Buscando la verdad
¡Se nos acaba el tiempo para salvar a Bolivia!
Si los políticos de siempre y los administradores del Estado no se ponen las pilas y toman decisiones urgentes para superar la crisis, de modo que Bolivia, aspirando a un mejor futuro dé las condiciones para que los empresarios traduzcan nuestro gran potencial, en desarrollo y disminución de la pobreza, la suerte del país podría estar echada…
El problema de Bolivia no es la falta de un diagnóstico sobre la crisis -por años se advirtió y aconsejó el cómo evitarla- por tanto, se sabe lo que hay que hacer para superarla, pero hace falta tomar decisiones y un fuerte compromiso con el país.
El Foro Económico 2026 “Reconstruir sin ensayar – Bolivia no tiene margen para probar suerte”, organizado por la Cámara de Industria, Comercio, Servicios y Turismo de Santa Cruz – CAINCO (4.09.2026), puso el dedo en la llaga en cuanto a la urgencia de “destrabar para priorizar; priorizar para invertir; invertir para exportar y exportar para crecer”.
Jean Pierre Antelo Dabdoub, Presidente de CAINCO, abrió el Foro con un impactante discurso, recordando que, en el Diálogo por la Economía y la Producción, convocado hace dos años por el gobierno de Luis Arce, se levantó de la mesa luego de varias horas de un diagnóstico alejado de la realidad, sin que la voz del sector privado haya sido oída: se resistió a estar “solo para la foto”. Lamentó que desde entonces cambió quien gobierna, cambiaron los ministros y los discursos, pero algo no ha cambiado: la “manera boliviana” de hacer política, que entorpece el desarrollo. Para él, Bolivia sabe hacia dónde debe ir, pero “gobernar no es solo saber qué hay que hacer, sino, tener la capacidad de hacerlo cuando hacerlo cuesta”.
Su discurso enfatizó cuatro necesidades: 1) Un “Estado habilitador” que deje de competir con quienes producen y genere condiciones para que las empresas, los trabajadores e inversionistas hagan lo que saben hacer; 2) Tomar “decisiones completas”, ya que una decisión a medias solo administra el problema; y puso como ejemplo la unificación del tipo de cambio que no se hizo para medio mercado, aludiendo a lo que ocurre con el precio del diésel; 3) “Imprimir velocidad” al accionar del Estado, ya que no se puede seguir como si Bolivia tuviera todo el tiempo del mundo, cuando el talento, la capacidad y las posibilidades de desarrollo existen, pero la ventana de oportunidad que hay, se puede cerrar; 4) Implementar “reformas estructurales, no parches”, en hidrocarburos, minería, inversiones y alianzas público-privadas, de urgente tratamiento en simultáneo.
Antelo advirtió sobre la importancia de que las normas trasciendan a los gobiernos, ya que, si la garantía que se ofrece es la palabra del gobernante de hoy, ningún capital serio vendrá al país. Dijo que el sector privado iba a acompañar las reformas, incluso las difíciles y costosas, con la condición de que sean oportunas, coherentes y completas.
El Foro contó con tres invitados de renombre que deleitaron a la concurrencia con su valiosa experiencia y amenas ocurrencias:
Xavier Sala-i-Martín, español, catedrático de Economía en la Universidad de Columbia y creador del Índice de Competitividad Global, dejó en claro que el desarrollo no ocurre por casualidad, sino que es consecuencia de la productividad, las exportaciones y el crecimiento, y que esto no se logra sin educar a la gente. Recomendó enfocarse en pocas acciones para el éxito: “Quien tiene 20 prioridades, no tiene ninguna”.
Piero Ghezzi, peruano, Doctor en Economía y ex Ministro de la Producción, autor de las exitosas Mesas Ejecutivas, una metodología de colaboración público-privada para destrabar cuellos de botella con la pragmática toma de decisiones bajo el concepto de que el empresario sabe lo que le falta, pero el Estado lo desconoce, lanzó este desafío: "Para ser como Suecia, primero parécete a Suecia".
Raphael Bergoeing, chileno, Doctor en Economía y ex Presidente de la Comisión Nacional de Evaluación y Productividad de Chile, destacó la importancia de la priorización sectorial en el tiempo para abrirse exitosamente al mundo, un ancla que en su país nadie pudo mover. Dijo que, así como “los goles los hacen los delanteros”, las reformas hacia una mayor productividad y eficiencia pueden hacer un mejor país.
Al epílogo del Foro, el Presidente de CAINCO entregó al Presidente del Estado, Rodrigo Paz Pereira, el Libro Blanco de la Recuperación Económica de Bolivia, quien, luego de agradecer el gesto, pasó a dirigirse al imponente auditorio del que formaron parte el Gobernador de Santa Cruz, el Ministro de Economía y Finanzas Públicas, lo más granado de la dirigencia privada nacional y cientos de empresarios:
“¿Qué vamos a reconstruir, si destrozaron al país?”, inquirió Paz, y, a partir de ahí, realizó un largo recuento de los hechos de los últimos 20 años; habló de “construir” una nueva Bolivia con el 87% de apoyo que espera de la Asamblea Legislativa para aprobar un paquete de leyes, reformas, el 50/50 para redistribuir recursos, resolver los problemas del país y apuntar a una Bolivia federal. Concluyó parafraseando a su abuelo: “Bolivia es la Patria que nunca nos abandona”; e, imploró: “No abandonemos a Bolivia”.
Estando en el Foro me sorprendió que, pese a ser Paz un buen orador y tener tiempo suficiente para cautivar al auditorio, su mensaje no levantó un solo aplauso, tal vez, por insistir en mirar 20 años atrás, cuando la gente pide acción, soluciones y señales hacia adelante, siendo que a Bolivia se le acaba el tiempo y no queda margen ya, para probar suerte.