Historia
El Señor del Gran Poder: la historia del lienzo colonial que dio origen a una de las fiestas más grandes de Bolivia
La historia del Santuario del Señor del Gran Poder, ubicado en la calle Gallardo de La Paz, está ligada a un lienzo colonial del siglo XVIII que llegó a la zona de Chijini —hoy conocida como Gran Poder— en la década de 1920 y que con el tiempo se convirtió en el centro de una de las manifestaciones culturales y religiosas más importantes de Bolivia.
La obra, conocida como el “Jesús de tres rostros” o Jesús de la Santísima Trinidad, es considerada patrimonio nacional. De autor anónimo y posiblemente perteneciente a la escuela cusqueña o potosina, representa el misterio de la Santísima Trinidad: el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo en una sola figura. Según la tradición conservada por el santuario, la pintura fue elaborada en el siglo XVIII y perteneció a la familia Carrión.
Con el ingreso de las hijas de la familia Carrión a la Orden de las Concepcionistas, el lienzo fue entregado como parte de la dote que las familias otorgaban antiguamente cuando una joven ingresaba a la vida religiosa. Sin embargo, cuando el convento se trasladó a Miraflores en la década de 1920, las religiosas se desprendieron de varias pertenencias, entre ellas la pintura, que terminó en manos de una de las sirvientas de la familia y posteriormente llegó a la zona de Chijini.
El fray Marcelo Ramírez Simón, parte del Santuario del Señor del Gran Poder, explicó el 2024 que en sus primeros años la devoción fue una manifestación completamente vecinal. Fueron los habitantes de la zona quienes organizaron las primeras celebraciones, adquirieron el terreno donde actualmente se encuentra el santuario y construyeron una estructura inicial para proteger la imagen.
“Fue una manifestación de fe que nació enteramente de los vecinos”, señaló Ramírez, al recordar que la Iglesia Católica se involucró posteriormente debido al crecimiento de la devoción y la llegada masiva de feligreses a la zona.
En 1928, la diócesis paceña impulsó la construcción de un nuevo templo en la calle Max Paredes, donde fue trasladado el lienzo. Esta decisión generó un conflicto entre los vecinos de Gran Poder y Max Paredes, quienes durante años disputaron la pertenencia de la imagen. La tensión llegó a provocar enfrentamientos entre ambos sectores.
Como respuesta, los habitantes de la zona de Gran Poder realizaron aportes personales para construir su propio templo y mantener la imagen en el barrio donde había nacido la devoción. Entre 1943 y 1948 se levantó la iglesia que actualmente es conocida por los vecinos como el “viejo templo” y que desde 1986 tiene la categoría de Santuario del Señor del Gran Poder.
Otro episodio marcó la historia de la imagen. Debido a interpretaciones populares sobre los tres rostros de Jesús, la Iglesia identificó prácticas consideradas alejadas de la doctrina católica. Según Ramírez, algunas personas atribuían al rostro derecho peticiones personales, al central intenciones benéficas y al izquierdo solicitudes de venganza.
Por esta razón, en 1930 se ordenó modificar la pintura para cubrir los rostros laterales, transformando la representación original de la Santísima Trinidad en la imagen del Señor del Gran Poder que actualmente veneran los feligreses.
La devoción continuó creciendo junto con la festividad folklórica. En 1974 se fundó la Asociación de Conjuntos Folklóricos del Gran Poder, institución encargada de organizar la entrada que cada año reúne a miles de bailarines y músicos.
En 1984, la historia del templo estuvo marcada por un hecho trágico: el párroco Miguel Silva fue asesinado dentro de la iglesia durante un robo. El crimen provocó el cierre temporal del templo por disposición del Arzobispado de La Paz y el traslado de las actividades religiosas al templo de Max Paredes.
Dos años después, en 1986, las puertas volvieron a abrirse, pero con una nueva condición: dejó de funcionar como parroquia y fue declarado Santuario del Señor del Gran Poder. “Un santuario es una iglesia que se construye alrededor de un patrono, sea este un santo, una virgen o una advocación de Jesús”, explicó Ramírez.
Actualmente, el santuario mantiene sus actividades principalmente en torno a la festividad del Gran Poder. Participa en las romerías de las fraternidades, en las promesas de los bailarines y en la celebración central, donde una réplica del lienzo acompaña el recorrido de la entrada debido a que la obra original es considerada patrimonio y requiere medidas especiales de conservación.
El templo se sostiene con recursos propios obtenidos mediante colectas, servicios religiosos y aportes de feligreses, fraternos e instituciones. Con apoyo externo, se realizan trabajos de restauración y mantenimiento para preservar un espacio que reúne historia, fe, identidad paceña y una de las expresiones culturales más reconocidas de Bolivia.