2025-11-14

Luto

Azkargorta, el nómada conquistador

Más allá de su paso por la Selección boliviana, el Vasco militó en diferentes equipos del mundo, tal y como lo contó el medio español Vavel en una nota publicada en 2014

Xabier Azkargorta es el único entrenador que ha conseguido clasificar a Bolivia para un Mundial (Estados Unidos 1994). Es el técnico español más internacional de todos los tiempos. Rozando la treintena asumió las riendas del Espanyol en Primera División. En 1993 partió rumbo a Sudamérica. Chile, China, Japón y México han sido otros destinos recorridos por 'El Bigotón', poseedor del Cóndor de los Andes, la máxima distinción que puede otorgar el Gobierno de Bolivia a un civil. Acaba de proclamarse campeón del Apertura 2015 con el Bolívar, al que llevó a las semifinales de la Copa Libertadores. Esto supuso la mayor cuota alcanzada por un equipo boliviano en el torneo continental.

“Le dirigimos la presente misiva para advertirle que si no clasifica a nuestra selección para el Mundial 94, olvídese de su existencia. Usted no es nada más que un estafador, un mediocre y un pobre charlatán”. Esta fue la bienvenida que recibió Xabier Azkargorta en 1992 cuando aterrizó en Bolivia para dirigir a la selección nacional del país sudamericano. Más de dos décadas después, 'El Bigotón' -como se le conoce en el mundo futbolístico- es una figura histórica del deporte boliviano.

Viene de proclamarse campeón del Apertura 2014 de la Liga Boliviana con el Bolívar, el club más laureado del país andino. Este ha sido el primer título del entrenador español más internacional que ha existido, el primero en atreverse a saltar de continente en continente sin más equipaje que su estilo. Un método basado en la relación permanente con los jugadores, sin intermediarios. Una forma pasional de entender el fútbol que a veces le colmó de presión y mermó su salud.

Azkargorta entró en la historia del fútbol español como el técnico más joven en dirigir en Primera, con 29 años, al RCD Espanyol, en la temporada 1983/84. Desde entonces ha revolucionado el fútbol con un estilo académico, que le llevó a clasificar a Bolivia para el Mundial de 1994 tras décadas de ausencia en la cita mundialista. Sánchez de Lozada, Presidente de Bolivia por aquel entonces, llegó a ofrecerle el Ministerio de Educación, Sanidad y Deporte, cargo que rechazó, al contrario que el Cóndor de los Andes, máxima distinción que puede otorgar el Gobierno boliviano a un civil.

'El Bigotón' ha ocupado cargos de responsabilidad deportiva en Chile, Japón, China y México. La suya ha sido una carrera trepidante, llena de sombras y luces, pero caracterizada por la aventura y el arrojo. La historia sólo recuerda a los grandes campeones patrios, pero el periodismo, terco y afligido, se empeña en rescatar a los profetas en tierra ajena. Esta es la aventura de Xabier Azkargorta, 'El Bigotón' nómada y conquistador.

Azkargorta con el español Valladolid en la temporada 1986-1987. Foto: Club Valladolid.

 

Un entrenador de la vieja escuela

Antes de convertirse en el entrenador más importante del fútbol boliviano, Azkargorta fue uno más en la competición doméstica. El técnico español más aventurero nació en el municipio guipuzcoano de Azpeitia en 1953. Comparte lugar de natalicio con exfutbolistas como Mikel Aranburu o Mikel Labaka. A diferencia de estos, Azkargorta colgó las botas bien pronto. Pasó por la cantera de la Real Sociedad y llegó a ser contratado por el eterno rival, el Athletic de Bilbao. Lo que parecía ser una carrera prometedora se rompió de cuajo a los 24 años, cuando se retiró a causa de una lesión de rodilla.

Pero la relación de Azkargorta y el fútbol no se rompió. Su amor por el deporte rey iba más allá del campo y se pasó a los banquillos. Forma parte de la vieja escuela de entrenadores, formados de los pies a la cabeza para la tarea de dirigir. Técnicos que se diferencian de los actuales preparadores de moda, antiguos deportistas que se sacan el carnet para extender la corta carrera de futbolista.

Azkargorta empezó entrenando a los juveniles del Lagun Oak de Azpeitia. Después fichó por el Aurrerá de Ondarroa, paso previo a entrenar al Nàstic de Tarragona, por aquel entonces en Tercera División. En algunos casos daba órdenes a jugadores mayores que él, pero la claridad de ideas de Azkargorta le permitió conseguir sus primeros éxitos pronto. Alcanzó el ascenso con el conjunto tarraconense a Segunda B, un hito que atrajo las miradas de equipos de superior categoría como el Espanyol.

El club blanquiazul lo fichó para ser el ayudante del mítico Milorad Pávic. El técnico serbio recaló en la disciplina del equipo españolista tras entrenar a equipos como el Benfica (1974 - 1975), Athletic de Bilbao (1972 - 1974), CD Málaga (1975-1977) o el Celta de Vigo (1980- 1983). Pero su paso por el banquillo del Espanyol fue efímero. En la tercera jornada Pávic dio la espantada, una huida que abrió las puertas de Primera División a Azkargorta cuando este solo tenía 29 años, quien se convirtió en el entrenador más joven de la categoría.

Hizo frente con éxito al reto. Puso a un lado la precocidad y consiguió salvar al equipo blanquiazul durante tres temporadas consecutivas. Su equipo cuajó en estos tres cursos partidos memorables como la victoria por 1 - 0 que logró frente al FC Barcelona en la campaña 1983 / 1984. Más convulsa fue la temporada 1986 / 1987, en la que fue uno de los cuatro entrenadores que tuvo el Real Valladolid. Azkargorta duró más que ninguno y aguantó en el banquillo vallisoletano 38 jornadas. El Sevilla le contrató para la temporada 1987 - 1988, en la que dejó al equipo sevillista en la zona media de la tabla. Repitió objetivos en la siguiente campaña, su última en Andalucía. Su último club antes de cruzar el charco fue el Tenerife (1989 / 1990 y 1990 / 1991). Allí descubrió a un jovencísimo Fernando Redondo.

Señales de humo

Pero antes de convertirse en aventurero Azkargorta estuvo tres años en paro, que no parado. Decidió retomar su otra vía laboral. Licenciado en Medicina, el de Azpeitia se especializó como traumatólogo en la clínica Dexeus mientras esperaba una llamada que le devolviese a los terrenos de juego. Este descanso le sirvió para reducir otro de sus vicios.

Azkargorta era un fumador profesional, que como tantos otros recibía los goles entre nubes de nicotina. Las imágenes confirmaban que el técnico vasco fumaba un paquete por partido. Un hábito agresivo que combinaba con una botella de agua de litro. Aclaraba así la garganta para exhortar a sus pupilos, a los que no dejaba tranquilos en ningún momento.

El tabaco se quedó fuera de las canchas y el veterano Xabier empezó a inhalar la presión que se respira en los campos. El nervio de antaño se ha convertido en una fuerza fanática que plasma en órdenes cuasi militares. Detrás del chándal, la recia postura, el agudo observar se encuentra un comandante del fútbol, un tipo que ha extirpado del diccionario la palabra fracaso. La ha relegado a un anexo del que tiene que tirar de vez en cuando para seguir creciendo como entrenador y como persona.

A esto último, pocos le ganan, según comentan sus jugadores, firmantes de un acuerdo no escrito que convierte a Azkargorta en una especie única del fútbol. Esta pasión, casi enfermiza, le causó fatiga en los primeros años como entrenador. La presión cayó sobre el joven vasco cuando era preparador del Espanyol. Tuvo que ser internado en una clínica de Pamplona cuando regresaba de San Sebastián. El diagnóstico fue una baja de tensión. En Tenerife la debilidad volvió a colarse en su organismo. “Tendríamos que tomárnoslo con más calma, pero eso es imposible”, dijo en el transcurso del paro que abandonó en 1993, año en que Azkargorta escribió su primera gran página.

El Vasco al mando de Chile entre 1995 y 1996. Foto: La Roja.

 

La crisis chilena

El éxito cosechado con la selección boliviana propagó el nombre de Azkargorta por todo el continente. Tras cotejar varias ofertas, los rumores se convirtieron en hechos y el técnico vasco fichó como entrenador de la selección chilena en 1995. La Asociación Nacional de Fútbol Profesional (ANFP), órgano rector del fútbol chileno, depositó en él grandes esperanzas. El técnico vasco vivió un cambio brusco de circunstancias y objetivos a pesar de no haber cambiado de continente. Chile ha estado siempre en un peldaño intermedio entre los combinados punteros y los más débiles de Sudamérica, de ahí que las metas de 'La Roja' fueran más precisas que las del cuadro boliviano.

Azkargorta aguantó poco más de un año en el cargo. Vivió uno de los periodos más agitados de su carrera. Los problemas de salud, derivados de la presión, volvieron a hacer mella en 'El Bigotón'. El momento más crítico al frente de Chile lo vivió en la Copa América de 1995, que se disputó en Uruguay. Los chilenos llegaron a este torneo heridos. La contundente derrota sufrida frente a la débil Perú (6 - 0) tres meses antes había puesto en entredicho la capacidad del vasco. Este, acostumbrado a los tiempos de Bolivia, donde era una autoridad, intentó hacer valerse dentro y fuera del campo con duras declaraciones hacia sus hombres, a los que acusó de “falta de actitud”. Sus palabras tuvieron efecto adverso.

Chile cuajó una pésima Copa América. Cayó frente a Estados Unidos (2 - 1), fue vapuleada por Argentina (4 - 0) y empató con la Bolivia post-Azkargorta (2 - 2). Conocido este último resultado, que supuso la eliminación de Chile, Azkargorta dio uno de los mayores sustos de su carrera. Se desmayó en las inmediaciones del hotel de concentración a causa de un accidente cardiovascular, según informaron medios chilenos. El entrenador vasco sufrió un colapso ante la la imposibilidad de cumplir las expectativas que se había marcado. Una vez más, demostró que el fútbol corría por sus venas como un torrente, y que cualquier incidente en el campo traspasaba las fronteras de su piel para influir en su organismo. Este incidente supuso el principio del fin de Azkargorta en Chile. Azkargorta duró 18 partidos en el cargo, que se saldaron con nueve victorias, cinco derrotas y un empate.

Como director técnico del Chivas de Guadalajara en 2005. Foto: Guadalajara.

 

De Yokohama a México

Lejos de acobardarse, 'El Bigotón' dio otro golpe de timón a su carrera cuando en 1997 fichó por el Yokohama Marinos japonés. El vasco volvió al fútbol de clubes en un escenario casi inexplorado como era el nipón. En la capital de la prefectura de Kanagawa coincidió con Julio Salinas, quien vivió su penúltima etapa deportiva en la disciplina de un club en el que comenzaba a despuntar un tal Shunsuke Nakamura. Azkargorta hizo debutar al joven volante japonés, considerado uno de los jugadores más sobresalientes del fútbol del país del sol naciente. Mérito del técnico vasco también fue el hondo desarrollo de la cantera del club marino. Su buen hacer en esta faceta atrajo el interés del Real Madrid. Después de décadas de trabajo por todo el globo, el fútbol español se volvió a acordar de Xabier Azkargorta.

En 2003 se traslada a México para encargarse de la apertura de la primera escuela del Real Madrid fuera de España. Dos años más tarde, el Club Deportivo Guadalajara, uno de los clubes más populares del país centroamericano, se hizo con sus servicios. El técnico vasco asumió las riendas de la entidad rojiblanca en la sexta jornada del Torneo Apertura 2005 del fútbol mexicano. Azkargorta se convirtió en el cuarto entrenador español en dirigir un equipo mexicano. Siguió los pasos de Jaime Cuesta (Celaya FC - 1997), Jose Mari Bakero (Puebla FC - 1999) y Benito Floro (CF Monterrey - 1999 / 2001).

'El Bigotón' no aguantó más de una temporada. Fue cesado después de que el conjunto tapatío terminase en la decimotercera plaza de la clasificación general de la competición. Una vez más el vasco tuvo que hacer frente a un ambiente hostil. La afición no perdonó al multimillonario dueño del Chivas, Jorge Vergara, el despido de Benjamín Galindo, emblema de la escuadra rojiblanca en sus tiempos como jugador y entrenador del equipo en tres períodos diferentes (2004 / 2005; 2010 / 2011; y 2013).

El Real Madrid de Florentino Pérez volvió a confiar en él y le ofreció hacerse cargo de la dirección deportiva del equipo chino Beijing Guoan, dirigido en la actualidad por otro español: Gregorio Manzano. Permaneció en Asia durante dos años hasta que una llamada inesperada le abrió las fronteras de España en 2008. El fichaje de Juan Villalonga como gestor del Valencia trajo de vuelta al 'Bigotón'. Un regreso desgraciado y efímero que acabó saplicado por la zafia aventura del que fuera presidente de Telefónica. Villalonga estuvo tan solo dos semanas en el cargo. Durante su efímero periplo ganó más de 700.000 euros al día. Así lo corroboró la indemnización que recibió cuando fue despedido por Juan Soler, presidente de la entidad ché por aquel entonces. El cese del gestor trajo consigo el fin de los contratos de todos sus fichajes, incluído Azkargorta.

Con Vladimir Soria, ya como DT de Boívar en 2014. Foto: Xabier Azkargorta.

 

El regreso a Bolivia

Luego de ello, en 2012, regresó a Bolivia para cumplir con un segundo cicló al mando de la Verde, aunque en esta ocasión no le fue bien en las eliminatorias de Brasil 2014 al terminar penúltimos

Después pasó a filas de Bolívar, club con el que salió campeón y llegó hasta las semifinales de la Libertadores.

Luego pasó por Oriente Petrolero (2015-2016), Sport Boys (2016-2017) hasta que se retiró en Palmaflor (2020).

Luego de ello se alejó de la mirada pública y vivió sus últimos días en Santa Cruz.

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