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Acaba el monopolio: Privados competirán con YPFB e importarán y venderán gasolina y diésel a precio de mercado
En Bolivia se habilitó la importación y comercialización de gasolina y diésel por parte de privados a precio de mercado, por lo que la población podrá adquirir estos combustibles o los que comercializa la estatal Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB). Con ello, concluye el monopolio estatal en un contexto de escasez y de desconfianza sobre la calidad de los carburantes.
La medida desató posiciones contrapuestas. El empresario y político Samuel Doria Medina afirmó que la iniciativa puede funcionar, siempre y cuando YPFB venda el combustible a un precio menor que el del sector privado. En tanto, desde su reducto del Chapare, el expresidente Evo Morales consideró que el gobierno de Rodrigo Paz “deja que el lucro se imponga sobre la economía de las familias”.
A través del Decreto Supremo 5644, “se autoriza de manera excepcional a personas naturales o jurídicas privadas la importación de carburantes y sus derivados, conforme a lo establecido en el presente Decreto Supremo, para su consumo propio y/o comercialización en el mercado interno” hasta 2030, con incentivos tributarios.
Los incentivos contemplan una alícuota de 0,00 bolivianos por litro para el Impuesto Especial a los Hidrocarburos y sus Derivados (IEHD) hasta el 31 de diciembre de 2030, además de diferir al 0% el gravamen arancelario para la importación de gasolinas hasta el 31 de diciembre de 2026. La importación se activará en un plazo máximo de 15 días, una vez que la Agencia Nacional de Hidrocarburos (ANH) apruebe la reglamentación operativa y el Ministerio de Hidrocarburos emita los procedimientos para la autorización de importación y comercialización.
Ya estaba vigente una medida de esta naturaleza desde 2025, pero se concentraba en Santa Cruz y estaba dirigida a los sectores productivos. Ahora se busca ampliar esta opción de mercado en un contexto de escasez de combustibles y de desconfianza sobre su calidad, tras la comercialización por parte de YPFB de gasolina “desestabilizada” o de mala calidad.
Una de las empresas que ya comercializa combustible en Santa Cruz es Empacar Energy, que vende el litro de diésel a Bs 15,80, mientras que el precio del litro de diésel de YPFB es de Bs 9,80 y el de la gasolina, de Bs 6,96.
Ambos regímenes de comercialización coexistirán y la población podrá optar por cualquiera de las dos alternativas. En una misma estación de servicio podrá venderse combustible de YPFB o importado por privados, ya que la norma prohíbe su mezcla.
“Está prohibido que las estaciones de servicio y puestos de venta trasvasijen, mezclen o realicen cualquier forma de combinación de productos provenientes de YPFB con productos importados”, señala el artículo 12 del decreto.
Según Doria Medina, ahora el usuario podrá decidir si prioriza un precio más bajo o un acceso más rápido al combustible. “Es una idea de la que se habló mucho; ahora la veremos en ejecución. Puede funcionar si el gobierno logra controlar que el combustible de YPFB no sea vendido a un precio mayor, es decir, como si hubiera sido importado de forma privada”, consideró.
Mientras tanto, Morales cuestionó la medida y afirmó que el gobierno de Paz optó por dejar los precios al mercado, desprotegiendo a la población. “Con este decreto, cada vez más bolivianos estarán obligados a pagar combustibles a precio internacional, sin subsidio y sin protección del Estado frente a la volatilidad del mercado. El gobierno se lava las manos, cede una responsabilidad estratégica y deja que el lucro se imponga sobre la economía de las familias”, afirmó.