Durante el evento, la Embajadora de Suiza en Bolivia, Maja Messmer, remarcó el impacto estructural que tiene la calidad de la información en las sociedades actuales: “La circulación y el consumo de información verídica y verificada incide directamente en la formación de la opinión pública, en la toma de decisiones y, por supuesto, en el fortalecimiento de la democracia, especialmente en un contexto donde los filtros tradicionales de la información han desaparecido y proliferan contenidos imprecisos o deliberadamente falsos”, afirmó
En esa línea, explicó que los cambios en la manera en que las personas se informan han generado un escenario más vulnerable a la manipulación, particularmente en coyunturas electorales, lo que obliga a periodistas y comunicadores a redoblar esfuerzos para identificar, verificar y denunciar la desinformación. Asimismo, destacó que el apoyo de la cooperación Suiza busca fortalecer capacidades y promover una ciudadanía mejor informada.
Por su parte, el coordinador de Solidar Suiza en Bolivia subrayó la dimensión integral de esta problemática y su impacto en distintos ámbitos de la vida social: “La desinformación se ha vuelto central en las decisiones que toman los ciudadanos, afectando no solo los procesos electorales, sino también la justicia, la salud y la convivencia, por lo que luchar contra ella es, en esencia, contribuir a fortalecer la democracia, los derechos humanos y la cohesión social”, sostuvo Martín Pérez.
Además, enfatizó que este tipo de iniciativas forman parte de un esfuerzo sostenido que combina el desarrollo de herramientas tecnológicas con procesos de formación y cualificación del trabajo periodístico, destacando la importancia de consolidar valores éticos en el ejercicio de la comunicación y de articular acciones con distintos actores para lograr un mayor impacto.
Desde la Fundación para el Periodismo, se hizo énfasis en el rol fundamental del periodismo en un entorno informativo cada vez más complejo y desafiante: “El periodismo riguroso, independiente y basado en evidencia es el que nos brinda certidumbre en medio de una avalancha de contenidos manipulados, campañas digitales maliciosas y narrativas diseñadas estratégicamente para influir en la opinión pública”, afirmó Olga Palma.
En su intervención, también alertó sobre la magnitud del fenómeno de la desinformación, que hoy circula de manera masiva a través de redes sociales y plataformas digitales, muchas veces mediante contenidos sofisticados que dificultan su detección. En este escenario, subrayó que reconocer el trabajo periodístico comprometido no solo dignifica la profesión, sino que también protege el derecho de la ciudadanía a acceder a información veraz y oportuna.
El premio tiene como objetivo central reconocer, incentivar y visibilizar la producción periodística de alta calidad en verificación, en un escenario donde la manipulación informativa y la circulación de contenidos engañosos representan un desafío creciente.
En esa línea, la iniciativa también busca consolidar estándares éticos y metodológicos en el ejercicio del periodismo, promoviendo el uso de herramientas de fact-checking y el análisis basado en evidencia como pilares fundamentales del oficio.
Este esfuerzo conjunto reafirma que el periodismo de calidad es una herramienta clave para preservar la democracia y enfrentar los desafíos informativos de la actualidad. Con este lanzamiento, Bolivia se suma a las tendencias regionales que promueven el periodismo de verificación como una respuesta clave frente a la desinformación, apostando por un modelo que pone en el centro la evidencia, la transparencia y el derecho ciudadano a recibir información veraz.
Ver base la convocatoria al premio: https://fundacionperiodismo.org/premio-nacional-al-periodismo-de-verificacion-1ra-edicion/