2026-08-24

Informe

Fitch Ratings advierte que Bolivia aún no garantiza una acumulación sostenida de reservas tras flexibilizar su tipo de cambio

La calificadora destaca la unificación del mercado cambiario y considera que la medida fue clave para avanzar hacia un acuerdo con el FMI, pero advierte que la recuperación de las reservas dependerá de ajustes fiscales y monetarios más amplios.

La transición de Bolivia hacia un régimen cambiario más flexible contribuyó a destrabar el acuerdo a nivel técnico con el Fondo Monetario Internacional (FMI), pero todavía no existe suficiente evidencia de que el país haya iniciado una etapa sostenida de acumulación de reservas internacionales, advirtió este lunes Fitch Ratings.

La calificadora señaló que Bolivia puso fin el 26 de junio a la paridad de facto de Bs 6,96 por dólar que se mantuvo durante 15 años y adoptó un esquema en el que el Banco Central de Bolivia (BCB) determina diariamente el tipo de cambio oficial con base en el promedio ponderado de las operaciones del sistema financiero.

El nuevo régimen comenzó con una cotización de Bs 9,73 por dólar, lo que representó una depreciación de 28% respecto al tipo de cambio anterior. En las semanas posteriores, el boliviano se debilitó otro 19%, hasta alcanzar los Bs 12 por dólar.

Según Fitch, la modificación busca equilibrar nuevamente la oferta y demanda de divisas y contribuir a recuperar la estabilidad macroeconómica. La permanencia del tipo de cambio fijo había generado escasez de dólares y favorecido la aparición de un mercado paralelo, con efectos sobre los costos de importación y la inflación, que llegó al 20% interanual a finales de 2025.

La calificadora observó que los precios al consumidor descendieron en julio, aunque todavía es prematuro determinar el impacto definitivo de la devaluación sobre la inflación. Parte de la explicación podría estar en que los precios ya se habían ajustado al tipo de cambio paralelo, mientras que también influyó la reducción de los bloqueos registrados durante los meses anteriores.

Reservas bajo presión

Uno de los principales riesgos identificados por Fitch está relacionado con las reservas líquidas. Las reservas en divisas fuertes, sin considerar el oro, cayeron de $us 897 millones a finales de mayo a apenas $us 472 millones a finales de julio, pese a la emisión de bonos soberanos por $us 1.000 millones realizada en mayo.

Aunque las reservas en divisas fuertes se recuperaron hasta aproximadamente $us 800 millones al 14 de agosto, Fitch considera que todavía no está claro si este repunte constituye el inicio de una recuperación sostenida.

La calificadora también advierte que persisten reportes de escasez de combustibles, situación que podría estar reflejando una demanda de divisas todavía contenida. El BCB tiene autorización para intervenir en el mercado cambiario cuando considere necesario contener una volatilidad excesiva, aunque no ha precisado si el reciente incremento de las reservas responde a compras de la propia entidad o a otros factores, como nuevo endeudamiento externo.

Fitch señala que unas reservas líquidas persistentemente bajas limitarían la capacidad del BCB para enfrentar episodios de volatilidad cambiaria y reducirían los recursos disponibles para atender el servicio de la deuda externa.

El FMI y el ajuste fiscal

El nuevo régimen cambiario habría sido una condición previa importante para alcanzar el acuerdo técnico con el FMI sobre un Servicio Ampliado del Fondo (SAF) por tres años y aproximadamente $us 1.900 millones, anunciado el 29 de julio.

A corto plazo, la calificadora prevé que las reservas podrían fortalecerse mediante los desembolsos del FMI y el efecto catalizador que el programa podría generar sobre el financiamiento de otros organismos multilaterales. Sin embargo, todavía no existe certeza sobre el monto ni el calendario de esos recursos.

Para Fitch, la recuperación sostenible de las reservas dependerá de que el programa del FMI sea acompañado por reformas económicas más amplias. Entre ellas, identifica como fundamental un ajuste fiscal significativo.

La calificadora recuerda que el Presupuesto General del Estado para 2026 contempla una reducción del déficit fiscal hasta el 9% del PIB, frente al 10,3% registrado en 2025, un nivel que considera todavía elevado.

También señala que el Gobierno incrementó en diciembre los precios internos de los combustibles para reducir el costo de la subvención, equivalente entonces a cerca del 5% del PIB. Sin embargo, el gasto asociado volvió a aumentar por el incremento de los precios internacionales de la energía y la decisión gubernamental de congelar los precios de los carburantes hasta finales de 2026.

Fitch concluye que la reconstrucción de las reservas internacionales, una vez que lleguen los recursos del FMI y se produzcan avances en el ajuste macroeconómico, será un elemento determinante para cualquier eventual mejora en la calificación soberana de Bolivia.

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