Cotización
Las mineras superan al mercado impulsadas por el oro y el cobre pese a no producir más
EFE / Madrid
La revalorización del oro y la demanda tecnológica de cobre han disparado los beneficios de un sector minero que sin producir más y aumentar solo un 1 % sus ingresos ha conseguido batir la rentabilidad del mercado general.
El acero y el carbón fueron los principales motores de la industria minera históricamente, pero la revalorización de la onza de oro, que alcanzó una mejora de su valor del 45 % en 2025, hizo que el valor de las acciones de las mineras de oro subiera más de un 700 % en la última década.
Un informe presentado esta semana por la consultora McKinsey señala que el oro superó por primera vez al acero y al carbón en aportación a los beneficios del sector, concentrando el 28 % de todo el EBITDA (beneficio bruto de explotación de las compañías antes de los gastos por intereses, impuestos, depreciaciones y amortizaciones) del sector.
La compra de oro por parte de bancos centrales y la búsqueda de un valor refugio hicieron que las compañías dedicadas a la minería de este material superaran en valor de mercado a las grandes siderúrgicas en el ranking de la decena de mineras más grandes del mundo.
La explicación de este sorpasso se encuentra en la ralentización de la construcción en China, que provocó que el precio del acero y del carbón cayeran, desencadenando un desplome desde el 65 % de los ingresos en 2021 al 49 % en 2025.
Esto ha provocado que los ingresos de la industria de metales y minería crecieran tan solo un 1 % en 2025, debido a que el volumen de producción se mantuvo prácticamente plano y las caídas de precios en el acero y el carbón térmico lastraron la facturación general.
Por el contrario, el oro aumentó en un solo año casi la mitad de su valor y el cobre el 9 %, haciendo que el margen EBITDA promedio del sector minero mundial pasara del 19 % al 27 %, alcanzando unos beneficios globales de unos 800.000 millones de dólares.
De esta manera, la consultora interpreta que el aumento del beneficio no provino de producir un mayor volumen ni de mejoras de productividad, sino por un efecto de "rotación de cartera", donde los minerales de mayor margen compensaron el estancamiento del resto de materiales.
"La expansión del margen se debió casi en su totalidad a la combinación de volumen hacia las materias primas de mayor margen, especialmente el oro y el cobre", firma el documento.
El sector minero bate al desempeño del mercado
Con datos de McKinsey, la rentabilidad total para el accionista (TSR), entendida como la revalorización en Bolsa más la suma de los dividendos repartidos, se multiplicó por 5,6 en el sector minero entre 2015 y 2025, superando la cifra de 3,7 del índice S&P Global 1200.
Pese a este desempeño, la consultora advierte de que la productividad minera permanece estancada y el gasto en exploración se sitúa un 65 % por debajo de su pico de 2012.
Para garantizar el suministro futuro y reemplazar yacimientos en agotamiento, la industria necesitará invertir unos 4,2 billones de dólares hasta 2035 entre extracción y procesamiento.
El cobre como elemento clave en la carrera de la IA
Ante el avance de la inteligencia artificial y la necesidad de computación de las grandes tecnológicas y desarrolladoras de software, los centros de datos se han convertido en uno de los principales catalizadores de demanda de materiales.
El estudio de McKinsey destaca la irrupción de los centros de datos de inteligencia artificial como un nuevo foco de demanda estratégica.
Según la consultora, para 2030 las necesidades de esta infraestructura tecnológica y su red eléctrica absorberán el 4,3 % de la demanda mundial de cobre y el 6,2 % de la de galio.