Europa
La tensión migratoria se ha exacerbado en el Reino Unido en los últimos dos años
EFE / Londres
El Reino Unido viene registrando en los últimos años una ola de violencia de tintes racistas, instigada por la extrema derecha a través de las redes sociales para movilizar masas y criticar la política migratoria del Gobierno británico. Estos han sido los momentos más críticos:
Tres niñas asesinadas en Southport
En el verano de 2024, poco después de la llegada al poder del laborista Keir Starmer, un adolescente británico de origen ruandés -Axel Muganwa Rudakubana- mató con un cuchillo a tres niñas y causó heridas a otras menores en un centro recreativo de la localidad de Southport, en el noroeste de Inglaterra, donde tres niñas (de 6, 7 y 9 años) bailaban unas canciones de Taylor Swift.
Antes incluso de que la policía confirmase la identidad del asesino, grupos de extrema derecha inundaron las redes sociales con información falsa que indicaba que el autor era un solicitante de asilo, cuando en realidad era británico de padres ruandeses.
La indignación por la muerte de las pequeñas motivó una espiral de violencia en distintas localidades británicas, con jóvenes que atacaron hoteles que albergaban solicitantes de asilo, atacaron mezquitas y lanzaron todo tipo de objetos, como ladrillos y latas de cerveza, contra la policía, además de quemar bibliotecas.
Estos disturbios, que pusieron a prueba al recién estrenado Gobierno de Starmer, se saldaron con el arresto de más de mil personas.
Ese mismo verano también hubo una manifestación en Epping, en el sureste de Inglaterra, frente al hotel The Bell, que el Gobierno utilizaba para alojar a solicitantes de asilo, después de que un migrante de origen etíope -Hadish Kabatu- fuera arrestado y acusado de agredir sexualmente a una menor en esa localidad.
Manifestaciones de la extrema derecha
En septiembre del año pasado, el activista ultra Tommy Robinson consiguió reunir en las calles de Londres a más de 100.000 personas bajo el lema "Unir al Reino Unido", para expresar el rechazo a los migrantes que cruzan en pateras el Canal de la Mancha.
La manifestación derivó en incidentes violentos cuando algunos participantes arrojaron botellas de vidrio y latas contra los agentes del orden. Un total de 26 policías resultaron heridos durante los disturbios, cuatro de ellos graves.
El pasado mayo, Robinson volvió a convocar otra manifestación en Londres, aunque esta vez reunió a unas 60.000 personas para expresar el rechazo a la inmigración en el país. La marcha se saldó con más de 30 detenidos y cuatro policías resultaron heridos.
Disturbios en Southampton
A principios de junio de este año, Southampton, en el sur de Inglaterra, fue escenario de graves disturbios violentos y enfrentamientos con la policía, tras la condena a cadena perpetua de Vickrum Digwa, británico de religión sij, por apuñalar al estudiante de 18 años Henry Nowak.
La muerte del estudiante, blanco británico de origen polaco, causó una gran conmoción después de que unas imágenes captadas por las cámaras corporales de la policía mostrasen al chico tumbado en el suelo en una calle de Southampton mientras los agentes lo esposaban, pero ignorando sus quejas de que estaba herido y no podía respirar.
Al lado de Nowak, Digwa hablaba de pie con los agentes y mintió al acusar al chico de haber proferido insultos racistas contra él. Minutos después Nowak perdió la vida.
Aunque posteriormente Digwa fue detenido, juzgado con celeridad y condenado a un mínimo de 21 años de cárcel, la polémica por la actuación de la Policía encendió la indignación de un grupo de personas, que provocaron disturbios en las calles de Southampton y arrojaron todo tipo de objetos, como piedras y latas, contra los agentes que trataban de mantener el orden.
Violencia en Irlanda del Norte
La provincia británica del Ulster vivió esta semana dos noches consecutivas de disturbios -instigados por grupos de extrema derecha a través de las redes sociales- por el apuñalamiento el 8 de junio de un hombre en Belfast por parte de un ciudadano sudanés, que ya ha sido acusado y permanece detenido.
La policía antidisturbios se vio obligada anoche a utilizar cañones de agua en Glengormley, a unos 13 kilómetros al noroeste de Belfast, para contener a los alborotadores, que lanzaron de forma continua todo tipo de objetos contra las fuerzas del orden, mientras que fue incendiado un vehículo del Departamento de Infraestructura.
Los jóvenes violentos, casi todos vestidos de negro y con el rostro tapado para no ser identificados, también incendiaron algunos contenedores de basura en la capital norirlandesa e incendiaron viviendas donde se alojaban migrantes o solicitantes de asilo.