domingo 5 de abril de 2026

Diplomacia

Todo lo que se sabe de la crisis México-Ecuador tras la detención de Jorge Glas

En un acontecimiento sin precedentes que ha merecido condena mundial, el gobierno de Ecuador justifica sus acciones asegurando que son en defensa de la soberanía nacional y para evitar intervención extranjera en los asuntos internos de su país.
Mexicanos protestan afuera de la Embajada de su país en Quito, el sábado pasado. Foto: EFE
Mexicanos protestan afuera de la Embajada de su país en Quito, el sábado pasado. Foto: EFE

El pasado viernes 5 por la noche, la Policía Nacional de Ecuador irrumpió en la embajada de México en Quito para detener al exvicepresidente de Jorge Glas, en un acto que el Gobierno mexicano calificó como una violación a su soberanía y al derecho internacional, por lo que rompió las relaciones diplomáticas con el país andino.

Estos son los hechos y las claves que rodean a esta polémica decisión del Gobierno ecuatoriano que ha sido condenada por Estados Unidos, Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Cuba, Honduras, Nicaragua, Panamá, Paraguay, Perú, República Dominicana, Uruguay y Venezuela.

A finales de febrero, la Cancillería ecuatoriana había pedido permiso a la embajadora de México para ingresar a la sede diplomática a detener a Glas, pero no obtuvo respuesta positiva.

El Gobierno ecuatoriano defiende su acción afirmando que México no podía dar asilo político a un condenado por corrupción.

Ecuador se acoge a la Convención de Caracas sobre Asilo Diplomático, de 1954, que establece en su artículo III que “no es lícito conceder asilo a personas que al tiempo de solicitarlo se encuentren inculpadas o procesadas en forma ante tribunales ordinarios competentes y por delitos comunes, o estén condenadas por tales delitos y por dichos tribunales, sin haber cumplido las penas respectivas, ni a los desertores de fuerzas de tierra, mar y aire, salvo que los hechos que motivan la solicitud de asilo, cualquiera que sea el caso, revistan claramente carácter político”.

Aunque la decisión del presidente Daniel Noboa violó la Convención de Viena, que en su artículo 22 confirma la inviolabilidad de los locales de las misiones diplomáticas con una prohibición categórica y explícita de la entrada a los mismos de agentes del estado receptor.

La tradición mexicana del asilo

México ha sido un país que se ha caracterizado por la tradición de otorgar asilo a políticos perseguidos, desde el presidente Héctor Cámpora en Argentina, hasta miles de refugiados chilenos de la dictadura pinochetista. Ese país también otorgó asilo a aliados como Fidel Castro, Manuel Zelaya y León Trotski.

También en 2019, varios exfuncionarios del gobierno de Evo Morales, entre ellos el exministro de la Presidencia, Juan Ramón Quintana, se refugiaron en la embajada de México en La Paz tras los disturbios generados por las denuncias de fraude electoral y por la renuncia de Morales.  La Fuerza Aérea Mexicana envió un avión en el que se trasladó al expresidente a México, que le otorgó asilo político.

Morales estuvo tres semanas en México y de allí viajó a Argentina y fue recibido por el expresidente Alberto Fernández.

Los delitos de Glas

El Gobierno de Noboa logró su objetivo de devolver a prisión a Jorge Glas, el pasado sábado. Tras haber pasado toda la madrugada en la Unidad de Flagrancia de Quito, Glas fue trasladado en avión a la cárcel de máxima seguridad de La Roca, situada en el complejo carcelario de la ciudad de Guayaquil y reservada para los presos más peligrosos.

Sobre el exvicepresidente pesaba una orden de detención y de ingreso en prisión preventiva por el caso de la reconstrucción de la provincia costera de Manabí, la más afectada por el fuerte terremoto de 2016, donde está imputado por presunto peculado (malversación de fondos públicos).

También debía volver a prisión para terminar de cumplir una pena de ocho años de cárcel por dos condenas por cohecho y asociación ilícita tras no recibir el beneficio penitenciario de la prelibertad, luego de haber aglutinado las dos sentencias y haber cumplido cerca de cinco años de cárcel, entre 2017 y 2022.

Desde mitad de diciembre de 2023 se había alojado en la embajada de México en Quito para pedir asilo político al declararse como perseguido político y víctima de lawfare (utilización del aparato judicial contra adversarios políticos).

Tras varios fallos judiciales y gracias a un recurso de habeas corpus, Glas consiguió la libertad condicional el 28 de noviembre de 2022, cuando había cumplido la mitad de su condena.

El asilo a Glas fue otorgado por México en el momento de mayor tensión en las relaciones con Ecuador, después de que el Gobierno de Noboa expulsara a la embajadora, Raquel Serur, como respuesta a unas declaraciones del presidente López Obrador que relacionaba el asesinato del candidato presidencial Fernando Villavicencio con el triunfo electoral de Noboa frente a la candidata correísta Luisa González.

Gobierno de Ecuador veía riesgo de fuga

El Gobierno de Ecuador, que ya había anticipado que no daría el salvoconducto para que Glas saliera del país en caso de que le fuera otorgado el asilo, aseguró el sábado que conocía sobre el riesgo de fuga inminente de Glas del país, razón por lo que irrumpió por la fuerza en la embajada.

Así lo manifestó la ministra de Relaciones Exteriores de Ecuador, Gabriela Sommerfeld, en una declaración de prensa en la que insistió en que su Gobierno agotó el diálogo con el Ejecutivo mexicano antes de ordenar la irrupción policial a la Embajada mexicana en Quito.

Se conocía de "un riesgo real de fuga inminente del ciudadano requerido por la justicia", por lo que la fuerza de seguridad ecuatoriana ha actuado para cumplir con una orden judicial de captura de Glas en un caso de malversación, agregó la canciller en su comparecencia que no aceptó preguntas de la prensa.

Sommerfeld insistió en la postura del Gobierno ecuatoriano de que "un delincuente no puede ser considerado un perseguido político", al considerar que eso desvirtúa la figura del asilo.

Asuntos internos

Según Sommerfeld, la Embajada de México en Quito, al haberlo recibido como huésped, "contribuyó" a que Glas incumpliera la orden de presentarse cada semana ante un tribunal, lo que, según ella, contravenía claramente el principio de no intervención en los asuntos internos de otros Estados.

Asimismo, dijo que en varias ocasiones el Gobierno de Ecuador comunicó a la embajada mexicana su rechazo a que se concediera el derecho de asilo diplomático a Glas, ya que se trataba de una persona juzgada por delitos comunes en tribunales ordinarios.

Incluso recordó que el pasado 29 de febrero la Cancillería ecuatoriana había solicitado a la Embajada mexicana que le diera permiso para que la fuerza pública pudiera entrar en su sede para cumplir con la orden de arresto de Glas, petición que fue negada.

También recordó las "desafortunadas" declaraciones del presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, sobre el asesinato del excandidato presidencial ecuatoriano Fernando Villavicencio y las aparentes consecuencias electorales de ese crimen.

Fin de las relaciones

Un grupo de 18 mexicanos, entre personal diplomático y sus familias, abandonaron Ecuador este domingo en un vuelo comercial respaldado por embajadas amigas. Con su regreso, la embajada de México en Ecuador cerrará de forma indefinida y suspenderá los servicios consulares para más de 1.600 mexicanos y empresarios en la nación sudamericana.

Este lunes, México recurrirá a la Corte Internacional de Justicia para denunciar la responsabilidad de Ecuador por violaciones al derecho Internacional. (Con información de EFE).

 

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