Premio Nacional de Periodismo 2025
Amalia Pando: "Los periodistas de primera línea tuvimos que refugiarnos en la trinchera de las redes sociales"
Con un emotivo discurso, Amalia Pando recibió la noche del viernes el Premio Nacional de Periodismo 2025, otorgado por la Asociación de Periodistas de La Paz (APLP). Durante su intervención, recordó sus inicios en el periodismo, los mejores momentos, los desafíos, las dificultades, la persecución y sus logros. Asimismo, dedicó el galardón a "las lágrimas de las mamás que han enterrado a sus hijos" en Bolivia y el mundo.
Luego de relatar cómo despertó su “olfato periodístico” gracias a su formación política, producto de más de una década de militancia en el trotskismo, Pando afirmó que durante su carrera tuvo tres grandes maestros: el padre José Gramunt; el padre Eduardo Pérez, en Radio Fides; y el periodista Carlos Mesa, en PAT.
“Tuve la gran suerte de contar con tres mentores extraordinarios. A pesar de ser tan distintos, los tres tienen algo en común: protegen a sus periodistas y les brindan una enorme libertad. Y eso fue lo que hicieron conmigo”, dijo Pando.
Además, contó: “Me metí en mil líos, me enfrenté a chinos, italianos, a la policía, a la corrupción, y me perseguía todo el mundo. Mis directores me defendían como si fueran un roble; yo me apoyaba en ellos para que los tiros no me alcanzaran. Fueron magníficos”.
Durante su discurso, también dio grandes lecciones para el gremio periodístico. Pando aseguró que “el periodismo consiste en acertar en la pregunta”. “La pregunta que te va a llevar al éxito es la buena pregunta, la acertada y la oportuna. Y bueno, yo hice la peor pregunta del mundo. La peor. Ahí acabó mi carrera periodística. No podía salir de mi casa. ¿Se acuerdan cuál era esa pregunta?”, relató.
Ahí describe la escena del mallku Felipe Quispe, del Ejército Guerrillero Túpac Katari (EGTK), detenido por terrorismo y presentado por el ministro de Gobierno de entonces. “Era en una mesa grande, una mesa de comedor; él estaba en la cabecera, imponente, con su ch’ullu, con su chamarra, con esa mirada que se llevaba el mundo por delante, y delante estaba yo”, aseguró.
Entonces, en compañía de su camarógrafo y sujetando su micrófono, le pregunta a Quispe: “¿Por qué toma las armas habiendo democracia, señor?”. “Y el mallku me mira, se veían las espadas que cruzaban el aire, y me contesta: ‘Para que mi hija no sea tu empleada’", narró y dijo: "¿Qué puede responder uno a eso?”. El hecho fue titular en los principales medios del país.
Por su trabajo periodístico, Pando siempre incomodó al poder. La persecución más fuerte la vivió durante los gobiernos del Movimiento Al Socialismo (MAS). Primero, Evo Morales y sus autoridades acorralaron a Radio Erbol, donde ella trabajaba, y hasta les dieron un último aviso: “¿Quieren publicidad? Tienen que sacar a Amalia Pando”. Y así, el Ejecutivo de entonces retiró toda la publicidad, hasta que Pando renunció.
Con el objetivo de seguir haciendo periodismo, Pando decidió volver a la radio a través de Radio Exitosa, dirigida por unos jóvenes, pero el día de su debut llegó la ATT y la clausuró. Así continuó la persecución.
Luego, Pando consiguió un espacio en radio Líder de la Gobernación de La Paz. Desde ese lugar, fue pieza clave de la campaña por el “No” para el referéndum de 2016. El No se impuso, pero la persecución contra ella se agudizó con cortes de luz, de internet y amenazas de expropiar el predio campo ferial donde funcionaba la emisora.
"Al final de cuentas, Félix Patzi (entonces gobernador de La Paz) negoció mi cabeza a cambio de su personería jurídica y me desconectó también", contó Pando.
No se rindió pese al intento de silenciar su voz. “Es terrible que te echen de esa forma tan vergonzosa”, dijo, y relató que luego de ese episodio llegó a Radio Cabildeo, transmitiendo por internet desde la Asamblea de Derechos Humanos.
Ahí cubrió la caída de Evo Morales en 2019. Durante el gobierno transitorio de Jeanine Añez, quedó sola, sin presupuesto ni apoyo, y cerró Radio Cabildeo. “Y a partir de ahí me dediqué únicamente a las redes, sin un espacio físico ni una radio. Ahora hago los programas desde mi cocina, y eso es fantástico. Ese es el factor que ha salvado al periodismo. La primera línea periodística se quedó sin trabajo, con los perseguidos en la lista negra; no podíamos conseguir empleo, menos publicidad. Nos echaron. Todos los periodistas pasamos por este Vía Crucis, y aparecieron las redes liberadoras: ya no necesitamos ni del gobierno ni de los patronos, solo el aval de nuestro público”, dijo.
Para Pando, cada periodista perseguido hizo su trinchera y resistió 20 años en ellas. "Cada quien hizo su programa; los más exitosos, los mejores, no están en los canales de televisión, que me disculpen los colegas, sino en las redes sociales. ¿Por qué? Porque los periodistas de primera línea tuvimos que refugiarnos en esta trinchera que se llama redes sociales", aseguró.