La Tribuna
¿Quién dice la verdad en The Strongest?
En el mundo The Strongest, todos sus actores son dueños de la verdad. En el último tiempo, aunque es una práctica que se remonta a muchos años atrás, las acusaciones, las denuncias y los improperios son el pan de cada día.
Las próximas elecciones, aunque en los últimos días han quedado en duda por una impugnación, han aumentado los ataques. Los protagonistas son los dirigentes, exdirigentes, asociados, hinchas, seguidores, fanáticos, absolutamente todos los atigrados. No hay excepciones en esa guerra que se refleja en las redes sociales, medios de comunicación, grupos de WhatsApp, charlas de café, de sauna, de pasillo, absolutamente en todos los ámbitos en los que participa un atigrado.
A esos cruces se han sumado en los últimos días “descalificaciones” entre los dos candidatos a la presidencia. Algunos lanzados de manera sutil, otros de manera ofensiva, en fin… “En la guerra y en el amor todo vale”, dicen.
Pero, como todo en esta vida es de ida y vuelta, las respuestas no se hacen esperar. Los afectados responden, desmienten, contraatacan, suman denuncias, revelaciones y, con el pasar de los días, la interna atigrada se encuentra cada vez más conflictuada.
Lo que sucede es que en el mundo The Strongest todos tienen “la verdad a flor de piel” y la gente que mira desde afuera ya no sabe a quién creer, porque la veracidad de las acusaciones, de los insultos, de las denuncias y de las adjetivaciones tiene que ver con los intereses de los actores.
En ese sentido, es oportuno señalar, por ejemplo, que entre los asociados existe alguno, ahora detractor acérrimo de los dirigentes, que hasta hace poco estuvo vinculado a más de un directorio y gozó de los varios “beneficios” que significa cumplir esas funciones.
También es bueno traer a la memoria que, entre los exdirigentes y los expresidentes, por supuesto que no todos, están algunos convertidos en duros críticos de las últimas administraciones —casi todas nefastas, es cierto—, pero en sus épocas de dirigentes o de presidentes, solo para remontarnos a lo que viene sucediendo en este siglo, las cosas no fueron diferentes y los problemas, con algún matiz distinto, siempre estuvieron a la orden del día.
Tampoco se deben confundir los éxitos deportivos con la institucionalidad. Lamentablemente, esa situación, entre otras cosas, ha llevado al Tigre a la coyuntura por la que pasa en estos días.