Este trabajo fue liderado por la psicóloga clínica Roxana Roque Quispe
En La Paz aplican innovador método para la detección temprana del TDAH
En un aula de la Unidad Educativa Luis Uría de la Oliva, en la ciudad de La Paz, un grupo de 45 niños de seis años participó recientemente en una investigación pionera que busca abrir camino a la detección temprana del Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH).
La prueba fue liderada por la psicóloga clínica Roxana Roque Quispe, autora de la tesis titulada “Identificación del Trastorno por Déficit de Atención mediante el biosensor y el Test de Caras – R en niños de 1.º de Primaria de la Unidad Educativa Luis Uría de la Oliva de la ciudad de La Paz, semestre 2025”, elaborada para la Universidad Tecnológica Boliviana (UTB). Respecto a este trabajo, la especialista explica que el objetivo es derribar estigmas y ofrecer herramientas a padres de familia y docentes para comprender mejor a estos niños.
“Básicamente se hizo ese procedimiento, como se les colocó el biosensor de tipo electroencefalográfico, es como básicamente una diadema; es la diadema cerebral, que se les coloca en esta parte de la sien, de la frente, y también se les coloca otros sensores en los lóbulos de las orejas”, asegura en ese marco.
La investigación no fue un experimento, aclara Roque, sino un trabajo sistemático que combinó instrumentos psicométricos, como el Test de Caras y la escala SNAP, los cuales recopilan información clave sobre el comportamiento de los niños tanto en el hogar como en el aula.
Lo innovador de esta iniciativa fue la incorporación de un biosensor electroencefalográfico —una suerte de diadema ligera colocada en la frente y en los lóbulos de las orejas— conectado vía Bluetooth a una computadora que medía en tiempo real el nivel de atención de los niños mientras resolvían las pruebas.
“Lo primero que dicen: ‘¿Me va a doler?’. Es la primera pregunta”, relata la psicóloga, refiriéndose al trabajo realizado para detectar el TDAH.
Una vez que se le coloca el dispositivo, que está conectado vía Bluetooth a la computadora, se explica al niño en qué consiste el test que debe resolver, en este caso el Test de Caras. Durante el desarrollo del test, la computadora registra su nivel de atención”, explicó la especialista en entrevista con Visión 360.
La prueba fue implementada en niños de seis años. Por ahora, no se contempla aplicarla en otros grupos etarios, como adolescentes o adultos, debido a que se considera que podría representar algo más complejo, por el contexto, nivel cognitivo y experiencias de personas que tienen una mayor edad.
“De pronto tendría otro impacto, por el tema de la edad sobre todo. Entonces, digamos, por ejemplo, si se aplicaría en adolescentes, ya es otro contexto, porque ellos ya están pasando por cambios distintos a nivel cognitivo, a nivel físico y demás. Y todo aquello a veces los abruma muchísimo más (…). Pero definitivamente, si se aplicaría en estos dos grupos, que serían adolescentes y adultos, tendría un impacto bastante interesante respecto a los resultados que pueden ser. Y obviamente, no solamente va a ser el diagnóstico de TDAH”, dijo.
Cómo detectarlo
El TDAH suele presentar síntomas de inatención, acompañados de impulsividad e hiperactividad, explica Roque. Existen dos tipos de casos: en el primero predominan la inatención y la impulsividad; en el segundo, se combinan ambos síntomas con la hiperactividad.
Por otro lado, el TDA (Trastorno por Déficit de Atención) se asemeja, aunque no se caracteriza por la impulsividad e hiperactividad, simplemente por la inatención.
“La gran diferencia es que en el Trastorno por Déficit de Atención el síntoma más prevalente va a ser la inatención (…). Ahora, en el Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad van a estar tomados en cuenta tres criterios que van a ser los síntomas globales, que van a ser la inatención, la impulsividad y la hiperactividad”, remarca.
Un diagnóstico que cambia vidas
En Bolivia, el TDAH sigue siendo visto por muchos como “un diagnóstico de moda” o como sinónimo de “mala educación”. Según la psicóloga, esta percepción ha impedido un abordaje adecuado y ha mantenido en la sombra a miles de niños y adolescentes que enfrentan este trastorno sin el apoyo necesario.
“Y por lo mismo, es que le van a decir que es un niño desobediente o desobligado. Y en la misma casa, digamos, de pronto va a estar como muy activo, se va a subir a las mesas, y va a tener conductas inadecuadas en sitios donde debería, digamos, permanecer sentado”, comenta.
El impacto de no tratar el TDAH a tiempo puede ser profundo. Los síntomas de inatención e impulsividad suelen persistir hasta la adultez y, si no se reconocen, pueden provocar frustración, baja autoestima e incluso cuadros depresivos. Sin embargo, como subraya la especialista, el trastorno no es solo un desafío, también puede implicar ciertas ventajas.
“Entonces, una detección temprana va a facilitar mucho aquello que los padres y los profesores entiendan cuál es su tipo de, o su modo de aprender, y de qué manera ellos pueden sacar su potencial, porque ellos no es que simplemente no presten atención y ya, digamos, o sean muy activos y ya. Sino es que ellos, cuando realmente saben cómo enseñarles, se enfocan tanto y pueden ser grandes genios”, asegura.
La medicación, por otra parte, es un recurso con opciones bastante limitadas.
“Si mal no recuerdo, están el Metilfenidato, pero ese es su nombre genérico. En realidad vienen con otro nombre en las farmacias”, dice la especialista.
Un cambio de paradigma
Más allá de la medicación —limitada en el país a un puñado de opciones, como el Metilfenidato—, el camino, señala Roque, está en la información y la concienciación.
“En Bolivia faltan datos sobre la prevalencia del TDAH. Necesitamos más investigaciones como esta y más espacios para hablar de un trastorno que no debe seguir cargando con el peso del estigma”, concluye.
La investigación realizada en La Paz representa un paso importante en ese sentido. Un avance que, con el compromiso de las familias, las escuelas y el sistema de salud, podría significar un futuro más justo y comprensivo para los niños y niñas que merecen ser escuchados y comprendidos.
Lo bueno
El TDAH, que se diferencia del TDA por la característica “hiperactividad”, también suele presentar efectos muy positivos, como la “hiperfocalización” o “hiperfoco”. Lejos de ser un mito, este fenómeno es una realidad y se define como la capacidad de concentrarse intensamente en actividades que generan interés en las personas con este trastorno neurodivergente.
“La ventaja, de pronto, sería que estas personas se enfocan demasiado cuando algo les interesa. Su nivel de enfoque es realmente grandioso; por ejemplo, si les interesa investigar sobre la cura del cáncer, investigarán, se informarán y van a hacer mil cosas para realmente llegar a su objetivo”, afirma la psicóloga. Además, señala que el hiperfoco suele generar tal nivel de interés en la persona con TDAH, que puede llegar a descuidar actividades rutinarias como comer, bañarse o incluso dormir, con tal de mantenerse concentrada en la meta que se haya propuesto.
Otra ventaja del TDAH es la capacidad para encontrar soluciones no convencionales e innovadoras. Se trata de “pensar fuera de la caja”.
“Porque ellos no se van a crear barreras donde otros sí las van a ver. Y eso es lo más genial de pronto, y lo más maravilloso”, destaca Roque, quien además señala que un diagnóstico oportuno siempre permitirá la optimización de sus capacidades.
Investigación
- Trabajo Roxana Roque Quispe es psicóloga e implementó su procedimiento en una unidad educativa de La Paz, con 45 niños de seis años.
- Acceso Para el trabajo, la UTB facilitó el acceso gratuito a la prueba de biosensor, una herramienta no invasiva para evaluar la actividad cerebral de los niños.
- Confianza Los resultados de la investigación realizada por la psicóloga, para la tesis que presentó en la UTB, reportaron una “muy buena confiabilidad y validez” del biosensor.