Delincuencia

Exjefe policial: narcos del Comando Vermelho o del PCC se emparentaron con bolivianos; varones y nietos hoy están vinculados con la delincuencia

“Ya se han emparentado, han tenido una relación de tipo familiar, incluso ya tienen una familia. Hace algunas semanas atrás decía el gobernador: están reclutando a nuestros jóvenes, no es tanto que estén reclutando a nuestros jóvenes”.

Narcotraficantes del Comando Vermelho o del Primer Comando de la Capital (PCC) cohabitaron y hasta se emparentaron con familias bolivianas que vivieron ligadas con la delincuencia, y las nuevas generaciones de varones y nietos escuchaban sobre sus acciones criminales y hoy están ligados con estas actividades ilícitas, dijo el exdirector de la Fuerza Especial de Lucha Contra el Crimen (FELCC), Juan Carlos Ramos.

Este punto de vista fue expresado ante la vinculación de jóvenes de 19 años y otros que no llegaron a la mayoría de edad, que forman parte de las bandas de narcotraficantes que se instalaron en Santa Cruz, en algunas provincias de Santa Cruz colindantes con el Brasil, desde hace 20 años.

Sostuvo que no es que el Comando Vermelho o el Primer Comando de la Capital (PCC) estén reclutando a jóvenes cruceños, como advirtió el gobernador, Juan Pablo Velasco.

Ramos dijo que los dos grupos delincuenciales que se hallan en una confrontación por territorios, después de la captura y expulsión del narcotraficante Sebastián Marset a los Estados Unidos, operan en seis provincias fronterizas de los departamentos de Santa Cruz y Beni.

“El Comando Vermelho y el Primer Comando de la Capital (PCC) están enraizados en tres provincias de Santa Cruz y tres de Beni. En Santa Cruz, están en San Ignacio de Velasco, Ángel Sandóval y Germán Busch; y en Beni, en Iténez, Mamore y Vaca Díez”, afirmó a Asuntos Centrales.

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Manifestó que ambas facciones, que se manejan como organizaciones criminales, han hecho que el narcotráfico y sus delitos conexos hayan tenido un poderío único en su administración, porque invierten en diferentes estados, donde la presencia del Estado y el cumplimiento de las leyes sean más vulnerables.

De hecho, consideró que Bolivia ha sido la parte más débil, la parte más sencilla para poder ingresar. “Han ingresado a la provincia San Ignacio de Velasco hace muchos años, no solo cinco, o 10. Hemos ingresado ya al nuevo siglo, al año 2000 con estas facciones, se registraron enfrentamientos con el Ejército, allá en San Matías”, sostuvo.

Como consecuencia de esa presencia, el efecto psicosocial en las provincias que están colindantes con el Brasil es el emparentamiento, desde hace 20 años en este caso, de miembros de estas facciones criminales, que hayan convivido con los connacionales.

“Ya se han emparentado, han tenido una relación de tipo familiar, incluso ya tienen una familia. Hace algunas semanas atrás decía el gobernador: están reclutando a nuestros jóvenes, no es tanto que estén reclutando a nuestros jóvenes”, afirmó.

La delincuencia ha estado presente en una familia común y corriente, en cualquiera de estas provincias de nuestro departamento. En la mesa de esas familias se hablaba solamente de acciones criminales, explicó.

“Esa familia ha estado siempre con el círculo social, con el vínculo social de la delincuencia y han hecho que los niños, hoy varones y algunos nietos, también estén emparentados con el tema de la delincuencia”, aseguró.

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Por ello, insistió en que no es tanto que el PCC y el Comando Vermelho estén reclutando a jóvenes cruceños, sino que simplemente han estado emparentados y han estado cohabitando con el delito. La pasada semana han detenido a un joven de 19 años que tendría una vinculación directa y activa con miembros del PCC, mencionó.

Además de esa relación delincuencial familiar, Ramos sostuvo que tanto el Comando Vermelho como el PCC y algunas otras organizaciones, como el cártel Jalisco Nueva Generación, saben dónde invertir y compran jueces, fiscales, a la Policía Boliviana y parte del sistema penitenciario. Existen estas facciones criminales en nuestro departamento y, por qué no decirlo, también a nivel nacional.

Con relación a la balacera que se registró el fin de semana en el municipio de Concepción, donde Engri Júnior de Almeida Maia, de 38 años, conocido como “Junior Trindade”, uno de los jefes de una banda perteneciente al PCC, resultó gravemente herido y después salió a la luz que operaba desde hace tiempo en el país, con total impunidad.

Ramos consideró que ese extremo se dio debido a que, desde hace 20 años, el narcotráfico ingresó a la vida social y ha coludido a diferentes estratos de la sociedad, al sistema judicial y a diferentes niveles del Estado boliviano.

“No se olvide que hace tiempo se hablaba de narcovínculos, cuando organizaciones criminales usaban determinada cantidad de dinero y apoyaban a campañas políticas; posteriormente ya se habló de narcoterrorismo y; ahora estamos hablando de narcotráfico, ligado directamente al Estado, con altas autoridades que están impregnadas de eso”, sostuvo.

Aclaró que no solamente el Ministerio Público fue penetrado por el narcotráfico, sino también el órgano Judicial y la Policía Boliviana, además de la administración de los centros penitenciarios.

Ramos dijo que solo de esa forma se puede entender que el juez que atendía el caso de Marset, que recibió las pruebas de los delitos, haya otorgado medidas sustitutivas a la detención preventiva a su hermana Tatiana Marset y a tres brasileños que fueron identificados como la seguridad del narcotraficante.

Desde su punto de vista, esa es la principal debilidad que tiene el sistema judicial, no solamente en el departamento de Santa Cruz, sino a nivel nacional, donde hay jueces que están comprometidos con estos grupos delincuenciales y la sociedad está empezando a denunciar estas acciones indebidas de estas autoridades.

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