2025-06-09

Educación en salud

Con tecnología de punta, un centro de simulación contribuye a la capacitación de los médicos

Los Centros de Simulación Médica (Cesimed) de Industrias Bagó cuentan con equipos de última generación que simulan cuerpos humanos y pueden representar heridas y enfermedades, para que médicos y enfermeras mejoren sus habilidades.

Arya es una niña de unos siete años, que pesa 20 kilogramos. Está acostada en una cama de hospital, con un tensiómetro en el brazo derecho y un sensor en la mano. Llora y se queja, mientras sus ojos adquieren una coloración amarillenta, sus labios se tornan violáceos y, de repente, su cuerpo comienza a sufrir convulsiones. Pero no se trata de una niña con una enfermedad exótica y terminal, sino de uno de los tres modelos de alta gama del Centro de Simulación Médica (Cesimed) de Industrias Bagó, un espacio destinado a la capacitación de médicos y enfermeras.

El doctor Diego Terceros muestra las capacidades del simulador Arya. FOTO: Jorge Manuel Soruco Ruiz /Visión 360

 

Arya tiene cámaras en los ojos y proyectores en distintas partes del cuerpo para simular enfermedades. FOTO: Jorge Manuel Soruco Ruiz / Visión 360

“Nuestro objetivo es reducir los índices de mortandad de pacientes en el país”, afirmó la responsable de salud de Bagó, la doctora Elizabeth Justiniano. “Este es un espacio seguro donde doctores, enfermeras y personal de salud pueden poner en práctica sus conocimientos en casos de emergencia, mejorar sus técnicas y adquirir nuevos aprendizajes”, agregó.

Para ello, se adquirieron modelos de alta tecnología provenientes de Estados Unidos, Europa y Asia, como los de la empresa Eca, que comenzó con simuladores aeroespaciales. Las piezas se dividen en tres niveles de fidelidad. Los de gama baja son aquellos que se utilizan para practicar técnicas mecánicas específicas, como un brazo para realizar punciones venosas.

Un brazo para practicar inyecciones. FOTO: Jorge Manuel Soruco Ruiz / Visión 360

 

Los modelos de nivel medio representan una parte del organismo humano. Generalmente, son representaciones del torso, con mecanismos internos que reproducen órganos del sistema respiratorio o cardiovascular. En estos se practican técnicas como la intubación para facilitar la respiración, compresiones torácicas para resucitar a personas en casos de paro cardíaco, medición de la oxigenación, habilitación de vías aéreas, examen con instrumentos médicos avanzados y tradicionales, así como diagnósticos mediante estetoscopios y equipos de ecografía.

Ejercicio de compresiones. FOTO: Jorge Manuel Soruco Ruiz / Visión 360
Ejercicio de respiración. FOTO: Jorge Manuel Soruco Ruiz / Visión 360

 

Y las estrellas del programa son los tres modelos de alta tecnología: uno de un neonato, el pediátrico y Apolo, el adulto. "Somos, junto con Brasil, los únicos en la región que cuentan con equipos tan avanzados, lo cual, esperamos, contribuya a mejorar la atención en salud", indicó Omar Krayasich, subgerente de Marketing de Laboratorios Bagó.

Estas figuras son una maravilla tecnológica. No solo tienen las proporciones exactas de un bebé, una niña y un adulto, sino que pueden ser programadas para simular diferentes enfermedades, ajustarse para representar a mujeres y hombres y, de esta forma, preparar a los médicos para situaciones de emergencia.

La doctora Michelle Dierks trabaja con el simulador de neonato. FOTO: Jorge Manuela Soruco Ruiz / Visión 360

Tienen ojos que parpadean y cambian de color según la condición que se desee simular; los rostros sudan, babean o sangran, mientras que las extremidades pueden ajustarse para presentar desde fracturas hasta amputaciones y heridas graves. Asimismo, los tres reproducen distintos tipos de pulso —temporal, que se toma en la arteria temporal; carotídeo, axilar, radial, entre otros— y pueden simular convulsiones.

Heridas que aplican al simulador Apolo. FOTO: Jorge Manuel Soruco Ruiz / Visión 360 

Cada sala que contiene estos sistemas cuenta con una cámara de Gesell, un cuarto contiguo equipado con monitores y un vidrio unidireccional para vigilar los ejercicios. En esos espacios se dispone de transmisores y computadoras que permiten ajustar los sistemas de simulación e incluso hablar como si se tratara del paciente.

Estos centros no se enfocan en estudiantes, sino que son espacios destinados a profesionales. “No se trata de practicar hasta el cansancio las técnicas de resucitación, sino de identificar en qué se puede mejorar en los momentos urgentes, cuando una decisión rápida es vital”, aseguró Justiniano.

Vista desde la cámara de Gesell. FOTO: Jorge Manuel Soruco Ruiz / Visión 360

En ese sentido, los participantes son sometidos, según el objetivo del taller, a escenarios complejos: un paro cardíaco, complicaciones por diabetes, reacciones alérgicas, accidentes... Todas son situaciones basadas en la realidad, con la diferencia de que nunca se llega al peor desenlace: la muerte.

"No planeamos provocar reacciones negativas. Si el ejercicio se dirige hacia el fallecimiento del paciente, interrumpimos la simulación para identificar qué aspectos se pueden mejorar", explicó Krayasich.

Otra característica de los centros de simulación es que no cuentan con una evaluación formal. "No ponemos nota. No se trata de aprobar o reprobar, sino de que los doctores identifiquen qué es lo que más necesitan para mejorar su trabajo", agregó Justiniano.

Tras cada ejercicio, que es registrado por cámaras en las salas de simulación, se realiza una reunión con los instructores. En ese espacio se analiza la dirección que tomó la simulación, se explican las condiciones clínicas que fueron programadas y, mediante tecnología de realidad virtual y aumentada, se examina lo que ocurrió dentro del cuerpo del paciente.

La evaluación con realidad aumentada. FOTO: Jorge Manuel Soruco Ruiz / Visión 360

 

Y los centros no solo se enfocan en las técnicas denominadas duras. También ofrecen talleres centrados en las “técnicas blandas”, es decir, en cómo informar al paciente que esa molestia que siente corresponde, por ejemplo, a un cáncer; cómo comunicar a la familia la condición crítica del herido, entre otros aspectos.

Este proyecto comenzó a gestarse hace cinco años, en respuesta a la necesidad que tenían los médicos de capacitarse en este tipo de situaciones. Tras una fuerte inversión, responsabilidad directa de la empresa, se inauguró un primer centro en Santa Cruz en agosto del año pasado.

El espacio comenzó a funcionar en octubre y, hasta el viernes 30 de mayo, ya había capacitado a poco más de 800 profesionales, incluyendo al personal de la Federación Boliviana de Fútbol. Ahora le toca a La Paz, cuyo centro, ubicado en el cuarto piso del edificio de Bagó (avenida Costanera 21, entre calles 8 y 9 de Calacoto), comenzará a funcionar este martes 10 de junio. Los interesados pueden comunicarse llamando al teléfono 2770110 o consultando las cuentas de redes sociales de la empresa. Todos los talleres son gratuitos.

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