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La COB, contra las cuerdas: evistas suben la presión para que no dialogue, pero sus propios sectores le instan a concertar
La Central Obrera Boliviana (COB) se encuentra en medio de una presión de sectores evistas que le exigen no acudir a un diálogo con el Gobierno. En contrapartida, organizaciones que forman parte de su estructura le piden optar por la senda de la concertación. Dos analistas señalan que el ente de los trabajadores está pagando facturas al Movimiento Al Socialismo (MAS) y, además, atraviesa una crisis institucional.
El lunes, dirigentes afines a Evo Morales exigieron a Mario Argollo, ejecutivo de la COB, no engañar a las bases con una eventual aceptación de diálogo con el Gobierno, al considerar que esta opción es una patraña.
“El diálogo es un engaño. Rodrigo Paz nunca ha dialogado con los sectores sociales. (...) Por tanto, señor Argollo, no engañe a sus bases, no engañe al pueblo boliviano. Estamos a punto de hacer historia. Manténgase firme tal como establecen nuestros principios revolucionarios dentro de la organización sindical”, afirmó el dirigente evista Nelson Virreira.
Por su parte, el dirigente Aquilardo Caricari manifestó que, si Argollo asiste a una reunión con Paz sin consultar a las bases, perderá el respaldo de los movilizados. “Las movilizaciones tienen que continuar y la COB no puede dialogar al margen de las bases. Por tanto, si la COB decide dialogar, vamos a ver quién le hace caso para desmovilizar al pueblo que está en las carreteras”, afirmó Caricari.
En contrapartida, sectores que forman parte de la estructura de la COB, como los fabriles, los jubilados, los petroleros y cinco Centrales Obreras Departamentales (COD), exhortan a su ente matriz a sentarse con el Gobierno para dialogar. Uno de los pedidos surgió desde la Federación de Trabajadores Fabriles de Cochabamba, que pidió a Argollo instalar una mesa de concertación para encontrar una salida al conflicto.
Otro sector es el de los jubilados que, según su ejecutivo, Rodolfo Ayala, plantea a la COB impulsar “una tregua social” con el Gobierno. “Vamos a presentar un documento, porque realmente lo que nosotros necesitamos es una tregua. Sí, hay que hacer esa tregua en la parte sindical y política, porque tenemos que resolver los problemas de nuestro país (…) Una tregua social para que beneficie a todos los bolivianos, para que no tengamos ningún problema posterior”, manifestó.
La misma postura fue expresada por las centrales obreras de Santa Cruz, Tarija, Chuquisaca, Potosí y Cochabamba, que solicitaron establecer un “cuarto intermedio humanitario” en la medida de presión que ya lleva 47 días en cinco departamentos.
Ante este panorama, los analistas Paúl Coca y Rodolfo Eróstegui coincidieron en que la COB está quebrada institucional y orgánicamente, y que su cúpula continúa respaldando las movilizaciones porque debe pagar “facturas” al masismo, que —según sostienen— la prebendalizó.
“Si la COB decide ir a negociar o ir a dialogar, es una decisión soberana del ente, pero su imagen ante los sectores del MAS será que nunca más irán a una medida de presión con esta COB y, si no acepta, sus brazos operativos y administrativos, como las COD, se desmarcarán como ya está ocurriendo. Porque ahora mismo la COB está quebrada, y la ha quebrado el señor Argollo, por su terquedad de pedir el 20% de aumento”, dijo Eróstegui.
Recalcó que el ente de los trabajadores atraviesa una situación de “quiebre insalvable” porque “solo algunos quieren mantener los bloqueos, pero los otros ya no, porque se dieron cuenta de que tienen familias y que, al afectar a la urbe, ellos también resultan afectados”.
Por su lado, Coca indicó que, además de la división interna que existe en la COB, la organización está pagando una factura política con el MAS, partido que —según afirmó— le otorgó beneficios a cambio de contener la lucha que desarrollaba durante épocas de “verdadera dictadura en Bolivia”.
“Eran una voz reconocida en épocas de verdadera dictadura en Bolivia, eran detractores, pero cuando llega el MAS, estos los prebendalizan y ahí se acaba su lucha y asume como un ente oficialista y se convierte en una de las entidades oficialistas defensoras del Gobierno, no del obrero. A partir de ahí ya hay una factura política que tiene que pagar sí o sí. Es decir, a los que les tiene que pagar esa factura es al MAS”, indicó.