas de seguridad y otra información sobre si sus sistemas de IA alcanzaban cierto umbral.

Poco se sabe públicamente sobre cómo funcionaron esos intercambios confidenciales en la práctica, pero el escrutinio gubernamental fue fuertemente criticado el año pasado por algunos partidarios de Trump como el capitalista de riesgo Marc Andreessen, quien también forma parte del consejo de administración de Meta Platforms, matriz de Facebook.

Andreessen dijo durante el verano que estaba preocupado por “la idea de que vamos a incapacitarnos deliberadamente a través de regulaciones onerosas mientras el resto del mundo se ilumina con esto, y mientras China se ilumina con esto”.

Diferencias ideológicas

Trump está cumpliendo con una promesa de campaña de rescindir la orden de inteligencia artificial de Biden. Su plataforma de campaña la describió como un impedimento para la innovación e imponiendo “ideas izquierdistas radicales sobre el desarrollo de esta tecnología”, vinculándola a preocupaciones más amplias de Musk y otros aliados de Trump sobre chatbots de IA “woke” que reflejan sesgos liberales.

Pero la orden de Biden en sí misma no restringía la libertad de expresión. Algunas disposiciones buscaban estándares para la marca de agua de contenido generado por IA, parte de una estrategia para reducir los peligros de la suplantación y las imágenes abusivas de deepfake sexual. La orden también dirigía a múltiples agencias federales a protegerse contra posibles daños de las aplicaciones de IA, advirtiendo contra usos irresponsables que “reprodujeran e intensificaran las inequidades existentes, causaran nuevos tipos de discriminación dañina y exacerbaran daños en línea y físicos”.

Un ex asesor científico de la Casa Blanca que ayudó a elaborar el enfoque de IA basado en derechos de Biden describió la acción de Trump como una “derogación motivada políticamente sin un reemplazo reflexivo”.

La acción de Trump señala que él es “menos partidario que la administración de Biden de cuestiones relacionadas con la privacidad, las libertades civiles de las personas, y los derechos civiles y simplemente preocupaciones en torno a la seguridad más ampliamente con respecto a sistemas avanzados”, señaló Alondra Nelson, la ex directora interina de la Oficina de Política de Ciencia y Tecnología de la Casa Blanca.

Abordar esas preocupaciones es importante para que las personas adopten las herramientas de IA que las empresas están desarrollando, agregó Nelson, ahora integrante del Centro para el Progreso Estadounidense.

“Los estadounidenses tienen las tasas más altas de desconfianza hacia la IA en el mundo desarrollado”, dijo, citando encuestas. (Los Ángeles Times)

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