La Tribuna

Eco en las tribunas

En el occidente boliviano y en los valles, la participación del público futbolero en los estadios ha decrecido considerablemente, incluso tratándose de clubes protagonistas como Bolívar, The Strongest y Always Ready.

En una época en la que las pantallas se han convertido en ventanas, en Bolivia, el fútbol profesional ha dejado de ser esa tradicional excursión dominical que en el pasado unía y movilizaba a miles de familias en el país.

El ausentismo en los escenarios deportivos del territorio nacional, es la nueva normalidad del fútbol profesional boliviano. Los únicos clubes que aún ostentan el apoyo masivo y presencial de sus fanaticadas, son los cruceños Blooming y Oriente que usualmente no tienen dificultades para llenar el Tahuichi Aguilera.

A contrapartida en el occidente boliviano y en los valles, la participación del público futbolero en los estadios ha decrecido considerablemente, incluso tratándose de clubes protagonistas como Bolívar, The Strongest y Always Ready.

Evidentemente, uno de los principales motivos por los que la gente ha dejado de ir al fútbol tiene que ver con el incontrolable crecimiento de los servicios de stream y la facilidad de acceso que estos tienen, no obstante, la lista de razones que alejan al público de las tribunas es muy amplia.

En los últimos años el balompié nacional se ha visto envuelto en situaciones que han despertado muchas dudas en la opinión pública, ternas arbitrales que aun contando con la millonaria herramienta del video arbitraje continúan cometiendo crasos errores que casualmente siguen beneficiando al mismo club, jugadores profesionales cayendo en errores sospechosamente infantiles que derivan en derrotas inesperadas e inexplicables, un desfile infinito de entrenadores contratados y despedidos en tiempo record y como estas, un sinfín de eventualidades que dejan totalmente expuesta la informalidad del deporte rey en Bolivia.

Los ingresos por derechos televisivos hoy por hoy son el principal sostén financiero de los equipos profesionales, a pesar de ello este triste y desértico panorama en los distintos escenarios del país quizá podría tener alguna solución total o parcial a través de estudios de mercado, campañas publicitarias o muchas otras acciones por parte de las dirigencias de los clubes, pero al ver que han dejado de depender económicamente de las recaudaciones por venta de boletos, a los directivos poco o nada les interesa conectar en carne propia con sus seguidores.    

Por si fuera poco, la máxima categoría del fútbol boliviano en 2025 ha perdido a uno de los clubes más taquilleros del país, y es que paradójicamente, Wilstermann atravesando una crisis galopante ha metido más gente al Capriles jugando la Asociación de Cochabamba que los tres equipos vallunos de primera división.

Cuenta la leyenda que alguna vez en La Paz fue necesario quedarse a dormir en las afueras del Hernando Siles para asegurarse un lugar en el partido, dicen también que hubo una época en que las calles de la zona de Cala Cala en Cochabamba se inundaban de familias enteras dispuestas a pasar todo el domingo bajo el sol con tal de ver a su equipo saltar al verde césped del Capriles. 

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