Triste temporada para los animales

Si la civilización existe para evolucionar, en qué sentido estamos avanzando en esta Edad Contemporánea. ¿Tal vez estemos dentro de un remolino de involución?

Remontando en el tiempo, podríamos imaginar milenios atrás al Homo sapiens organizándose en masa para ir a cazar al mamut que caería rendido ante una multitud de hombres provistos de lanzas. Los hombres buscaban alimento, vestimenta y herramientas. Buscaban sobrevivir. 

Podríamos también imaginar siglos atrás a la realeza montarse en sus caballos y salir por sus campos junto a su corte y sus canes para con frente altiva vanagloriarse de poder, estatus y de trofeo un venado.

Es sorprendente pensar que en 2026 la caza siga siendo vigente y que se siga incentivando su práctica como si de fútbol o de piano se tratara. Parece que la idea de cazar se propaga y se transmite de generación en generación, tal como una herencia que se confiere a un hijo, luego al nieto y así sucesivamente. En una difusión televisiva de una marcha que reivindicaba el derecho a cazar, enfocaron a un niño cuya camiseta tenía una impresión que decia: “Mi abuelo es cazador, mi padre es cazador y yo seré cazador”, como si fuera un mensaje de “La vie es belle!”

Pensar que la caza es tradición es como esconderse detrás de un escudo sangriento. Es como si el vocablo “tradición” hubiera pasado a ser una bandera que se hace flamear para sentirse orgulloso de algo que se da por sentado y no se cuestiona por nada y por nadie. Quizás nos falte tiempo y ganas para reflexionar si ciertas tradiciones deben extinguirse. Algunas tradiciones no deberían ser grilletes que debemos arrastrar desde que nacemos hasta que morimos. ¿Y si algunas tradiciones están solo para atarnos y se convierten en pesos para nuestra conciencia? 

Un país que luchó por los Derechos Humanos sigue, a estas alturas, apoyando a la Federación de Cazadores a lo largo y ancho del hexágono. Este año, algunos territorios han decidido dar una tregua a la caza porque los incendios forestales del verano ya se encargaron de asesinar a la fauna.

Aún así, “se abre la caza”, dicen y los animales tendrán que escapar a un lugar sin escapatoria; ya no verán el ocaso. Recuerdo ver al borde de la autopista muros y alambrados construidos para marcar el límite de terrenos autorizados para la caza. Si la civilización existe para evolucionar, en qué sentido estamos avanzando en esta Edad Contemporánea. ¿Tal vez estemos dentro de un remolino de involución?

La prensa publica que hay más mujeres con permiso para cazar. Dicen que le dan otra mirada a la caza. Padres y madres se enorgullecen y sacan fotos de sus hijos e hijas con armas en mano posando como orgullosos cazadores. Nos hacen creer que sin ellos la biodiversidad no estaría regulada, que son nuestros salvadores y que sin ellos qué haríamos. Pero, no hablan de los criaderos de millones de animales que “crían” para soltarlos en los campos cuando inicia la temporada de caza y que luego que se escapen para poder dispararles. Sálvese quien pueda, pero nadie se salva. Las balas perdidas provocan muertes de personas desafortunadas que paseaban, que corrían por el bosque o que estaban en sus casas. Tampoco se habla de los perros de los cazadores obligados a cazar. Afortunadamente, hay asociaciones y prensa comprometida como Vakita.fr que milita y denuncia la triste realidad de “todos” los animales.

Uno de sus reportajes mostraba la diferencia que existe en la obtención del permiso de caza entre Bélgica y Francia. La formación o permiso es de un día en Francia contra seis meses para los belgas. En cámara oculta, el perodista obtuvo su permiso en Francia sin tener puntería, sin conocimientos cinegéticos y con un formulario médico que no requería pruebas ni exámenes. 

Con nuestra voz y nuestra palabra podemos expresar y comunicar lo que seres sin voz ni habla viven y seguirán viviendo en esta triste temporada de caza. Es así como este artículo se cierra, en homenaje a esos animales, pero hablar por ellos es algo que debe continuar.

* La opinión expresada en este artículo es de exclusiva responsabilidad del autor y no representa una posición oficial de Visión 360.
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