Comicios
Elecciones y balotaje en Ecuador: ¿volverá el correísmo al poder?
Un poco menos de 13,7 millones de ecuatorianos asistieron a las urnas hace una semana para elegir a un nuevo presidente en una reñida contienda en la que el presidente y candidato a la reelección, Daniel Noboa (Acción Democrática Nacional ADN), obtuvo 44,15% de los votos y la correísta Luisa González (Revolución Ciudadana, RC), un 44%. Son los resultados más ajustados que ese país ha registrado en los últimos años, en medio de un escenario polarizado.
Puesto que ninguno obtuvo la mayoría necesaria, la elección se resolverá en una segunda vuelta el domingo 13 de abril, que volverá a enfrentar a Noboa y a González, quienes ya protagonizaron el balotaje de los comicios extraordinarios de 2023, en una lucha electoral que los analistas adelantan será “extremadamente competitiva”.
“Un inmenso gracias a todas y todos los ecuatorianos que siguen creyendo en la Revolución Ciudadana. Ustedes saben que jamás los vamos a defraudar”, festejó el expresidente Rafael Correa luego de conocerse el virtual empate.
El camino a la segunda vuelta comenzó muy crispado después de que los dos postulantes intercambiaron acusaciones de “irregularidades” en un proceso avalado como transparente por la Unión Europea (UE) y la Organización de Estados Americanos (OEA).
Como un anticipo de lo que podría venir en las próximas semanas, la disputa entre ambos se intensificó el martes, cuando Noboa dijo que “en ciertas provincias” los votantes habían recibido “amenazas de grupos armados para que voten por la candidata que los representa”.
Horas después, González le exigió “respeto” hacia los ecuatorianos y lo acusó de tener entre sus candidatas a la Asamblea Nacional (Parlamento) a la cuñada de José Adolfo Macías Villamar (“Fito”), líder de la banda criminal Los Choneros, que lleva más de un año prófugo y en paradero desconocido tras fugarse de la cárcel.
“Los votantes de la RC no son ni narcos ni delincuentes”, respondió la candidata, quien fue secundada en su mensaje por otros líderes correístas.
Ambos movimientos ya analizan qué apoyos pueden recibir de parte de los otros partidos, especialmente del indígena Pachakutik, cuyo candidato Leónidas Iza quedó en tercer lugar con el 5,25% de los votos válidos y ya adelantó que conversará solo con el correísmo y con base en una “propuesta de país”.
Las preocupaciones por la seguridad y la economía siguen siendo un problema dominante para los votantes, y los enfrentamientos públicos de Noboa con la vicepresidenta Verónica Abad han expuesto divisiones internas dentro de su administración, debilitando su imagen.
Camila Ulloa, investigadora en On Think Tanks, considera que la segunda vuelta del 13 de abril “será extremadamente competitiva y que la campaña se intensificará en las próximas semanas”.
A diferencia de las elecciones de primera vuelta de 2017, 2021 y 2023, donde las preferencias de los votantes estaban más fragmentadas entre múltiples candidatos, en esta contienda surgieron dos opciones claras, estima la analista. Noboa y González captaron casi la totalidad de los votos válidos. Iza ocupa el tercer lugar con poco más del 5%. Esa votación podría definir la inclinación por algunos de los dos contendientes en el balotaje.
Según el centro de investigación Ecuador Decide, Noboa ha gastado aproximadamente dos millones de dólares solo en anuncios de TikTok durante la campaña, lo que demuestra el enfoque de su equipo en atraer a los jóvenes votantes y fortalecer su imagen digital. Sin embargo, durante su mandato como presidente ha enfrentado varios desafíos que pueden haberle costado apoyo en la primera vuelta, analiza Ulloa.
Por el otro lado, González enfrenta el reto de ampliar su base electoral y forjar alianzas con otras facciones políticas. Su desempeño en la primera vuelta ha sido notable. Ha superado los límites de votantes tradicionales de su partido y ha logrado el mejor resultado del movimiento en primera vuelta desde 2017.
“Con ambos candidatos enfrascados en una reñida contienda, la campaña de segunda vuelta promete ser una intensa batalla en la que buscarán resaltar sus diferencias. En este contexto, los votantes de Iza determinarán el resultado de la segunda vuelta. Su base electoral, centrada en movimientos indígenas y sectores progresistas, podría inclinar la balanza a favor de uno u otro candidato, dependiendo de las alianzas y compromisos que se forjen en las próximas semanas”, anticipa la analista.
En criterio de Saudí Levoyer, profesor de la Universidad Andina Simón Bolívar de Quito, la segunda vuelta se prevé incierta.
“La campaña se presentará larga y complicada, ya que ambos intentarán hacerse con los votos de sus oponentes. Cada bando intentará captar el 12% de los electores que eligieron a candidatos diferentes en la primera vuelta, o los que optaron por el voto nulo o en blanco (casi el 9%)”, dijo el académico, citado por La Nación.
Esto -dice el profesor- sin duda profundizará la polarización y la discusión girará en torno a temas muy sensibles para el país, como el potencial regreso de Correa y sus colaboradores acusados de presunta corrupción, la seguridad (vista especialmente como la lucha de los militares contra el crimen organizado), la dolarización y la creación de empleo.
Al mismo tiempo, los candidatos tendrán el reto de planificar sus próximos pasos políticos dentro y fuera de la Asamblea Nacional. Ya sea que ganen o pierdan las elecciones, sus partidos emergerán como los dos grupos más grandes.
“La pregunta en los próximos días es si los candidatos se convertirán en una fuente de desestabilización para el otro o acordarán no hacerse daño. Será clave monitorear con quién o en qué temas llegan a acuerdos, cómo abordan la presencia de la delincuencia en las instituciones del país y cómo ajustan sus agendas políticas para que la otra mitad de los ecuatorianos lo acepte. Es, sin duda, un momento delicado y crucial para Ecuador”, apuntó.
El analista Daniel Zovatto anticipó a CNN que la segunda vuelta en Ecuador no debe interpretarse como “el segundo tiempo de un mismo partido” sino como “otro partido” en el que hay muy pocos votos fuera del porcentaje ya alcanzado por las dos principales fuerzas políticas. (Con información de EFE y La Nación).
“El correísmo sigue siendo una fuerza política formidable”
Por: Sebastián Hurtado, Prófitas
Históricamente, los presidentes ecuatorianos en ejercicio rara vez han tenido la oportunidad de ser reelegidos, por lo que el desempeño de Noboa en la primera vuelta electoral es digno de mención. Su capacidad para mantener el apoyo público, a pesar de haber logrado solo avances modestos en la reducción de una violencia sin precedente y la reactivación de una economía en crisis, subraya su atractivo como figura política relativamente nueva.
Muchos votantes parecen dispuestos a darle el beneficio de la duda, reconociendo que solo lleva en el cargo 13 meses y que puede necesitar más tiempo para ofrecer resultados tangibles.
Pero el ajustado resultado muestra que el correísmo sigue siendo una fuerza política formidable. El movimiento no ha ocupado la Presidencia desde 2017, y su líder, el expresidente Rafael Correa, ha estado exiliado en Europa durante más de siete años. Sin embargo, el correísmo sigue movilizando una base sólida, alimentada por la nostalgia de lo que muchos partidarios perciben como una era más próspera bajo un Gobierno eficaz.
Los resultados preliminares de la Asamblea Nacional sugieren que el partido ADN de Noboa probablemente obtendrá más del 40% de los escaños, el primer partido distinto del correísmo en lograrlo en más de 15 años. Se proyecta que juntos, ADN y correísmo (RC) controlarán más del 80% de la legislatura, lo que dejará a la mayoría de los partidos tradicionales muy debilitados y con una representación marginal.
Esta distribución de poder sugiere que tanto Noboa como González tendrán una posibilidad realista de forjar una fuerte mayoría funcional junto con bloques más pequeños, lo que brindaría gobernabilidad y la oportunidad única de implementar reformas que se han demorado mucho y son necesarias para reactivar el crecimiento económico y abordar una crisis de seguridad sin precedentes.
De cara al futuro, la segunda vuelta del 13 de abril sigue siendo muy incierta, una carrera mucho más reñida de lo que sugerían muchas encuestas preelectorales y de lo que esperaban los mercados mundiales.
Si bien Noboa sigue siendo el favorito por las razones que expliqué anteriormente, enfrenta riesgos considerables durante los próximos dos meses. Por ejemplo, un mayor deterioro de la seguridad (enero fue el mes más violento en la historia de Ecuador) podría erosionar aún más su credibilidad en una preocupación clave para los votantes.
Pero la vulnerabilidad más importante de Noboa es la falta de una narrativa política claramente articulada que vaya más allá de su lucha contra las organizaciones criminales y la “vieja clase política”. González, por otro lado, necesitará ampliar su atractivo más allá de la base correísta y anti-Noboa, convenciendo a los votantes de que ella y su movimiento político pueden hacer un mejor trabajo que Noboa para manejar los desafíos apremiantes de Ecuador.