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Italia gana por segunda vez seguida el torneo mundialista
Europa repetía por segunda vez consecutiva la organización del Mundial. Esta vez el país anfitrión fue Francia. La celebración de este certamen se llevó a cabo un año antes del inicio de la Segunda Guerra Mundial, un evento que traería calamidades para el Viejo Continente y la suspensión de la competencia hasta el año 1950.
En 1938, en la ciudad de Berlín, durante el desarrollo de los Juegos Olímpicos en esa ciudad, el Comité Ejecutivo de la FIFA analizó qué país podría ser sede del siguiente Mundial de Fútbol. Los candidatos eran Francia, la Alemania nazi y Argentina. Por mayoría absoluta se optó por la postulación de los franceses.
Fue un torneo en el que se sintió mucha tensión por los problemas políticos que hubo previo al inicio del conflicto bélico que paralizó la Copa del Mundo —además de otras actividades deportivas— durante complicados 12 años.
Participaron 15 selecciones en esta edición: Alemania, Checoslovaquia, Italia, Rumania, Bélgica, Francia, Noruega, Suecia, Brasil, Hungría, Países Bajos, Suiza, Cuba, Indias Orientales Neerlandesas y Polonia. Austria no acudió.
La copa se jugó en formato de octavos por eliminación directa, tal y como se dio en el Mundial de 1934. El primer partido fue Alemania contra Suiza. Se jugó el 4 de junio. Pese que los teutones incorporaron jugadores de la selección de Austria, que en aquel entonces era una poderosa selección europea, fue empate a uno y por ello se jugó un segundo partido cinco días después en el mismo estadio, el Parque de los Príncipes. Finalmente, Suiza obtuvo una victoria por 4-2.
El 5 de junio se disputaron el resto de los encuentros de octavos de final y avanzaron a la ronda de cuartos: Francia, Italia, Brasil, Checoslovaquia, Cuba, Suecia y Hungría.
Los ocho mejores
Los cuartos de final mostraron cómo los locales perdieron contra Italia por 3-1. Brasil empataba a uno contra Checoslovaquia, en Burdeos, pero el 14 de junio alcanzaba la victoria por 2-1 y pasaba a semifinales. Cuba era vapuleado por Suecia con un marcador de 8-0 en Antibes y Hungría seguía de largo tras vencer a Suiza por un marcador de 2-0 en Lille.
En semifinales, el 16 de junio, se veían las caras Italia y Brasil. Fue victoria para la Azzurra por 2-1. Ese mismo día, pero en París, Hungría goleaba a Suecia por 5-1.
Brasil y Suecia se enfrentaron por el tercer puesto y los sudamericanos ganaron 4-2.
El 19 de junio, en el Estadio Olímpico de Colombes, ante 45.000 espectadores, fue la final entre Italia y Hungría.
Se enfrentaban dos modelos de juego: el sistema defensivo italiano y la máquina de ataque magiar. Pero, a los seis minutos, Italia tomó la delantera a través de Luiggi Colaussi. Sin embargo, dos minutos después Hungría lo empata por intermedio de Pál Titkos.
Pasaron los 25 minutos e Italia volvió a ponerse en ventaja. Silvio Piola puso el 2-1 y antes del descanso, Colaussi de nuevo amplió la ventaja.
A los 70 minutos György Sárosi puso el descuento para los húngaros, pero cuando faltaban 10 minutos para el final apareció nuevamente Piola y logró el 4-2 definitivo.