domingo 5 de abril de 2026

París 2024

Rafael Nadal y Carlos Alcaraz: el podio, a tiro en los Juegos

Los españoles batieron en el super tie break definitivo a Tallon Griekspoor y su compañero Wesley Koolhof en casi dos horas y media de juego.
Los españoles Rafa Nadal y Carlos Alcaraz celebran tras imponerse en dobles. Foto EFE
Los españoles Rafa Nadal y Carlos Alcaraz celebran tras imponerse en dobles. Foto EFE
martes 30 de julio de 2024

EFE / París

Superados los sinsabores de una víspera inestable, amargada con la eliminación dura de Rafael Nadal ante Novak Djokovic pero aliviada con el triunfo de Carlos Alcaraz contra Tallon Grieskpoor que le colocó en semifinales, el dueto de moda de los Juegos, el que conforman el murciano y el balear, se situó en puertas de la lucha por las medallas tras superar, en tres parciales, al equipo neerlandés.

Alcaraz y Nadal, Nadal y Alcaraz, batieron en el super tie break definitivo a Tallon Griekspoor y su compañero Wesley Koolhof en casi dos horas y media. Fue por 6-4, 6-7(2) y 10-2 para ponerse a una sola eliminatoria de la lucha por las medallas, de la recta final por el podio.

Esperan en cuartos los estadounidenses Austin Krajicek y Rajjev Ram, que ganaron a los brasileños Thiago Monteiro y Thiago Seyboth Wild por 6-4 y 7-6(3). España se sostienen en parejas. Nadal y Alcaraz se quedan como la única representación española en el dobles masculino después de que los australianos Matthew Ebden y John Peers despacharan a Marcel Granollers y Pablo Carreño (6-2 y 7-5).

Pero los reyes de la tierra parisina dieron un paso al frente en sus aspiraciones. Más adaptados a la situación, más compenetrados uno con otro, mostraron la capacidad para responder a las expectativas y la ilusión generada en los Juegos. Alcaraz, con solo un partido con Nadal, progresó. Fue clave. Jugó a un nivel, sin las dudas del primer partido cuando iba detrás del ritmo marcado por su compañero.

Nadal dio otro motivo para confiar. Un día después de la enorme decepción del lunes se levantó tras la caída. Como si nada hubiera pasado, asumió otro reto, otra ilusión. En eso está el balear, ávido de una recompensa.