Caso
Denuncian que un conflicto minero en Potosí deriva en el secuestro y tortura de defensor indígena
El defensor indígena del Ayllu Cala Cala (provincia Quijarro, Potosí), Jacobo Copa, fue víctima de violencia física, tortura, secuestro y criminalización, tras intentar proteger las fuentes de agua y el territorio ancestral de su comunidad de la cooperativa minera Mollepata, según denuncia Alerta Común, de la red Unitas.
De acuerdo con el relato de Copa, el pasado 25 de junio, él y otros comunarios acudieron al sector de Miriuri, en Cala Cala, donde la cooperativa minera había iniciado en mayo pasado operaciones extractivas en una cabecera de valle con alta biodiversidad. La delegación indígena portaba una notificación de medida precautoria, en ejercicio de su derecho como autoridades indígenas a la protección del territorio y el agua.
Sin embargo, al llegar al lugar, los comunarios fueron atacados con dinamita y piedras por los trabajadores mineros, obligándolos a retirarse del lugar, al menos a un kilómetro de distancia, donde decidieron pernoctar hasta tener una reunión con el responsable legal de la cooperativa, Gonzalo Aviza.
Al día siguiente, nuevamente fueron emboscados y agredidos brutalmente. Romel Pérez y Jacobo Copa fueron los más agredidos. Este último fue capturado mientras intentaba huir por el río.
“Yo estaba escapando, cuatro personas me han tendido al piso, mi cara la han puesto al piso para que no les mire, me han pateado en el ojo izquierdo y en la boca, me han volado la dentadura y ahora estoy sin dientes. He perdido el conocimiento”, denunció Copa al Observatorio de Defensoras y Defensores de Derechos de Unitas.
Según su denuncia, después lo maniataron y lo subieron a una camioneta en la que se encontraba el responsable legal de la cooperativa. Lo llevaron de manera forzosa a Potosí. Una vez allí, Copa fue puesto ante la Policía, acusado falsamente de portar drogas, pese a que en su mochila solo llevaba chachacoma, planta tradicional andina. También lo acusaron de llevar arma blanca, por el estilete que tenía. Ambas denunciaron fueron desestimadas por la Policía.
“Yo ya no quería estar en la camioneta de los mineros, quería ir en la patrulla, me bajé de la camioneta y empujé a un minero, los policías vinieron, me tendieron al piso, pusieron sus cuerpos en mi cabeza. Grité auxilio y me volvieron a llevar a la oficina de narcóticos y los policías me agredieron, me pegó un mayor en la cara y me pateó en mi pie, yo todavía tenía mis manos atadas atrás”, denunció Copa.
“A pesar de estar herido, no recibió ninguna atención médica ni acompañamiento legal. Tras horas de vejaciones, fue abandonado en una oficina policial”, dice el citado portal.
La Coordinadora Nacional de Defensa de Territorios Indígenas Originarios Campesinos y Áreas Protegidas, a través de un comunicado, demandó a la Fiscalía y a la Defensoría del Pueblo iniciar una investigación a las agresiones contra Copa y los comunarios de Cala Cala y también que instancias como la AJAM detengan las autorizaciones mineras en territorios indígenas.