2025-06-10

Buscan mercado

La crianza de pescado, el nuevo polo de desarrollo del trópico cochabambino

En 25.000 piscinas, en 5 municipios de Cochabamba, más de 6 mil familias producen pescado para abastecer a 7 departamentos de Bolivia. Hoy miran al exterior.

Hace 25 años, los productores de los valles de Cochabamba colocaron las primeras semillas de peces tropicales de agua dulce y el negocio floreció. Hoy, el sector se fortalece y se convierte en uno de los polos productivos con más perspectivas de esta región boliviana, no solo por el incremento, aunque lento, de la demanda, sino por la calidad de los pescados que ya se ofrecen en varias ciudades.

Incursionar en este nuevo tipo de producción fue todo un reto y los primeros años solo contó con la participación de algunos productores. El objetivo primordial era que los peces bebé —los alevines— sobrevivieran y, luego, que se reprodujeran en las piscinas, que les brindan los medios de vida necesarios para desarrollarse. El proceso fue lento en un inicio, pero hoy, los productores ya buscan la forma de exportar esta carne a mercados como Chile y Argentina, desde donde ya recibieron muestras de interés.

El tambaquí, producto estrella de los piscicultores. Foto: Foto: Piscicultores del trópico de Cochabamba

 

8 meses, al menos, lleva el cuidado de algunas especies, desde el momento en que se obtienen los huevos en la época de reproducción, hasta que alcanzan el peso adecuado para la venta.

Edwin Cruz, presidente de los Piscicultores del trópico de Cochabamba, recuerda que aquellos primeros ciclos de producción se realizaron con apoyo del Gobierno de entonces y con asesoramiento externo. 

“Dentro de los cinco municipios donde están los productores, que somos más de seis mil familias las dedicadas a la producción primaria de carne de pescado y nuestro mercado principal son siete departamentos”, señala Cruz.

En busca de mercado

La producción de pescados hoy es un éxito, principalmente del tambaquí, “el pescado estrella de los piscicultores del Trópico de Cochabamba”, afirma.

En los municipios Puerto Villarroel, Villa Tunari, Chimoré, Entre Ríos y Shinahota, todos en Cochabamba, se ha desplegado la creación de centenares de piscinas de crianza, cuyos propietarios buscan hoy mercado en el exterior, ya que se llegó a tener una sobreproducción de buena calidad. Según Cruz, los pescados llegan a pesar más de un kilo cuando ya están listos para ser comercializados.

El producto se vende como filete en algunos supermercados. Foto: Productores piscícolas del Trópico de Cochabamba

“Tenemos sobreproducción y por ello hemos visto la necesidad en algún momento ya de volcar nuestra mirada a la exportación. Hay países interesados como Paraguay, Argentina, así mismo Chile, donde se podría llevar el pescado, pero va a depender de las gestiones que se puedan hacer con el mismo Gobierno nacional a través del Senasag (Servicio Nacional de Sanidad Agropecuaria e Inocuidad Alimentaria) y el Ministerio de Desarrollo Productivo, y de esa forma sacarnos el producto allá a mercados del exterior”, señaló Edwin Cruz.

Muchos de los aspectos por los que deben velar tienen que ver con la calidad del agua, el tipo de alimento que se les brinda, el cuidado del tipo de alimentación, el tiempo de crianza y conservación para la comercialización posterior.

Según el dirigente, la calidad es una de las características que destaca a la carne que ofertan, por lo que, con mayor frecuencia, son invitados a diferentes ferias departamentales, donde logran vender el pescado en grandes cantidades.

Las piscinas productivas pueden tener 20 X 50 metros de extensión. Foto: Piscicultores del Trópico de Cochabamba

La producción

Actualmente, en toda la región, ya cuentan con más de 25 mil piscinas habilitadas para la crianza de peces en sus diferentes etapas, para las más de seis mil familias productoras.

“Empezamos en la etapa de alevinaje, son peces pequeños, les llamamos alevines o semillas; hacemos la siembra correspondiente siempre cuidando la calidad de agua, que sea un ph (medición de la acidez y/o alcalinidad del agua) aceptable. Posteriormente los cuidamos desde pequeños, después van a juveniles, está la etapa de desarrollo para el engorde y posteriormente la cosecha, que se realiza después de ocho meses. De un año podemos llegar con peces de un kilo de peso o más”, relata el dirigente.

Los miembros de la asociación también se dan a la tarea de faenar, espinar y filetear algunos de los ejemplares para llevarlos a algunos mercados. Son envasados al vacío para que puedan llegar frescos a lugares más lejanos e incluso a supermercados de algunas ciudades.

Uno de sus mercados es la Empresa de Apoyo a la Producción de Alimentos (Emapa), así como se entrega el producto a los supermercados Hipermaxi y a la cadena Ketal.

Además del tambaquí, también conocido como pacú, los productores crían sábalo y más recientemente surubí.

“Pero nuestro producto matriz y nuestro producto estrella es el tambaquí, el pecho colorado, eso es lo que a la gente le ha gustado y tiene un agradable sabor si lo preparamos a la parrilla, al horno, al aceite o ahumado, y nuestro objetivo principal como piscicultores es abastecer de este producto, que es un producto sano, velando siempre por la seguridad alimentaria del país”, señaló Cruz.

La importancia de este nuevo polo productivo es incentivada por diferentes proyectos nacionales y con apoyo internacional.

El producto es conservado en frío antes de ser envasado o comercializado. Foto: Productores piscícolas del Trópico de Cochabamba

El año pasado, por ejemplo, los productores de Shinahota inauguraron 68 tanques piscícolas, dotados por el Fondo Nacional de Desarrollo Integral (Fonadin), del Ministerio de Desarrollo Rural y Tierras, que también entregó 68 mil alevines de tambaquís a las 68 familias beneficiadas, de las centrales 4 de Abril y Nueva Alianza.

“Estamos con esta intención de seguir fomentando el consumo de carne de pescado en nuestro país; qué mejor que un producto sano”, dijo.

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