Yañee
Una dosis de lectura para estos tiempos intensos
¡Qué semana intensa, dinámica y fuerte en emociones hemos tenido los seres humanos a nivel mundial¡ Se han suscitado tormentas informativas que van configurando profundas transformaciones en el plano político, económico, geopolítico, social, cultural. Usted amable lector ha leído, escuchado u observado: las elecciones en EEUU y el fracaso de Trump, los drones rusos y ucranianos matando a personas; el colapso económico en Paraguay y la renuncia de su Presidente.
En Bolivia ni se diga de esta pandemia de noticias y de hechos que nos mantienen en shock, asombrados o con miedo: la directa utilización del sistema judicial, orquestado pro el poder político, del que se prestan los fiscales y jueces, que deben cuidar sus fuentes laborales.
Pero ante estos hechos cambiantes y que nos provocan una serie de reacciones, mucho más, nos eleva los niveles de stress, preocupación y malestar, pues te hago una propuesta sencilla: calma el alma, viaja a tu interior, despierta el filósofo, el científico, el artista que hay en tu interior y eso lo podrás lograr con una dosis diaria de lectura. De algún libro de novelas, cuentos, poesías, ciencia ficción o textos filosóficos.
Una vida, miles de libros. Una realidad, cientos de ficciones. Un libro, miles de vidas. Frente a tantos acontecimientos que nos desgarran el alma y nos provocan el pensamiento para afrontar el día a día.
Leer es un acto de rebeldía y de resistencia. Si bien personal, pero con proyecciones hacia lo colectivo. Porque en la medida en que cada uno asume su rol en la Tierra, que no solo estamos de pasada y para la jarana, sino por un sentido y una misión, pues ese ser humano aportará con su granito de arena a transformar el mundo, por lo menos, a intentar cambiarlo.
Kierkegaard, el filósofo danés, eterno enamorado, nos pide “Hay que vivir para adelante”. De eso se trata, pero ese vivir en el presente y el futuro debe superar estos terremotos, que gracias a las redes sociales se hacen mas espectaculares, generan más miedos, incertidumbre y confusión, recuerda que estará siempre un libro esperando que tus ojos se posen por sus páginas.
¿Por qué y para qué leer en estos tiempos de guerras, grandes movilizaciones, de audios comprometedores del poder, de injusticias, de impunidades, de miedos...?
La filósofa rusa Ayn Raind nos decía que “un espíritu también necesita combustible. Se puede quedar vacío”, pues ese combustible es la lectura, es un libro de tu preferencia. Epicuro, filósofo griego, nos recuerda que leer tiene un objetivo: “Calmar la tempestad del alma”. Esa tempestad agobiante de todos los días, que si bien satisface tu curiosidad y tu hambre de informaciones, pero luego te quedarás vacío y muy preocupado.
Además subrayamos por qué es tan importante la filosofía y a qué apunta en estos tiempos modernos y tecnológicos, o te preguntarás ¿qué me enseñarán los pensadores de hace 1.000, 500 o cien años?.
Lee esta reflexión del filósofo Roger-Pol Droit: “El movimiento de la filosofía: liberar al prisionero, romper las cadenas, colgarlo a levantarse, a caminar, a abandonar su posición primitiva, a ascender con esfuerzo hacia la luz, hacia el cielo de las ideas y la visión de las cosas reales”. Muy preciso y alentador su mensaje.
Ojo que el libro te dará alas y podrás enfrentar tantos peligros. El libro físico nunca morirá, siempre será vigente, recordándonos que hay un caballero elegante derribando gigantes, deleitándonos con sus aventuras junto a su Rocinante y su caballero Sancho; que la vida es como una Odisea, un viaje permanente para retornar al hogar; que mientras dormimos no sabemos qué podrá pasar en el amanecer: o seguir siendo uno o convertirse en un insecto kafkiano; que cuando estás a punto de morir en los campos de exterminios nazi, de pronto luchas para seguir viviendo y regalar a la humanidad el mejor libro El hombre en busca del sentido de la vida; que cuando recorres las cuencas te recuerdas que somos un río de pie; que la vida se te infla y te crees eterno porque Zaratustra te dijo que eres un superhombre; cuando la justicia está en crisis, para recordarles a los fiscales y jueces, lo que Platón nos dijo “la justicia es rectitud”. O conocer los horrores del Gulag, o hacer un viaje a lo mas profundo de tu interior con los hermanos Karamazov. O cuando sientas que el mundo se te viene encima y que es muy difícil la vida, aférrate a Moby Dick, encontrándote con el capitán Hab, que nunca bajó los brazos hasta cazar a la ballena.
Libros que nacieron hace 2.000, 1.000, 500, 100 o 50 años siguen tan actuales y que esperan a su lector, quien no puede escaparse ya de tan poderosas páginas de una novela, cuentos, poesía, ciencia ficción, filosofía, política, religiones, etc. Seguramente usted amable lector tiene su pequeña biblioteca, a la que acude cada vez u otros habrán construidos enormes bibliotecas familiares, de cuyos productos no quieren desprenderse como le sucede al autor de este artículo, quien además fue un ladrón de libros. De cuyas lecturas y experiencias lanzará muy pronto su libro preparado durante muchos años.
Es que en toda biblioteca hay un fluir incansable del renovado afán de vivir, no es un espacio inerte, aburrido, muerto. Ahí explotan tanta imaginación, tantas palabras, expresiones, gestos, susurros e incluso silencios de cada escritor y filósofo, que, aunque murieron hace años o siglos, se mantienen vivos, jóvenes, plenos y con todas las energías para compartir sus demonios y locuras. La biblioteca es un océano que está en permanente ir y venir, no es un lugar estático ni aburrido. Hay muchas vidas que quieren emerger, navegar y buscan a alguien que le dé una mano y esa es el lector, mi estimado lector. Sin alguien que lea, la biblioteca se convierte en un cementerio o una sala de terapia intensiva. La presencia de una biblioteca en todo hogar es una relación permanente.
El escritor portugués en sus conferencias que daba hacía énfasis en la capacidad que debe tener el ser humano para leer: “Leer sí que es una batalla. Leer es un encuentro. Leer es un auténtico diálogo entre mi sensibilidad y mi pensamiento y la sensibilidad y el pensamiento del escritor. Leer es una relación permanente”.
Leer para fortalecer el espíritu y alimentar la mente, para así ampliar el conocimiento. Leer para ser más libres, más humanos. Hay muchas razones para leer cada día, así como tomas un vaso de agua, un plato de comida, así deberías suministrarte una dosis diaria de lectura.
Lee, lee, le dijo el maestro Buda a su discípulo.