2025-07-28

Situación

La hambruna mata en Gaza: “Parecen cadáveres andantes”

Uno de cada cinco niños sufre desnutrición y los casos aumentan cada día, según una investigación de la Agencia de la ONU para los refugiados.

En la ciudad de Gaza, el cuerpo sin vida de Yousef, de seis semanas, yacía inerte sobre una mesa de hospital. La piel se estiraba sobre las costillas que sobresalían y un vendaje donde le habían insertado un suero en su pequeño brazo. Los médicos informaron que la causa de su muerte fue la inanición.

El relato de DW cuenta que Yousef se encontraba entre las 15 personas que murieron de hambre entre el domingo y lunes de esta semana, en tan solo 24 horas. Tres de los otros palestinos que murieron de hambre durante el último día también eran niños.

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Más de 100 organizaciones de ayuda advirtieron esta semana que una “hambruna masiva” se propaga en la Franja de Gaza y que sus propios colegas sufren por la grave carencia de suministros.

Los habitantes hambrientos de Gaza parecen “cadáveres andantes” en un momento en que los casos de desnutrición siguen aumentando en el enclave, advirtió por su parte el jefe de la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados Palestinos (UNRWA).

“La gente de Gaza no está ni muerta (ni viva), ‘son cadáveres andantes: me dijo esta mañana un colega en Gaza’”, escribió Philippe Lazzarini en X. Los equipos de UNRWA en Gaza están viendo a niños “demacrados, débiles y con alto riesgo de morir si no reciben el tratamiento que necesitan con urgencia”, dijo el funcionario.

Los 2,4 millones de habitantes de Gaza se enfrentan a una grave escasez de alimentos y artículos de primera necesidad, y los centros de distribución de ayuda humanitaria son atacados regularmente. El martes, el Ministerio de Salud de Gaza informó que 900 mil niños pasan hambre y 70 mil ya presentan síntomas de desnutrición.

En lo que va del año, el hambre se ha cobrado la vida de 59 palestinos en Gaza. “Los hospitales de la Franja de Gaza registraron dos nuevas muertes por hambruna y desnutrición en las últimas 24 horas”, anunció el Ministerio de Sanidad el jueves, y elevó a 113 el cómputo total desde que Israel iniciara su ofensiva bélica contra Gaza en octubre de 2023.

El año pasado, la desnutrición se cobró la vida de 50 palestinos, mientras que cuatro más fallecieron por esta causa en 2023. De los 113 muertos, 81 eran menores y 32, adultos.

“Es muy difícil encontrar comida en el mercado y si la encontramos, no tenemos dinero para comprarla. Es muy cara”, pero hemos comido un pequeño trozo de pan”, narró un gazatí a la agencia EFE.

Sanidad denunció además que la falta de alimentos y de una dieta nutritiva entre las madres gazatíes ha disparado los nacimientos prematuros, que eleva a 1.556 en 2025; o los abortos y las muertes fetales, con un total de 3.120.

En el Hospital Naser, en el sur de Gaza, imágenes de una agencia mostraron a unos padres llorando sobre los restos de su hijo de 14 años, Abdul Jawad al Ghalban, muerto de hambre y cuyo cuerpo esquelético acababa de ser envuelto en una bolsa blanca para cadáveres.

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Mohammed Abu Salmiya, director del hospital Hospital Al-Shifa, en el norte de Gaza, dijo a CNN que la gente murió “debido a la hambruna deliberada en Gaza” y advirtió que el enclave enfrentará un número “sin precedentes” de muertes si no se permite el ingreso de alimentos y medicinas.

Mientras, el director de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Tedros Adhanom, declaró que “los padres nos cuentan que sus hijos lloran de hambre hasta quedarse dormidos”. “Los puntos de distribución de alimentos se han convertido en focos de violencia”.

Israel enfrenta una creciente presión internacional por la catastrófica situación humanitaria en el territorio palestino, donde más de dos millones de personas han enfrentado 21 meses de devastador conflicto.

Incluso después de que Israel comenzara a aliviar en mayo un bloqueo de más de dos meses, la población de Gaza aún sufre de una grave escasez de alimentos y otros bienes esenciales, y los pobladores a menudo han sido matados cuando intentan recoger ayuda en algunos puntos de distribución.

Según la ONU, las fuerzas israelíes mataron a más de mil palestinos que intentaban obtener ayuda alimentaria desde que comenzó a funcionar la Fundación Humanitaria de Gaza, apoyada por Estados Unidos e Israel.

Las 111 organizaciones que lanzaron la advertencia, incluyendo Médicos Sin Fronteras (MSF), Save the Children y Oxfam, denunciaron que “nuestros colegas y aquellos a quienes servimos están muriendo lentamente”.

“Mientras el asedio del Gobierno israelí causa hambre entre la población de Gaza, los trabajadores de ayuda se están uniendo a las mismas filas para recibir alimento, arriesgándose a recibir disparos solo por intentar alimentar a sus familias”, indica el comunicado.

Periodistas en emergencia

Esta situación no la sufren solo los ciudadanos, sino también los periodistas que informan desde el enclave. La radiotelevisión británica BBC y tres grandes agencias de noticias internacionales, la estadounidense Associated Press (AP), la británico-canadiense Reuters y la francesa Agence France-Presse (AFP) reclamaron, conjuntamente, la entrada de la prensa a Gaza y denunciaron que el hambre amenaza a sus corresponsales.

“Instamos una vez más a las autoridades israelíes a que permitan la entrada y salida de periodistas en Gaza. Es esencial que la población local reciba alimentos en cantidades suficientes”, señalaron esos cuatro medios de comunicación.

El comunicado recalca que los periodistas independientes que quedan en la Franja y sus familias, como el resto de la población gazatí, tienen cada vez más dificultad para cubrir sus necesidades básicas alimentarias.

Ellos han sido, recuerdan, “los ojos y los oídos” del mundo en el enclave palestino, pero hacen frente a las mismas “condiciones dramáticas” que cubren.

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“Estamos profundamente preocupados”, subrayaron, por el hecho de que además de las dificultades y privaciones que implica la cobertura de una guerra, “el hambre amenaza su supervivencia”.

Esta declaración conjunta se emitió después de que el pasado lunes una asociación de periodistas de la agencia AFP denunciara que la situación de sus colaboradores   es insostenible y los están viendo morirse de hambre.

“Hemos perdido periodistas en conflictos, hemos tenido heridos y prisioneros entre nuestras filas, pero ninguno de nosotros recuerda haber visto morir de hambre a un compañero. Nos negamos a verlos morir”, señaló esa asociación profesional en un comunicado.

 

“Hay muchas mujeres embarazadas desnutridas”, reclama una enfermera

La enfermera Daniela de Oliveira Mota, de Médicos Sin Fronteras (MSF) trabajó en países con grupos armados, pero nunca había visto nada como Gaza. “Es todavía peor de lo que imaginé”, dijo desde la Ciudad de Gaza, donde lleva dos meses como gerente de actividades.

Una madre palestina cuida a su hijo de dos años que sufre desnutrición severa. Foto: EFE 

“Falta todo y cada semana los números son mayores”, dijo la enfermera a Infobae, y señaló que las cifras son solo la punta del iceberg: “Sabemos que son muchísimos más debido a las limitaciones de suministros y personal”.

No se refiere solo a la destrucción visible tras 21 meses de guerra, sino a algo más profundo: la ausencia de lo más básico para la supervivencia humana.

En el centro sanitario donde trabaja -uno de los cinco que MSF opera en Gaza- atiende actualmente a más de 1.000 pacientes por desnutrición: niños de entre seis meses y cinco años, mujeres embarazadas y lactantes.

Su testimonio ilustra una realidad que las organizaciones humanitarias llevan meses denunciando: Gaza vive una hambruna provocada. Más de 100 ONG, entre ellas MSF, Save the Children y Oxfam, advirtieron el miércoles de una “hambruna masiva” que se extiende por la Franja, donde incluso los propios trabajadores de ayuda “se están uniendo a las mismas filas para recibir alimento”.

“Antes del 7 de octubre prácticamente no existía desnutrición aguda en Gaza”, explica De Oliveira Mota. Los centros de alimentación terapéutica que ahora dirige no existían antes de la guerra. La desnutrición infantil se ha convertido en una epidemia que comienza incluso antes del nacimiento.

“Lo que más me impacta son los niños menores de seis meses, porque (la desnutrición) empieza ya cuando la mujer está embarazada”, relata. “Tenemos muchísimas mujeres embarazadas desnutridas. Es como un ciclo que nunca para, desde antes del nacimiento”. Médicos Sin Fronteras había reportado previamente que las mujeres con seis meses de embarazo a menudo no pesan más de 40 kilos.

Los datos oficiales confirman la gravedad de la situación. Solo en un periodo de 72 horas antes del testimonio de la enfermera, 21 niños murieron por desnutrición o hambre, según confirmó el director del hospital Al Shifa, en el norte de Gaza.

“La población civil está sufriendo muchísimo. No tienen comida. No tienen seguridad. Nada en la vida está funcionando normalmente”. Su solución para acabar con el sufrimiento es clara: abrir las fronteras, permitir el acceso humanitario sin restricciones.

Drama humano

El caso que más marcó a De Oliveira Mota involucra a un bebé de 40 días que llegó con su abuelo. El padre había muerto en la guerra, la madre había abandonado al niño, y el anciano llevaba dos días dándole solo agua porque no conseguía fórmula láctea.

“Me quedé en el teléfono por tres o cuatro horas llamando a diferentes organizaciones para intentar conseguir una lata de fórmula”, recuerda. “Algo que normalmente es tan simple, acá ahora es prácticamente imposible”, relató.

La distribución de ayuda se ha convertido en otra fuente de sufrimiento. De Oliveira Mota presenció cómo llegó al servicio de urgencias un hombre atropellado por un camión de distribución de alimentos. “Aparentemente tienen una orden de las fuerzas israelíes de que el camión no puede parar hasta que llegue al punto de distribución, aun si hay personas”, explica. El hombre murió junto a su hijo de seis años.

Los cortes eléctricos agravan la situación. Con combustible para apenas tres días, los centros médicos funcionan con generadores durante pocas horas. “Durante la noche solamente podemos tener el generador por dos o tres horas. El equipo se queda a oscuras, los pacientes también”, describe De Oliveira Mota.

El hambre también afecta a los trabajadores sanitarios. La enfermera confirma que sus colegas palestinos han tenido que trabajar sin comer. “Tuvimos algunas situaciones en que los compañeros se fueron a trabajar sin comer”, dice.

MSF ahora garantiza una comida diaria para su personal, pero muchos trabajadores humanitarios no pueden acceder a alimentos incluso teniendo salario porque “no hay comida en el mercado o los precios también son muy altos”.

Cada día, De Oliveira enfrenta el dolor de no poder ofrecer respuestas a madres desesperadas.

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