XXX Cumbre Iberoamérica: menos confrontación ideológica, más cooperación

En todo evento internacional que se participa la diplomacia boliviana debe saber inequívocamente qué busca, dónde lo busca y, sobre todo, para qué participa de cada espacio multilateral.

La Cumbre Iberoamericana de Jefes de Estado es un foro de concertación política cuyo propósito esencial es construir consensos, articular posiciones comunes frente a los desafíos regionales y globales; y promover iniciativas de cooperación entre sus 22 Estados miembros.

A partir de 2004, el mecanismo fue perdiendo protagonismo y capacidad de incidencia internacional. Varios gobiernos identificados con la corriente progresista trasladaron sus diferencias ideológicas a las discusiones iberoamericanas. Así, en el seno de las cumbres surgieron reivindicaciones históricas sobre el pasado colonial y las responsabilidades de España frente a sus antiguas colonias, lo que fue denominado la “deuda histórica”.

Esas diferencias comenzaron a desplazar los objetivos fundamentales del mecanismo, es decir, la concertación política y la cooperación. Las afinidades y antagonismos ideológicos terminaron condicionando la posibilidad de construir posiciones compartidas.

El duro enfrentamiento verbal protagonizado por Hugo Chávez y el Rey Juan Carlos I durante la XVII Cumbre Iberoamericana, que quedó inmortalizado en la célebre frase ¿Por qué no te callas?, permite rememorar aquellos enfrentamientos.

La inasistencia de varios jefes de Estado o de Gobierno a las sucesivas cumbres ocasionó la modificación de la periodicidad de las reuniones, que desde 2014 pasaron de anuales a bienales. Fue una respuesta destinada a adaptar el mecanismo a una realidad política diferente. Sin embargo, el problema de fondo no era la frecuencia de las reuniones, sino la dificultad para alcanzar consensos y traducir los encuentros en resultados concretos.

La mayor expresión de esa pérdida de relevancia ocurrió durante la XXIX Cumbre, celebrada en Cuenca, Ecuador, en noviembre de 2024. Ningún presidente latinoamericano asistió, salvo el anfitrión, Daniel Noboa, aunque hubo representación de alto nivel de España, Portugal y Andorra. Lo penoso fue que no se consiguió una declaración política respaldada por los 22 países. Solo 19 Estados suscribieron la Declaración de Cuenca. Las divergencias quedaron particularmente expuestas en las discusiones sobre Cuba y en la dificultad de acordar una posición común frente a determinados acontecimientos internacionales.

Con esos antecedentes, la XXX Cumbre Iberoamericana, celebrada recientemente en Madrid, representa un esfuerzo digno de destacar para revertir esa pérdida progresiva de relevancia. La apuesta fue privilegiar los asuntos en los que existen intereses compartidos y evitar que las diferencias ideológicas se conviertan en un obstáculo para cualquier entendimiento.

Los resultados logrados por la Secretaría Pro Tempore española merecen una valoración positiva. La Cumbre no solo concluyó con una declaración política, sino que también se aprobó seis comunicados en materias como seguridad y lucha contra el crimen transnacional, gestión de riesgos y protección civil, inteligencia artificial, movilidad académica, propiedad industrial y otras áreas de interés común. No son solo declaraciones de buenas intenciones: varios de estos instrumentos ofrecen posibilidades para desarrollar programas de trabajo, intercambios y mecanismos de cooperación entre los países.

Entre los resultados más relevantes destaca la Carta Iberoamericana de Movilidad Académica. Su importancia radica en que abre oportunidades para facilitar el intercambio de estudiantes, la movilidad docente, el reconocimiento de estudios, las dobles titulaciones y la cooperación entre instituciones de educación superior. La iniciativa representa una oportunidad que no debería pasar inadvertida para el sistema universitario boliviano.

Otro ámbito que merece destacarse es la cooperación en gestión de riesgos y protección civil. América Latina comparte vulnerabilidades frente a fenómenos naturales y eventos climáticos extremos. Los incendios forestales, las inundaciones, las sequías y otros desastres demuestran que ningún país puede enfrentar por sí solo estos desafíos. Por ello, el compromiso de fortalecer la coordinación institucional, el intercambio de experiencias, la capacitación y la asistencia mutua constituye un resultado importante para países como Bolivia.

Es evidente que no todo fue un camino de rosas. La XXX Cumbre Iberoamericana no consiguió reunir a todos los jefes de Estado, entre ellos Brasil y España, que, por sus dimensiones y rol global, son actores importantes, y tampoco pudo eliminar las diferencias políticas. La declaración final no obtuvo respaldo unánime en todos sus apartados. Argentina, Colombia, Costa Rica y Paraguay expresaron reservas sobre determinadas posiciones. Por su parte, las delegaciones de Brasil, México, Colombia y El Salvador dejaron legítimamente sobre la mesa sus posturas frente a temas de orden global.

Sin embargo, la relevancia del encuentro radica precisamente en que esas discrepancias no impidieron avanzar en otros compromisos. La concertación política no significa que todos los gobiernos deban pensar igual, sino que sean capaces de encontrar puntos de coincidencia aun cuando mantienen diferencias sustanciales. En ese propósito debe reconocerse el trabajo de la Cancillería española y de la Secretaría General Iberoamericana para recuperar la dinámica de diálogo y cooperación. No cabe duda que hubo un accionar inteligente.

Todo lo anterior es la evaluación global del evento. Queda pendiente evaluar el desempeño de la delegación boliviana, sus propuestas y, sobre todo, los objetivos que persiguió al asistir a la Cumbre.

El vocero oficial anunció que iban a buscar “platita”. Entonces las preguntas inevitables son: ¿cuánto consiguieron?, y fundamentalmente, ¿acaso la Cumbre Iberoamérica es un foro económico o un encuentro de negocios?

En todo evento internacional que se participa la diplomacia boliviana debe saber inequívocamente qué busca, dónde lo busca y, sobre todo, para qué participa de cada espacio multilateral.

* La opinión expresada en este artículo es de exclusiva responsabilidad del autor y no representa una posición oficial de Visión 360.
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