2026-03-27

Avances

Palos Blancos y Alto Beni recibirán reconocimiento internacional por ser los primeros en declararse libres de la actividad minera en Bolivia

El municipio de Alto Beni, Bolivia, se consolidó como referente en la producción sostenible de cacao. El municipio de Palos Blancos ha sido reconocido como el municipio agroecológico más destacado del país.

Los municipios de Alto Beni y Palos Blancos, del departamento de La Paz, serán reconocidos como los primeros municipios de Bolivia en declararse libres de la actividad minera y por preservar su producción agroecológica, y recibirán un reconocimiento como Comunidades Azules el próximo martes 31 de marzo.

La Fundación Solón informó que, con este acto de reconocimiento, se busca reafirmar a ambos municipios como “territorios comprometidos con el cuidado del agua, la defensa de su territorio, la defensa del medioambiente y el rechazo a todas las formas de privatización y comercialización del agua”. El reconocimiento se llevará adelante en las instalaciones de la Federación de Trabajadores de la Prensa de La Paz (FTPLP), desde las 10.00 de la mañana.

El proyecto Comunidades Azules fue creado por el Consejo de Canadienses, el Sindicato de Empleados Públicos de Canadá (CUPE) y el Blue Planet Project, con el objetivo de proveer a los municipios de herramientas que pudieran dar una visión alternativa del agua frente a la privatización, promoviendo el derecho humano al agua y el agua como bien común.

Los ejes principales son: el derecho a la gestión comunitaria del agua; el rechazo a todas las formas de privatización, comercialización y mercantilización del agua; garantizar una gestión ambiental y administrativa transparente del agua; trabajar por la defensa del territorio y el cuidado del medioambiente; promover acuerdos de cooperación entre sistemas comunitarios; procurar devolver las aguas utilizadas en condiciones de ser recicladas por las fuentes.

La Fundación Solón precisa que: “Ser una Comunidad Azul no es solo una declaración, sino un compromiso activo para defender el agua como bien común. La articulación entre movimientos locales e internacionales fortalece esta resistencia, demostrando que solo a través de la unidad y la acción concreta podremos asegurar que el agua siga siendo un derecho y no una mercancía”, afirma una publicación en la página de la Asociación Internacional de Ingeniería Sin Fronteras (ISF) sobre las comunidades azules.

En la actualidad, Latinoamérica cuenta con tres Comunidades Azules, como la Asociación Acueducto de Cascajo, en Marinilla (Colombia); la Asociación de Acueductos Comunitarios de Tasco, en Tasco (Colombia); y la Unión de Agua Potable Rural de la cuenca del río Petorca, en Petorca (Chile). Estas organizaciones buscan la restauración del hábitat del agua, ejercer su soberanía alimentaria y la autonomía municipal de sus territorios.

En la página oficial de CUPE se sostiene que la defensa del agua pública nació en Canadá y se extiende por España con proyectos en defensa de este derecho humano, desarrollados por la Asociación Española de Operadores de Agua Pública (Aeopas) en Cádiz, Córdoba, Zaragoza, Medina Sidonia, Badajoz y Huelva.

Los municipios que se convierten en Comunidades Azules adoptan resoluciones para reconocer el acceso al agua y al saneamiento como derechos humanos y desarrollan compromisos para mantener sus servicios de agua y saneamiento públicos. También se comprometen a la eliminación progresiva de la venta de agua embotellada en instalaciones y eventos municipales y a promover el agua del grifo en su lugar.

En Canadá, donde nace este movimiento, en la actualidad hay más de 30 Comunidades Azules. En 2013, Berna (Suiza) se convirtió en la primera Comunidad Azul creada fuera de las fronteras de Canadá. Le siguieron ciudades como París y Berlín, que se han convertido en las Comunidades Azules más grandes del mundo; y continúan los esfuerzos para ver nacer nuevas Comunidades Azules en Alemania, Grecia e Irlanda.

Lee también: Ministro de Minería deslinda responsabilidad de ejercer control sobre operadores mineros en cabeceras de ríos, cuencas y fuentes de agua

En los últimos años, otras instituciones también se han sumado al proyecto Comunidades Azules, incluyendo instituciones universitarias y organizaciones eclesiales, como el Consejo Mundial de Iglesias, que representa a las congregaciones cristianas en 155 países. Para las universidades que se unen a la campaña, esto significa un mayor compromiso con la investigación de los problemas del agua desde una perspectiva de interés público.

En el Estado español se han desarrollado iniciativas con objetivos similares a los de Comunidades Azules, como el proyecto Progrifo, impulsado por la Asociación Española de Operadores Públicos de Abastecimiento y Saneamiento (Aeopas), que reivindica el uso de agua de grifo y en el que ya han participado varios operadores públicos (Giahsa, Emacsa-Córdoba, Medina Global, Aguas de Cádiz, Promedio-Badajoz) y ayuntamientos (Zaragoza y Barcelona).

Con este antecedente, tanto Aeopas como la Red Agua Pública han considerado la conveniencia y oportunidad de apoyar el proyecto Comunidades Azules, en tanto que sus objetivos coinciden plenamente con las reivindicaciones de los operadores públicos y de los movimientos sociales por la gestión pública del agua.

En Bolivia, Palos Blancos y Alto Beni dieron el primer paso

En octubre de 2025, la Autoridad Jurisdiccional Administrativa Minera (AJAM), la Policía Boliviana, las Fuerzas Armadas, los Gobiernos Autónomos Municipales de Palos Blancos y Alto Beni, junto al Ministerio de Medio Ambiente y Agua, el Servicio Nacional de Áreas Protegidas (SERNAP), el Ministerio Público, la Procuraduría General del Estado y la Defensoría del Pueblo, con el apoyo de la Vicepresidencia del Estado Plurinacional de Bolivia, suscribieron un protocolo interinstitucional para fortalecer la coordinación en la lucha contra la minería ilegal.

El documento fue firmado con el objeto de prevenir, detectar, investigar, intervenir y coadyuvar en los procesos de sanción relacionados con actividades mineras ilícitas en los municipios agroecológicos de Palos Blancos y Alto Beni. Este acuerdo refleja el compromiso conjunto de las instituciones nacionales y locales en la protección del medioambiente, el respeto a la normativa vigente y la defensa de los territorios amazónicos frente al avance de la minería ilegal.

El municipio de Alto Beni, Bolivia, se consolidó como referente en la producción sostenible de cacao. El municipio de Palos Blancos ha sido reconocido como el municipio agroecológico más destacado del país y es conocido por la producción sostenible de cacao; este enfoque es promovido por la Fundación ECOTOP a nivel global.

El alcalde de Alto Beni, Beltrán Márquez, participó en la primera reunión de municipios libres de actividad minera. Este evento reunió a representantes de los municipios de Alto Beni, San Buenaventura, Rurrenabaque y Palos Blancos, además de instituciones como la Cooperativa El Ceibo y el CRTM, con el apoyo de la Fundación Solón, en febrero de 2025.

El propósito del encuentro fue compartir experiencias sobre agroecología y agroturismo como alternativas sostenibles frente al avance de la minería en estos territorios. Durante la reunión, se establecieron mesas de trabajo para fortalecer estrategias de producción ecológica y protección de los recursos naturales.

En Alto Beni se produce de manera ecológica una gran variedad de cultivos, como plátano, cacao, yuca, banano y cítricos, abasteciendo a la ciudad de La Paz con productos saludables, destacó el alcalde Beltrán Márquez.

“Por ello, promulgamos la Ley Municipal N° 097 del 20 de julio de 2021, que declara a nuestro municipio como ecológico y libre de actividad minera. Esta ley fue posteriormente ampliada con la Ley Departamental N° 239, que también protege a Alto Beni y Palos Blancos. Ahora, nuestro objetivo es avanzar hacia una legislación nacional que garantice una producción ecológica sostenible”, manifestó.

La reunión representa un paso clave en la articulación de esfuerzos para consolidar un modelo de desarrollo basado en la producción agroecológica y el turismo sostenible, asegurando el bienestar de las comunidades y la conservación del medioambiente.

Mientras que Palos Blancos también es un municipio agroecológico, libre de actividad minera y de explotación. “Nos enorgullecemos de nuestra producción ecológica de cacao y de nuestras rutas turísticas que conectan con la naturaleza”, aseguró el alcalde del Gobierno Autónomo Municipal de Palos Blancos, Berman Arancibia Huacanchi.

Este municipio se encuentra aproximadamente a cinco horas de la ciudad de La Paz. El transporte recomendado es por la Terminal Minasa, en Villa Fátima, o desde El Ceibo, en la ciudad de El Alto. El trayecto atraviesa los Yungas, Coroico y Caranavi, hasta llegar al paraíso natural de Palos Blancos.

Entre sus principales atractivos están las cascadas La Pauchenta, el cerro Pelado, la ruta del Majo, las pozas naturales de Ipiri y las paradisíacas cascadas de Japón. En cada rincón se puede encontrar biodiversidad, cultura indígena viva y opciones para relajarse en familia, destacó.

“El pacú y el tambaquí a la parrilla o frito son tradicionales, pero el dunú es especial porque el pescado se cocina dentro de una tacuarilla, una caña hueca que le da un sabor único. Se sirve con arroz, yuca y ensalada”, explicó el burgomaestre, a tiempo de resaltar la riqueza gastronómica del lugar.

Con sus ríos cristalinos, frutas tropicales, rutas naturales y cultura viva, Palos Blancos se perfila como uno de los destinos emergentes más atractivos del departamento de La Paz, una opción ideal para desconectarse del ruido de las ciudades pobladas. Gobierno Departamental de La Paz.

Te puede interesar