Alerta

La Agencia de Energías Renovables pide reformas en redes eléctricas para acelerar transición pese al récord renovable

Así lo indicó este organismo, con sede en Abu Dabi, en su informe Perspectiva de la Transición Energética Mundial para 2026 publicada hoy.

EFE / El Cairo

La Agencia Internacional de Energías Renovables (IRENA) alertó este martes sobre la lentitud de las reformas del sistema energético para seguir con el ritmo de incorporación de renovables, que continúan batiendo récords, mientras la demanda de energía eléctrica sigue aumentando rápidamente.

Así lo indicó este organismo, con sede en Abu Dabi, en su informe Perspectiva de la Transición Energética Mundial para 2026 publicada hoy, en el que subrayó que "si bien la incorporación de energías renovables continúa batiendo récords en 2025, las mejoras en la red eléctrica no logran seguir el ritmo y la demanda de energía sigue aumentando rápidamente".

Según IRENA, las mejoras en la eficiencia energética se mantienen "muy por debajo del ritmo requerido y no logran compensar la creciente demanda de energía", dado que la potencia renovable instalada a nivel mundial debería pasar de 5,2 teravatios (TW) en la actualidad a alrededor de 38,2 TW para 2050, mientras que la participación de la electricidad en el consumo final de energía será del 35 % para 2035 y superará el 50 % para 2050

"Más del 80 % de la electricidad provendrá de la energía solar y eólica a mediados de siglo. Además, sin aumentar la eficiencia energética, las redes, el almacenamiento y la flexibilidad del sistema, estos pilares fundamentales corren el riesgo de convertirse en obstáculos para la transición energética global", dijo en el informe, por lo que, en consecuencia, "la electrificación y las energías renovables deben acelerarse drásticamente".

Una prioridad hasta 2035

IRENA apuntó que la electrificación con energías renovables, combinada con tecnologías más eficientes y combustibles sostenibles, puede impulsar este cambio "al ampliar la energía limpia, desbloquear ganancias en eficiencia energética y satisfacer la creciente demanda de energía".

De esa forma, además, se podría alinear la transición energética global con los objetivos de limitar el calentamiento global causado por las emisiones de carbono a 1,5°C.

Por ello, como destacó, acelerar la electrificación con renovables "debe ser una prioridad para la década hasta 2035".

La electrificación, uno de los temas más importantes de la próxima Cumbre del Clima COP31 que se celebra el mes que viene en Antalya (Turquía), es el proceso de reemplazar tecnologías, sistemas o sectores económicos que funcionan con fuentes no eléctricas, derivadas de combustibles fósiles -como carbón, petróleo o gas natural-, por otros que funcionan con electricidad.

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Cuando se combina con energías renovables -solar, eólica, hidroeléctrica y geotérmica- significa alimentar esos dispositivos y sistemas eléctricos con electricidad limpia para eliminar las emisiones de gases de efecto invernadero y combatir el cambio climático.

Ante estas perspectivas, el director general de IRENA, Francesco La Camera, advirtió que la transición energética mundial está "bajo presión".

"El crecimiento récord de las energías renovables no es suficiente por sí solo: la eficiencia energética es insuficiente, las redes eléctricas tienen dificultades para seguir el ritmo y la demanda mundial de energía continúa aumentando. No podemos lograr la transición simplemente añadiendo energías renovables a un sistema que no ha cambiado. Necesitamos reformas para construir la infraestructura de un nuevo sistema energético: uno electrificado, eficiente, flexible y alimentado por energías renovables", explicó.

Un beneficio también económico

Bajo un escenario de electrificación optimista, según IRENA la economía mundial crecería un 1,1 % anual por encima de lo habitual, lo que se traduciría en ganancias acumuladas para las sociedades de alrededor de 46 billones de dólares para 2050.

También añadió que los empleos en energías renovables podrían multiplicarse por más de cinco durante el mismo período, desde los poco más de 16 millones actuales.

"Y a medida que los mercados eléctricos emergentes se vuelven más competitivos en costos, una competitividad eléctrica respectiva podría conducir a precios de la electricidad para el usuario final un 15 % más bajos para 2050", indicó.

Sin embargo, llevar a cabo esta transición requeriría un aumento significativo de la inversión: "Si bien el principal motor de estas ganancias, la inversión anual acumulada tendría que alcanzar alrededor de 10,3 billones de dólares entre 2026 y 2050, con la mayor parte de las adiciones en energía renovable, redes, flexibilidad y electrificación del uso final".

Por tanto, la tarea de los gobiernos, según la agencia, es "gestionar la transformación de manera ordenada, salvaguardando la fiabilidad, la asequibilidad y la seguridad energética, al tiempo que se acelera el despliegue de alternativas limpias".

Y es que, concluye IRENA, si se gestiona adecuadamente, la transición hacia fuentes de energía distintas de los combustibles fósiles "puede apoyar, en lugar de limitar, el desarrollo económico".

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