2026-01-12

Perfil

El ocaso de la ADN: del poder a quedar fuera del escenario electoral

El partido rojo, blanco y negro tuvo un rol determinante a finales del siglo XX en la política boliviana. Este lunes, sin embargo, luego de 47 años de vida política, el TSE revocó la personería jurídica de la sigla tras no lograr capitalizar un mínimo del 3 % del caudal electoral en los comicios de agosto pasado.

De manera oficial, la Acción Democrática Nacionalista (ADN), uno de los partidos políticos históricamente más importantes de Bolivia en la segunda mitad del siglo XX, perdió su personería jurídica ante el Tribunal Supremo Electoral (TSE), por lo que no podrá terciar en las Elecciones Subnacionales de marzo de este año.

“La ADN dio un líder histórico como Hugo Banzer Suárez y varias otras personalidades, como Jorge Tuto Quiroga, y muchos que llegaron a gobernar el país en varias oportunidades”, apuntó el analista político Carlos Cordero, en contacto con Visión 360, la noche de este lunes.

Y es que hablar de esta sigla es hablar de sus principios: “Orden, paz y trabajo”. Cordero remarca que uno de los principales legados del partido del extinto general Hugo Banzer Suárez fue haber logrado la “consolidación de la democracia” durante la primera mitad de la década de los años ochenta.

“La ADN, como tal, fue un partido político que ayudó a la consolidación de la democracia en los primeros años de la década de los 80, cuando el poder estuvo en manos de las FFAA; ahí estaba también Hugo Banzer, pero cuando el país decidió e hizo grandes sacrificios para volver a la democracia, la ADN fue un partido político que ayudó a la consolidación de la democracia”, recalcó el analista.

El partido rojo, blanco y negro fue fundado por el extinto general y expresidente de Bolivia, Hugo Banzer Suárez, en 1979, tras el fin de su régimen militar (1971-1978), como parte del proceso de retorno a la democracia en Bolivia.

Se consolidó rápidamente como una de las principales fuerzas políticas del país. Catalogado como de derecha conservadora, la ADN tuvo una fuerte presencia en sectores empresariales, clases medias y parte del electorado urbano.

El auge

El partido participó de forma protagónica en las elecciones de los años 80 y 90, convirtiéndose en un actor central del sistema político. Aunque Banzer no logró imponerse inicialmente en las urnas, la ADN fue decisiva en el Congreso, facilitando pactos de gobernabilidad durante el período de la llamada “democracia pactada”, en la segunda mitad de los años ochenta.

Sin embargo, la sigla llegó al pináculo de su vida política en 1997, cuando Banzer fue elegido presidente de Bolivia a través del voto popular, encabezando una coalición de gobierno. Su administración impulsó políticas de corte neoliberal, apoyó la erradicación de cultivos de coca bajo el Plan Dignidad y mantuvo una línea de estabilidad macroeconómica, aunque enfrentó una fuerte conflictividad social y problemas de salud que derivaron en su renuncia en 2001.

“Prueba de ello es que Banzer, siendo un gobernante de facto, militar (1971-1978), en democracia (1997) gana las elecciones y se vuelve un presidente constitucional, un presidente que gana elecciones”, indicó Cordero.

Tras la salida de Banzer y su posterior fallecimiento en 2002, la ADN entró en un proceso acelerado de declive político y electoral. El partido perdió liderazgo, presencia parlamentaria y capacidad de articulación, quedando desplazado por el ascenso de nuevas fuerzas políticas y el reordenamiento del escenario nacional.

El ocaso

En los años posteriores, la ADN pasó a un rol marginal, con participaciones electorales esporádicas y alianzas de corto alcance, hasta quedar prácticamente fuera del mapa político boliviano, marcando el cierre de una etapa clave de la historia partidaria ligada a la transición democrática y al ciclo de los gobiernos de coalición.

El partido postuló para los comicios nacionales de 2025 a Pavel Aracena como candidato a la presidencia. Sin embargo, dicha candidatura logró apenas el 1,4 % del voto popular. Este lunes, el TSE determinó que el partido pierde su personería jurídica, debido a que no logró capitalizar un mínimo del 3 % del caudal electoral en los comicios de agosto.

“La ADN hoy sufre lo que todos en la vida vamos a correr el mismo destino: nacemos, nos desarrollamos y también hay un final. Fue con el MNR y el propio MAS el ejemplo más puntual de aquello: gobernó por 20 años, fue un proyecto político exitoso, pero en las últimas elecciones fueron reducidos a su máxima expresión”, finalizó.

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