Combustible
Comisión investigadora atribuye gasolina de mala calidad a un decreto promulgado por Arce y a la negligencia del expresidente de YPFB, Yussef Akly
La Comisión Especial de Investigación de la Cámara de Senadores que investigó el origen de la gasolina de mala calidad emitió el informe preliminar en el que identifica al Decreto Supremo 4718, del 18 de mayo de 2022, que autoriza a bajar los parámetros de calidad de los combustibles, y a la negligencia del expresidente de Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB), Yussef Akly, como los factores que permitieron el ingreso de combustible que no cumplía los parámetros de calidad.
El presidente de esa instancia legislativa, el senador Branco Marinkovic, en conferencia de prensa, presentó el informe preliminar de la investigación y anunció que el documento final será entregado la próxima semana.
Precisó que la comisión legislativa efectuó una investigación técnica, que se alejó de criterios políticos, para poder determinar por qué hubo gasolina de mala calidad en el país.
La distribución de gasolina de mala calidad fue denunciada por choferes de varias ciudades capitales, quienes reportaron daños en los motores de sus vehículos y reclamaron respuestas y resarcimiento al Gobierno, situación que se extiende por más de cuatro meses.
Dijo que esta situación se originó el 18 de mayo de 2022, cuando el expresidente Luis Arce, junto al presidente de YPFB, Armin Dorghaten, decidieron bajar los parámetros de calidad de los combustibles que se importan en el país.
“Esto nace el 18 de mayo de 2022, con el Decreto Supremo 4718, el Gobierno del expresidente Arce junto con el presidente de Yacimientos deciden bajar los parámetros de calidad de los combustibles que se importan en el país mediante decreto”, informó.
Advirtió que la comisión investigadora sugerirá que se inicie un proceso penal por el delito de daño económico al Estado, en contra no solo de Arce y Dorgathen, sino de todo el gabinete ministerial que firmó el mencionado decreto.
Explicó que el Gobierno subió los porcentajes de manganeso a 18% y el contenido de goma en 5%, cuando los parámetros establecidos recomiendan porcentajes mucho menores a los aprobados en ese decreto.
Al respecto, manifestó que la comisión solicitará una investigación para ver si se trató de un caso de corrupción o de falta de recursos económicos para la importación de combustibles; sin embargo, afirmó que esta decisión causó un grave daño al país.
Además de esos porcentajes de manganeso y goma, Marinkovic dijo que el Gobierno de Arce aprobó otro decreto con el que se obliga a mezclar etanol con gasolina, lo que genera, en términos técnicos, que se decanten más las gomas y las cenizas dentro del combustible.
Dijo que habrá que ver si existe culpabilidad de los proveedores, pero que estos se habrían “agarrado” de las condiciones establecidas por el Gobierno para traer combustible de mala calidad.
El problema de la distribución de esa gasolina empezó entre finales de octubre e inicios de noviembre, cuando comenzó a llegar combustible con los límites máximos permitidos por ese decreto, tanto de manganeso como de goma, lo que generó los problemas registrados en diciembre, enero, febrero y marzo en el país, que causaron daños a los vehículos de la población.
Marinkovic precisó que toda esta información técnica fue recibida por la comisión de empresas petroleras y expertos petroleros, con quienes se reunió en Estados Unidos. Estos especialistas explicaron que el alto contenido de manganeso, sumado a la mezcla con etanol, provoca una oxidación más rápida del combustible y agrava los problemas para los usuarios.
Sin embargo, consideró que, además de la responsabilidad de las exautoridades del anterior Gobierno, también existe responsabilidad de la gestión actual, en específico del expresidente de YPFB, Yussef Akly.
“Creo que ha habido negligencia del expresidente de YPFB y de sus técnicos de no darse cuenta de esto; pero yo asumo que si alguien asume el cargo de presidente de YPFB debe tener un conocimiento básico de las cosas”, sostuvo.
Asimismo, afirmó que los técnicos de Yacimientos debieron advertir que se estaba importando combustible con alto contenido de manganeso y goma, y que no se podía mezclar con etanol porque ello agravaría el problema.
“Ha habido negligencia de los funcionarios de Yacimientos, lamentablemente, en la parte técnica. Se tomarán las medidas y vamos a sugerir que estas personas no trabajen más en Yacimientos, sabiendo que esto estaba ocurriendo con el combustible”, aseguró.
Afirmó que en YPFB debe establecerse por qué no se advirtió al presidente y al ministro sobre este problema y por qué no se alertó que se estaba importando combustible con estos parámetros de calidad.
Informó que se conversó con el nuevo presidente de YPFB, Sebastián Daroca, y con el ministro de Hidrocarburos, Carlos Blanco, quienes manifestaron que estos parámetros ya fueron eliminados.
“Han cambiado los parámetros en el combustible, por lo cual la población debería estar tranquila en el sentido de que los combustibles, de aquí en adelante, ya no deberían hacerles daño a los motores de los vehículos”, afirmó.
Dijo que Daroca reconoció que esos porcentajes de manganeso y goma fueron los que causaron los problemas en los motores de los vehículos y que fue esa autoridad quien recibió el mencionado decreto.
“El nuevo presidente de Yacimientos es el que ha visto todo esto, que se ha dado cuenta de que aquí había un problema de importación de combustible y, obviamente, los análisis estarían dentro de los parámetros permitidos y se importaba combustible que iba a hacer daño”, dijo.
Informó que las adendas suscritas con las empresas proveedoras de combustible establecen que los niveles de goma y manganeso no deben mantenerse en los niveles anteriores, ya que han bajado en más del 50%, puntualizó.
Advirtió que la población puede estar tranquila respecto al combustible, aunque aún podrían registrarse daños en los convertidores catalíticos de los vehículos debido a la acumulación de estos residuos.
No es un daño inmediato tras la carga de combustible, sino que puede presentarse en dos o tres meses, dependiendo del uso del vehículo; el transporte público, al operar diariamente, sufrirá un impacto más rápido debido a la frecuencia de abastecimiento.