2025-01-30

Estructura institucional

Pagos por sesión y miembros elegidos internamente: radiografía del Consejo de Administración de la Fundación Cultural del BCB

El Consejo de Administración, formado por siete destacados artistas y académicos, es responsable de fiscalizar los centros culturales nacionales, coordinar con sus directores, definir políticas culturales y difundir el arte nacional, entre otros.

La Fundación Cultural del Banco Central de Bolivia (FCBCB) está dirigida por un Consejo de Administración, encargado de fiscalizar los centros culturales dependientes de la fundación, coordinar con sus directores y promover la difusión del arte y la cultura nacional. De acuerdo con la normativa, el Consejo está compuesto por siete miembros, elegidos internamente, quienes deben tener una trayectoria destacada en el ámbito cultural y académico. Además, por su trabajo, reciben pagos por sesión, con un promedio de cuatro al mes.

"La Ley 1670 de 1995, con la que se creó la FCBCB, establece que la máxima autoridad es el Consejo de Administración. Esta institución es responsable de definir las políticas de la fundación, la aprobación de los Programas Operativos Anuales (POA), de los reglamentos, de la programación de cada espacio y de todo lo que exige el manejo de los repositorios", explicó a Visión 360 el director de la FCBCB, Pavel Pérez Armata.

La FCBCB es responsable del Archivo y Biblioteca Nacionales de Bolivia (ABNB), el Museo Casa de la Libertad, ambos en Sucre; el Museo Nacional de Arte (MNA), el Museo Nacional de Etnografía y Folklore (Musef), el Centro de la Revolución Cultural y el Museo Fernando Montes en La Paz; la Casa Nacional de Moneda de Potosí y el Centro de la Cultura Plurinacional Santa Cruz y sus espacios anexos, como la Casa Museo Inés Córdoba y Gil Imaná.

Por ejemplo, es el consejo el que aprueba los trabajos de ampliación de uno de los centros que controla, como el que lleva adelante el ABNB de Sucre. Los programas son también aceptados o modificados por los integrantes, como es el caso de la determinación de dedicar todas las actividades de los repositorios al Bicentenario de Bolivia. También son los responsables de evaluar a los postulantes a los cargos de dirección de los espacios culturales.

Por ello, el consejo se reúne, al menos, una vez por semana, sumando cuatro veces al mes. Pero en casos especiales pueden convocarse a encuentros especiales.

Según la norma, los consejeros deben ser, cada uno, una personalidad en la cultura y la academia nacional. Sin embargo, su calificación y nominación dependen de otras dos instituciones, no de la Fundación en sí: cuatro son designados por el Directorio del Banco Central de Bolivia y tres por el Ministerio de Culturas, mediante procesos internos.

"El cómo y por qué se eligieron algunas personas depende exclusivamente de la institución en cuestión. Evalúan a postulantes, invitan a personalidades y después los nombran", agregó Pérez.

Es por eso que en caso que se manifiesten problemas, como lo ocurrido con Manuel "Papirri" Monroy Chazarreta, la FCBCB, como tal, no puede destituir a ninguno de los consejeros; eso lo debe hacer o el directorio del banco, o la cartera estatal. 

En caso de la destitución o renuncia de uno de sus miembros, ni la cartera de Culturas o el BCB necesitan apresurarse para encontrar un reemplazo, ya que el consejo puede sesionar con el quórum que involucra al presidente y tres otros consejeros.

Una característica del trabajo de los consejeros es que no incluye salario, sino dietas, ya que los consejeros lo son solo a tiempo parcial. "No reciben sueldo, sino una dieta estática por las sesiones en las que participaron. Esto implica que no reciben un incremento cuando aumenta el salario mínimo nacional; tampoco reciben aguinaldo a fin de año y no tienen derecho a los beneficios sociales. Tampoco son inscritos a los sistemas de caja nacionales", agregó el director.

El monto, que en esta gestión es de 2.350 bolivianos por sesión, es el mismo para todos, con una excepción: el presidente de la FCBCB. Este cargo se determina mediante votación de los consejeros, que eligen uno de ellos para el cargo. La diferencia con sus colegas es que el presidente, que en este caso es Luis Oporto Ordoñez, realiza un trabajo a tiempo completo.

La dieta es determinada por el Banco Central, de acuerdo a sus mecanismos internos de planificación financiera. Los consejeros y trabajadores pueden pedir un incremento al directorio, siempre y cuando lo justifiquen.

La gestión de los consejeros es de cinco años, con derecho a una reelección. Para los actuales integrantes, el cierre de gestión es noviembre de este año, por lo que en diciembre ya se debería tener un nuevo consejo de administración.

En ese sentido, Pérez reconoce que aún no se determinó cómo será el periodo de renovación, ya que la cercanía de las elecciones generales introduce varias variables en escena.  

Según la página oficial de la fundación, los actuales consejeros son Luis Oporto Ordoñez, presidente del Consejo de Administración; el dramaturgo y compositor Guido Pablo Arze Mantilla; la politóloga Susana Bejarano Auad; el muralista Jhonny Quino Choque; el pintor Roberto Aguilar Quisbert, más conocido como Mamani Mamani y el artista audiovisual Humberto Carlos Mancilla Plaza.

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