2025-07-04

Incidentes

En el Tigre creen que el “atentado” denunciado por Real Oruro, más bien fue un “autoatentado”

Dirigentes del club informaron que, por las investigaciones preliminares y versiones de autoridades policiales, no existen pruebas de que se hayan lanzado gases lacrimógenos al vestuario visitante.

Sports 360 / La Paz

En The Strongest creen que el “cobarde atentado antideportivo” denunciado por la dirigencia de Real Oruro, que supuestamente sucedió en el intermedio del partido que ambos clubes jugaron el jueves en el estadio Hernando Siles por la Copa de la División Profesional, se trata más bien de un “autoatentado”.

En un comunicado oficial lanzado en sus redes sociales —alrededor de las 22.00 del jueves—, el club orureño denunció que jugadores, cuerpo técnico y dirigentes fueron “gasificados en los camerinos”, porque lamentablemente “la institución atigrada no brindó las garantías de seguridad correspondientes”.

Por esa razón, el entretiempo del cotejo, que fue ganado (0-1) por el club orureño, se prolongó durante 53 minutos.

En el documento que circuló en redes sociales también se anunció que la queja se formalizará “ante el órgano jurisdiccional competente de la Federación Boliviana de Fútbol”.

Este viernes, en una conferencia de prensa, la dirigencia del aurinegro hizo conocer su versión de los hechos.

“Nos enteramos en el medio tiempo de que el club visitante había tenido una agresión con gases lacrimógenos y gases pimienta, que perjudicaron al club visitante y que había indispuesto a varios de los jugadores”, declaró Adrián Monje, el presidente del Comité de Fútbol.

Inmediatamente se apersonó, junto al jefe de seguridad del club, hasta el vestuario visitante para evidenciar lo que estaba sucediendo, pero no se les permitió el ingreso. "Un rato después salió un jugador simulando vomitar, mientras los otros 22 jugadores que estaban en el vestuario estaban a carcajadas. Eso es lo que logré escuchar”.

 

Personal de Bomberos de la Policía Boliviana, el jueves en el estadio Hernando Siles. Foto: APG

 

Cero pruebas

Añadió que “no logré percibir ningún tipo de gas o ver humo como relató (la gente de Real Oruro)”.

Con esa figura, dijo, se recurrió a personal de la policía que sí pudo ingresar y “en primera instancia nos informaron que no había absolutamente nada. Si no me equivoco, el coronel Rojas es el que estaba a cargo como jefe operativo. Ingresó de manera inmediata, y pudo advertir que no había humo, no había gases, no había absolutamente nada”.

Después de ese primer informe, se solicitó que se hagan presentes en el escenario deportivo personal especializado en este tipo de hechos. "Tengo entendido que se llamó a explosivos y bomberos para que ellos pudieran realizar una investigación”.

Cuando todavía la delegación visitante se encontraba en el vestuario, porque el partido ya había finalizado, el personal especializado de la policía ingresó a ese ambiente “y el informe preliminar y verbal que nos dieron es que no encontraron las famosas bombas que decían los del club (Real Oruro), que salieron a declarar que fueron dos bombas las que se habían lanzado. No había tales bombas que hubieran causado el daño a los jugadores (visitantes)”.

 Monje también hizo referencia a que existe una versión del jefe de seguridad de la FBF, quien dijo que cuando él ingresó había un humo que salía, un humo que obviamente perjudicaba un poco el tema de la respiración.

Se ha pedido a la policía que, una vez que se concluya con la investigación, “nos extiendan una copia del informe escrito para desvirtuar todas las versiones que han dado los del club visitante”.

Por todo lo que se pudo observar, percibir y las versiones de las autoridades, “el único propósito del club (Real Oruro) es perjudicar a nuestra institución” y “esto lo que más parece es un autoatentado, por eso cuando se concluya la investigación, vamos a iniciar un proceso en contra de este club”.

 

“No hay forma”

Iván Quevedo, secretario general del club, también declaró que se ha movilizado a mucha gente para inspeccionar las zonas aledañas al vestuario visitante y también en las afueras del estadio “y hemos evidenciado que no existe forma de que la supuesta agresión se haya producido desde el exterior del escenario”.

Las ventanas del vestuario que dan a la calle o al atrio de la plaza del estadio están herméticamente cerradas.

“No vamos a permitir —añadió Quevedo— que se manosee el nombre del club y no vamos a parar hasta dar con los culpables para que no vuelvan a incurrir en este tipo de actitudes ni actividades”.

 
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