sábado 30 de mayo de 2026

Hay torneos nacionales y algunos artistas ya viajaron al mundial

Campeones de hacer percusión con la boca: el beatboxing se abre paso en Bolivia

Raúl Beatbox, Ellis y Allen son exponentes de este género en el país. Pese a la falta de apoyo, dicen que este arte gana espacios y seguidores.
La comunidad “beatboxer” se fundó en 2015 y está en constante crecimiento. Fotos: Paulo Lizárraga A,
La comunidad “beatboxer” se fundó en 2015 y está en constante crecimiento. Fotos: Paulo Lizárraga A,

Raúl Beatbox (Raúl Elío Gonzales) es uno de los principales exponentes del beatboxing en Bolivia. Se consolidó como campeón nacional de Beatbox en 2018 y 2021. Sabe muy bien que dedicarse a este género en el país no es nada fácil, pero asegura que todo  vale la pena cuando se sube a un escenario y hace música con la habilidad de emular, con la boca, labios y garganta, sonidos como los de una caja, un platillo y un bombo.

Aunque aún se considera un género emergente (underground) dentro de la infinidad de música en la sociedad paceña y boliviana en general, con el sacrificio de sus exponentes y mucha destreza, la comunidad de beatbox  se abre paso en Bolivia y ya está presente en numerosos eventos musicales.

Para hacer este arte,  Raúl Beatbox explica que se requiere sacrificio y estar atento a los cambios. Asegura que las técnicas para hacer beatboxing  han ido evolucionando  y ahora abarcan una mayor cantidad de géneros, además del hip hop, con el cual ha estado ligado desde sus comienzos.

“En su forma más básica, el beatbox es percusión vocal; es decir, hacer un platillo, una caja y un bombo. Esa es la forma más básica de hacer beatboxing”, explica a Visión 360 el artista.

 Con los años, según el músico, para hacer este arte “se han ido añadiendo técnicas para garganta y voz”. “(Este género) ha  ido abarcando más  géneros, como el house, EDM y Drum & Bass, en general. Varios géneros que se han podido abarcar, muy aparte del looping que es bastante popularizado”, cuenta Raúl Beatbox. 

En palabras de expertos e investigaciones, el beatboxing es el arte de la percusión vocal; es decir, es la habilidad de emular, con la boca, labios y garganta, sonidos como los de una caja, un platillo y un bombo.

Este arte “se originó en los años 80 en Nueva York, Estados Unidos, como una alternativa al equipo musical caro, permitiendo crear ritmos sobre los cuales rapear”, según estudios. Buffy, Doug E. Fresh y Biz Markie son los máximos exponentes del beatboxing. En la actualidad, este género es reconocido a nivel mundial  y cuenta en sus filas con destacados  campeones. 

Tal es el caso de Raúl Beatbox y Ellis, campeones nacionales de este género y protagonistas de llegar con este arte a las grandes ligas internacionales. Pero en Bolivia, como ocurre con muchos géneros urbanos, deben  lidiar con la falta de apoyo de las autoridades. 

Ellis (Luis Enrique Pacheco) se consolidó como campeón nacional de beatbox en 2023. Se esfuerza para perfeccionar su arte, pero al hablar de apoyo no se muestra muy optimista.

Por el momento, descartó la posibilidad de acudir a organismos tradicionales (el Gobierno y las alcaldías, entre otras instituciones estatales) para  conseguir apoyo a esta movida musical.

Pero, Ellis cree que  una clave para llegar a más gente y a las autoridades es la difusión de este género en los medios de comunicación.  Así -asegura- se conseguirá expandir su alcance hacia otros públicos. 

“Pienso que los medios de comunicación deberían ayudarnos más a expandir este arte que es poco conocido, pero con mucho potencial; necesitamos que la gente conozca nuestro trabajo”, explica Ellis. “No pedimos mucho, porque creo que a futuro nos van a apoyar los sponsors, pero primero tenemos que dar a conocer este género”, agrega.

Con una postura similar, Allen (Andrés Marvin Valdez) Flores, otro exponente de este género, afirma que “es complicado conseguir financiamiento para la organización de los eventos de beatbox”. 

Pese a esas limitaciones, Valdez explica que los exponentes de este género organizan torneos regionales; incluso los eventos se han extendido a las comunidades en línea, en redes sociales como Discord.

“Es muy complicado conseguir financiamiento para organizar eventos, por eso es una movida más independiente”, cuenta. 

Como comunidad organizan una vez al año un torneo nacional que reúne a los representantes de todos los departamentos. “Vamos a batallar y competir para ver quién es el próximo campeón nacional. Departamentalmente tenemos reuniones (jams) que nos juntamos, hacemos un beat”, dice. 

Al ser una movida independiente, en los torneos y el campeonato nacional, los premios “no son muy ostentosos”. “Como los eventos son muy underground, los premios no son muy ostentosos; por ejemplo, se entrega un reconocimiento escrito, y uno que otro micrófono, pero eso nace de la organización, nunca de los que componemos la comunidad”, cuenta.

Y a la hora de hablar de acceder a espacios, también tienen tropiezos. Hasta hace cinco años, la Alcaldía de La Paz realizaba el Megafest, que se caracterizaba por ser un festival enfocado a las tribus urbanas de la sede de Gobierno; no obstante, la organización de este evento quedó paralizada tras el inicio de la pandemia del coronavirus.

En la actualidad,  existe una comunidad en Facebook llamada Beatbox Bolivia, en la cual los integrantes de esta movida publican sus eventos y participaciones en diferentes escenarios.

Campeonatos y mundiales     

En Bolivia, la competencia de mayor jerarquía es el Campeonato Nacional, organizado por el colectivo Beatbox Bolivia. Ganar en este encuentro representa prestigio dentro de esta movida insurgente, además de la clasificación al campeonato mundial de este género.

“El evento es el Campeonato Nacional de Beatbox Bolivia. Se realiza desde el año 2021 anualmente, pero la primera edición se hizo en 2018 (…). Entonces a partir de 2021 se lo hace de forma anual. Da cierta jerarquía (ganar el campeonato), incluso nos clasifica a lo que es el Mundial de Beatbox, que se hace cada cuatro años y van todos los campeones nacionales”, explica Raúl Beatbox.

Sin embargo, como casi en toda la movida insurgente, este arte se caracteriza por la independencia y la falta de apoyo. Los campeones nacionales de beatbox que se clasificaron al Mundial de Alemania en 2023, no lograron asistir por falta de recursos. Todos los gastos deben salir de los propios intérpretes.

“El último mundial se hizo el 2023 en Alemania. El siguiente está previsto para el 2027. Nosotros nos pagamos los viáticos en caso de ir, por eso no fuimos la anterior edición del mundial porque un viaje a Alemania es bastante costoso. Existen muchos eventos internacionales, pero ganar el nacional te clasifica al mundial”, cuenta Raúl Beatbox y asegura que cuanto van al exterior, los exponentes de este género cambian su nombre por el de Bolivia.

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