2025-04-15

Drama

Hasta 80.000 familias han huido de un campo de desplazados atacado por rebeldes en Sudán

El alto comisionado de la ONU para los refugiados dijo que la población "está asediada de todos lados y está sufriendo múltiples abusos".

EFE / Ginebra

Entre 60.000 y 80.000 familias han sido desplazadas del campo de desplazados de Zamzan, en la región de Darfur del Norte, en el oeste de Sudán, luego de que este emplazamiento de medio millón de personas fuese atacado hace unos días por rebeldes que se enfrentan a fuerzas del gobierno y paramilitares en un conflicto armado que hoy cumple dos años.

La Organización Internacional para las Migraciones (OIM) señaló que éstas son estimaciones preliminares y que la situación en el campo de desplazados es tensa, insegura y los desplazamientos de personas continúan.

En el ataque contra el campo murieron más de 350 residentes y al menos una decena de trabajadores humanitarios, según las últimas cifras difundidas.

Sobre el conflicto interno en Sudán, el alto comisionado de la ONU para los refugiados (ACNUR), Filippo Grandi, dijo que la población "está asediada de todos lados y está sufriendo múltiples abusos, hambre y otras penurias, mientras que enfrenta la indiferencia del resto del mundo".

Criticó que la gran mayoría de países han mostrado en los dos últimos años escaso interés en promover la paz en Sudán o en ayudar a los países vecinos que han recibido en este tiempo a cientos de miles de refugiados, en particular Chad y Sudán del Sur.

Grandi, quien acaba de cumplir una misión en Chad visitando los campamentos de refugiados sudaneses, dijo que la escasez de recursos implica que cada vez será más difícil para las organizaciones humanitarias aliviar el sufrimiento de la gente.

"Los suministros de alimentos y medicinas están disminuyendo, los refugios ya son rudimentarios y no podemos trasladar a los refugiados a zonas más seguras", recalcó.

El Gobierno de Estados Unidos ha interrumpido su financiación a la ayuda humanitaria a nivel mundial, lo que ha complicado el trabajo de las organizaciones humanitarias en el terreno y ha reducido fuertemente los fondos destinados a las situaciones de crisis.

Empezar de cero sin prácticamente nada

Samir, de 52 años, pudo finalmente regresar a su hogar en el barrio de Arkawait, al este de Jartum, después de que el Ejército recuperara la zona que había sido controlada por las Fuerzas de Apoyo Rápido (FAR) durante casi dos años, desde el inicio de la guerra en Sudán el 15 de abril de 2023.

La alegría que sintió al volver desde Alejandría, Egipto, se transformó en tristeza al encontrar su casa en ruinas.

"Lo perdí todo y no encontré nada más que escombros. Las FAR saquearon todas mis pertenencias y no dejaron nada más que los restos de tres sillas y ropa rota", aseguró a EFE Samir, empleado de una empresa de ingeniería que ahora tendrá que empezar su vida "desde cero".

Samir es uno de las decenas de miles de civiles que han regresado a la capital sudanesa desde el exilio al que se vieron forzados por los enfrentamientos entre el Ejército y las FAR, que han dejado sólo escenas de devastación en la ciudad.

Hombres si, mujeres aún no

Según indicó Samir, los barrios orientales de la ciudad siguen sin electricidad ni agua, y las autoridades sólo están permitiendo el regreso de hombres y jóvenes, pero aún no a mujeres y niños.

El flujo de regresos es constante, según indicó a EFE el Director General de Cruces Fronterizos, Yaser Mohamed Ozman, que señaló que 104.745 ciudadanos han regresado desde enero hasta el pasado 12 de abril desde Egipto, país que ha acogido a 1,5 millones de sudaneses tras el estallido de la guerra.

Además, Ozman apuntó que se registra un aumento en el número de ciudadanos que regresan también desde Sudán del Sur y Etiopía.

Según explicó, este fenómeno refleja una mayor confianza en la estabilidad de Sudán, impulsada por la recuperación por parte del Ejército de territorios clave en los estados de Sennar, Al Yazira, Jartum y Nilo Blanco, antes bajo control de las FAR.

En Jartum Norte, Mona, de 44 años, relató a EFE su difícil situación tras regresar hace dos semanas desde Gedaref, en el este de Sudán, junto a sus hijos.

 Encontró su casa semivacía, sólo con la mitad de sus muebles. Sin electricidad ni agua, está obligada a comprar agua potable a vendedores que la transportan en barriles desde pozos cercanos.

Mona también comentó a EFE que, si bien los mercados y panaderías han comenzado a reabrir parcialmente, los precios son muy altos y lamentó una actitud de "codicia" entre los comerciantes.

"A pesar de las dificultades, la seguridad es una bendición invaluable", señaló la mujer al explicar que durante los primeros cinco meses de guerra vivió "aterrorizada y con miedo a las FAR".

"Allanaron nuestras casas, nos amenazaron, nos robaron el dinero y aterrorizaron a nuestros hijos hasta que salimos de casa con solo lo puesto", lamenta.

De momento, según fuentes del gobierno de Jartum, la mayoría de las 23 plantas de tratamiento de agua de la ciudad fueron destruidas por las FAR y faltan equipamientos para su reparación.

Ozman, de 41 años, regresó a Wad Madani, la capital del estado de Al Yazira, tras haber pasado más de un año en Egipto.

En declaraciones a EFE, dijo que regresó porque "estaba desempleado en Egipto y no tenía suficientes ahorros para cubrir las necesidades de la familia".

"Sufrí tanto a nivel financiero como psicológico en Egipto, ya que ni siquiera podía pagar la matrícula del colegio de mis hijos", indicó al reflexionar que al menos en su país "puede gestionar sus asuntos".

Temas de esta nota
Te puede interesar