martes 24 de febrero de 2026

Revuelta militar

Las 5 revelaciones de Peña y Lillo, el general en servicio pasivo que se declaró en la clandestinidad

El general Tomás Peña y Lillo es buscado por las autoridades policiales, tras efectuarse la toma de la plaza Murillo, la tarde del miércoles 26 de junio.
El general en retiro es buscado por la Policía y fue implicado en la revuelta militar del 26 de junio. Foto: Archivo
El general en retiro es buscado por la Policía y fue implicado en la revuelta militar del 26 de junio. Foto: Archivo

Desde la clandestinidad, el general en retiro y presidente de los miembros de las Fuerzas Armadas en servicio pasivo, Tomás Peña y Lillo, reveló en entrevistas detalles de una reunión que sostuvo con el excomandante del Ejército, Juan José Zúñiga, horas antes de gestarse la revuelta militar en la plaza Murillo de la ciudad de La Paz. Estos son algunos detalles que el uniformado dio a conocer:

1. Convocado a reunión

Durante una entrevista con radio Fides, el militar del servicio pasivo afirmó que Zúñiga lo convocó a una reunión el mismo 26 de junio, día en el que se ejecutó la toma a la plaza Murillo. El entonces comandante del Ejército habría pedido “apoyo institucional” a Peña y Lillo, que es presidente de los generales del servicio pasivo a nivel nacional.

“Tipo de 11:00 a 11:30 estábamos en la junta, la unión y llama el general Zúñiga y dice: ‘mi general, por favor venga, quisiera que venga a mi oficina’. Yo le dije que estábamos en reunión y me dijo que es muy urgente, y teníamos muchas cosas que hablar con el comandante del Ejército y no es fácil hablar con él. Es por eso que con el señor vicepresidente, el coronel Calderón, nos dirigimos a la oficina, nos dejan entrar sin ningún problema. Esa fue la reunión que tuvimos. En cuanto nos reunimos él, me dijo una cosa que no había oído: ‘Hemos decidido ir a la plaza Murillo para defender la democracia y a las FFAA‘, ¿exactamente para qué? Nosotros no sabíamos, solamente preguntamos en qué podíamos servirle. ‘Necesitamos su apoyo institucional’, me dijo”, contó en su entrevista.

2. Un golpe “¿A esta hora y con dos batallones?”

Peña y Lillo se encontraba con el coronel Ramiro Calderón en la reunión convocada por Zúñiga, y cuestionó la presencia de tanquetas. Calderón le preguntó por si Zúñiga se hubiera referido a un golpe de Estado, posibilidad que fue descartada en primera instancia por el general del servicio pasivo por “la hora y los efectivos” disponibles.

“En realidad, me acuerdo que el coronel Calderón me dijo: ‘¿esto no será un golpe de Estado?’, yo dije ‘imposible, ¿A esta hora y con dos batallones?’ Imagino que lo que está haciendo corresponde a una buena charla con el presidente, con el cual sabíamos que eran muy amigos, seguramente va a ir a presentar sus respetos y va a decir: ‘Aquí estoy, solicito ser ratificado, o solicito no se atropelle a las FFAA, o solicito… él verá qué’, pero en ningún momento se nos pasó por la mente en forma seria que podía ser un golpe de Estado, yo no creo que haya estado empeñado en ningún tipo de golpe de Estado”, contó

3. Arce iba a “entregar” el gobierno

El militar retirado manifestó durante una entrevista con Erbol que el excomandante Zúñiga era muy amigo del presidente Luis Arce, y que en un determinado momento el mandatario le “entregaría” el mando del país al militar, hoy detenido en el centro penitenciario de El Abra.

“Nosotros sabíamos que (Zúñiga) era muy amigo del presidente Arce, sabíamos que se había reunido el domingo, sabíamos que habían bajado ya los blindados del regimiento Ayacucho ¿Para qué? A mí me llamó un poco la atención, pero se hablaba mucho de que el presidente Arce quería entregarle el gobierno a Zúñiga. Es lo que se decía, por ahí ya escuchamos en dos oportunidades que había  esta posibilidad: que se entregue a una junta de gobierno militar, o a un civil, pero que bajo amparo y apoyo de los militares, es lo que escuchamos. En varias oportunidades, en varios lugares”, reveló Peña y Lillo.

4. Un “extraño permiso” para sacar tanquetas

El general retirado consideró en primera instancia que lo que quería Zúñiga era defender su posición de comandante del Ejército y pedirle a Arce que no lo releve del cargo. Usualmente, agrega, los generales salientes del Alto Mando no son notificados que serán reemplazados, sólo reciben una orden del presidente para ir a Casa Grande del Pueblo, donde los esperan los nuevos comandantes. Consideró que fue “extraño” que hayan conseguido el permiso para bajar los vehículos blindados y más aún que “nadie diga nada”.

“Exactamente, me da la impresión de que lo que quería era defender su posición de comandante y pedirle al presidente que no lo releve, porque yo veo un caso interesante. El día anterior se dispuso el relevo del comandante Zúñiga, por eso a partir de las 10.00 yo pregunté y no había ningún relevo y yo dije que no lo iban a relevar porque lo normal es que no le digan nada y le ordenen ‘mañana a las 6.00 debe estar en Palacio’, uno va y le espera el nuevo comandante, se saludan y listo, pero aquí no paso esto. Es extraño que no haya pasado eso, es extraño que hayan conseguido el permiso para bajar los blindados, y nadie diga nada”, relató.

5. Un “sainete” que pasó a ser “tragicomedia”

Entiéndase como un “sainete” una obra teatral frecuentemente cómica, con carácter popular y burlesco. Coloquialmente, dicha expresión se utiliza para describir un acontecimiento “grotesco o ridículo y a veces tragicómico”, según la Real Academia Española.

El despliegue fue visto por Peña y Lillo por la televisión. Admitió haberse reído y calificó la toma de plaza Murillo como un “circo”, y un “sainete que acabó siendo una tragicomedia”.

“He visto por televisión lo que ustedes han visto. Y lógicamente de acuerdo a nuestra experiencia, nos hemos reído un poco porque parecía un circo. Los generales llegan, el ministro sale envalentonado y golpea la ventana. En otras circunstancias seguramente si hubiesen querido hacer algo contra ellos, ya hubieran desaparecido, porque ¿Quién va a golpear la puerta frente a personal armado? Le van a dar un culatazo de inmediato. Entonces pensamos que era una especie de circo. Además ¿Cuál es el objetivo de entrar a Palacio (Quemado) si el gobierno está atrás, en Casa del Pueblo? Entonces hemos visto y vimos que parecía un sainete, pero acabó siendo una tragicomedia porque los resultados fueron contra las FFAA, en contra del personal que ha obedecido órdenes”, sostuvo.