domingo 31 de mayo de 2026

Tragedia

Incendios en Tarija dejan una muerte y más de 180 hectáreas de bosques afectadas

Catalino Tolaba, de 74 años, falleció mientras luchaba contra el fuego junto a otras personas en la comunidad de Vizcarra.
Un incendio en la comunidad de Choroma, en Tarija. Foto: Gobernación de Tarija
Un incendio en la comunidad de Choroma, en Tarija. Foto: Gobernación de Tarija

Los incendios forestales en Tarija se han cobrado una vida y están afectando 180 hectáreas de bosques, mientras 200 personas, entre Bomberos de la Policía, voluntarios y efectivos de las Fuerzas Armadas intentan controlar la situación. El fuego crece por los constantes vientos que cambian de dirección y la sequedad del ambiente.

El diario El País de esa ciudad reportó el fallecimiento de Catalino Tolaba, de 74 años, cuyo cuerpo fue consumido por las llamas en la comunidad de Vizcarra, segunda sección de la provincia Avilés.

El comandante departamental de la Policía, Gregorio Illanes, informó que un grupo de personas, tal como lo hacía el hombre que perdió la vida, trabajan en el lugar intentando sofocar las llamas.

“Se constituyeron a apagar el incendio forestal, pero luego de finalizar el enfriamiento se percataron de la existencia de la persona fallecida. Se presume que habría estado en el incendio, pero lo habría afectado la humareda y el monóxido de carbono. Se habría desplomado y el fuego lo alcanzó”, declaró el jefe policial, citado por ese diario.

El incendio de mayor magnitud se registró en la provincia Méndez, inició en Choroma y pasó a Calama. Según el director departamental de Gestión Ambiental y Cambio Climático, Reiner Figueroa, se calcula una pérdida superior a las 180 hectáreas de bosques.

El País detalla que el operativo duró dos días, finalizó el martes, y requirió el concurso de la Policía, Caballeros de Fuego, Ángeles de Fuego, Braschaat, Guardianes de Méndez, Guardianes de Sama y Sernap. Se solicitó apoyo al Viceministerio de Defensa Civil, por ello el Ejército sumó una cuadrilla para la provisión de agua. En total trabajaron unas 200 personas.

Los grupos se dividieron para atacar distintos flancos, priorizando el riesgo a zonas habitadas. En esa tarea fueron fundamentales los comunarios, que guiaron a los uniformados por las rutas más adecuadas, debido a que las pendientes eran demasiado pronunciadas y la humareda era intensa.

“Los incendios forestales son bastante peligrosos, sobre todo en campo abierto. Cuando el viento sobrepasa los 30 kilómetros por hora, los bomberos tienen que ingresar con la máxima precaución”, dijo Illanes, a tiempo de llamar a las personas a evitar las quemas en esta época.

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