2026-04-11

Comicios

Perú llega a sus elecciones generales sin una salida clara a diez años de crisis políticas

Más de 27,3 millones de peruanos están llamados a las urnas para escoger entre 35 candidatos presidenciales.

Lima / EFE 

Perú, un país sumido en la volatilidad e inestabilidad política al llevar ocho presidentes desde 2016, celebra este domingo sus nuevas elecciones generales sin un horizonte claro que le permita ver la salida a esta espiral de crisis y con una gran incertidumbre sobre los dos candidatos que pasarán a segunda vuelta.

Más de 27,3 millones de peruanos están llamados a las urnas para escoger entre 35 candidatos presidenciales, un récord absoluto en su historia electoral que lleva a una gran fragmentación del voto, al punto de que ningún candidato supera el 14 % en la intención de voto, según las últimas encuestas realizadas.

Con márgenes tan ajustados, nada está dicho en una votación donde un importante sector de electores decidirá el sentido de su voto en el último minuto, abrumado por una extensa papeleta que incluye cinco elecciones simultáneas: presidente, senadores nacionales, senadores regionales, diputados y representantes del Parlamento Andino.

El auge de la criminalidad es la principal preocupación de los peruanos para estas elecciones, de modo que la campaña electoral ha girado sobre medidas contrarias a los derechos humanos como salirse del Pacto de San José para aplicar la pena de muerte y "jueces sin rostro" (encubiertos).

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Cuarto intento de Keiko Fujimori

En su cuarta candidatura presidencial, tras haber perdido en segunda vuelta las tres elecciones anteriores, la derechista Keiko Fujimori (Fuerza Popular), hija y heredera política del expresidente Alberto Fujimori (1990-2000), promete "orden" como tuvo Perú con su padre, que fue condenado a 25 años de prisión por violaciones a los derechos humanos y corrupción.

En los últimos días ha tenido un ascenso fulgurante el exalcalde de Lima (1990-1995) Ricardo Belmont (Obras), un empresario de 80 años, que exhibe un pensamiento que mezcla lo conservador con lo social, y que ha conectado con un electorado desencantado, en un fenómeno similar al del izquierdista Pedro Castillo en 2021.

También está acaparando parte del voto protesta el cómico Carlos Álvarez (País Para Todos), una figura de la televisión peruana que ha imitado a políticos durante más de tres décadas y que ahora ha dado el salto a la arena política con un proyecto de derecha, lo que le ha llevado a ser comparado con el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski.

Asimismo, lucha por alcanzar la segunda vuelta el exalcalde de Lima Rafael López Aliaga, candidato y líder del partido ultraderechista Renovación Popular, conocido popularmente como 'Porky', un profeso católico miembro del Opus Dei y admirador del presidente estadounidense, Donald Trump.

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El alfil de Pedro Castillo

Desde la izquierda emerge Roberto Sánchez (Juntos por el Perú), exministro de Castillo, al que promete liberar de su condena por su intento de golpe de Estado para retomar su proyecto político, con el que sigue identificada una considerable parte de los peruanos que considera que las élites políticas y económicas no le dejaron gobernar.

Asimismo, todavía está abierta la herida que generaron los más de 50 muertos que dejó la represión a las protestas sucedidas tras el encarcelamiento de Castillo y el ascenso al poder de su vicepresidenta, Dina Boluarte (2022-2025), quien se congració con las fuerzas dominantes en el Legislativo, a lo que sus rivales denominan el "pacto mafioso".

Nace un nuevo Senado

Después de estas elecciones, Perú volverá a tener un Parlamento bicameral, creado por el actual Legislativo en contra de lo votado en un referéndum en 2018, donde el 'No' a tener dos cámaras ganó con un 90,5 % de votos válidos.

Así, Perú también escogerá 60 senadores, 130 diputados y 5 representantes para el Parlamento Andino.

El nuevo Senado no podrá ser disuelto por el presidente, por lo que los analistas anticipan que de estas elecciones saldrá un presidente débil frente a un Parlamento con mucho poder, lo que posiblemente alargue la inestabilidad y la sucesión de presidentes.

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