lunes 6 de abril de 2026

¿Qué gases respiramos?

La calidad del aire empeora y prevén incendios más fuertes y frecuentes

Aún queda aire limpio para respirar fuera de la época de los incendios, pero, según un experto del monitoreo de la calidad del aire, las perspectivas no son alentadoras, a corto plazo, si no cambia la situación.
La visibilidad en La Paz, también se vio afectada por la presencia de humo. Foto: APG
La visibilidad en La Paz, también se vio afectada por la presencia de humo. Foto: APG
lunes 16 de septiembre de 2024

El aumento del parque automotor, la actividad industrial y minera, y ahora los incendios hacen que la calidad del aire sea “mala” y hasta “muy mala”, según los últimos registros oficiales. A todo eso se suma la falta de lluvias, que no sólo ayudarán a aplacar el fuego descontrolado, sino a limpiar el aire de los diferentes tipos de partículas que flotan en él.

A futuro, “vamos a tener episodios más seguidos y tal vez más graves que los que vivimos si no se norma, si no se regula la actividad de la quema”, advierte René Gutiérrez, director del Instituto de Investigaciones Físicas  Atmosféricas de la Universidad Mayor de San Andrés (Umsa).

Según el experto, en el aire que respiramos a diario hay una alta variedad de gases y partículas de diferente tamaño, forma y origen.

René Gutiérrez con uno de los instrumentos de medición. Foto: Mirna Echave

Lo que más respiramos es nitrógeno, que ocupa casi el 78% del aire que entra a nuestros pulmones; aproximadamente el 20% es oxígeno, el que necesitamos para vivir.

Entre el 2 y el 3% del aire contiene, de forma constante, diversos tipos de gases y partículas, como argón, dióxido de carbono, neón, helio, entre otros. Sin embargo, con la polución, la quema de basura, los incendios u otros eventos, estas constantes cambian y hacen que el aire contenga más de algunos elementos y menos de otros, como el monóxido de carbono por la quema de biomasa, como árboles y plantas.

Según Gutiérrez, el incremento de las partículas de los gases de efecto invernadero, como el dióxido de carbono, debe tomarse en cuenta por la importancia que tienen en el calentamiento global.

“Han estado en incremento permanente desde lo que se ha llamado la Revolución Industrial, y es el gas de efecto invernadero”, señala.

En especial en los últimos años, este registro subió de unas 300 partes por cada millón a 400, y es una de las formas en que se pueden explicar muchos de los cambios en los fenómenos atmosféricos no solo en Bolivia, puesto que los registros son mundiales.

¿Qué aire respiramos?

Hoy en día, por la emergencia que enfrenta Bolivia a causa de los incendios, la respuesta llega a ser lógica: respiramos un aire de mala calidad.

Gutiérrez explica que “los valores que se están reportando desde el municipio de La Paz, en alianza con el Laboratorio de Física de la Atmósfera y a partir del uso de sus instrumentos de la Umsa, permiten hacer la difusión constante de la situación. Se ha acordado que ellos sean la voz oficial; por eso los datos se publican en una hoja del Gobierno Municipal de La Paz; sin embargo, la parte científica que está por detrás es de la Umsa”.

Según sus registros, desde el 30 de agosto empezó a cambiar el estado de la calidad del aire, de “mala” a “muy mala”, en ocasiones, en especial en las zonas azotadas por los incendios.

Antes de esa fecha, los niveles de gases y partículas estaban en un rango “normal”, con una calidad regular del aire, e incluso con calidad buena, según el lugar monitoreado, ya que la variación puede ser amplia incluso de una calle a otra en la misma zona.

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“La calidad del aire no sólo se ve afectada por las quemas, sino que a diario se ve afectada por el parque automotor, las emisiones de los vehículos, en especial de los de diésel, que emiten una gran cantidad de partículas, partículas muy pequeñas; así que esa es la calidad del aire que tenemos actualmente en La Paz”, señaló el director.

Los registros pueden variar también con base en diversos factores, como la presencia de humedad, de vientos y de otro tipo de emisiones de gases o partículas en un mismo lugar.

Además del nitrógeno y oxígeno, en la parte minoritaria y variada de partículas se pueden hallar algunas provenientes de productos químicos, elementos peligrosos que, además son difíciles de percibir, así como de monitorear constantemente.

Estas partículas son diversas incluso en forma y tamaño, por lo que los aparatos de monitoreo con que cuenta el Laboratorio de Física Atmosférica, sólo se enfocan a medir todo lo que son las PM10 y las PM 2,5, que son los grupos de partículas del tamaño de 10 micrones, tomando en cuenta que un micrón es la milésima parte de un milímetro, y las que son más pequeñas a 2,5 micrones.

“De hecho, nuestros instrumentos son para PM10 y tienen una composición variada, ya que el registro puede estar constituido por elementos variables como polvo, polen, moho u otros productos que vienen de combustiones, como en este caso, que vienen de dos: materia vegetal o combustiones artificiales, como de los motores de vehículos que desprenden productos de hidrocarburos. Es una gran variedad de sustancias las que tenemos en el aire”, señala Gutiérrez.

La Paz vivió varios días con una fuerte presencia de humo. Foto: APG

El peligro de estas partículas es que al no poder ser monitoreadas y al ser tan pequeñas, pueden ingresar muy profundamente en nuestros alvéolos y pueden generar complicaciones a la salud de personas y animales.

Peor aún, las partículas de 2,5 o menores a ellas son las más peligrosas, ya que pueden ingresar incluso directamente al torrente sanguíneo. El aire, al tener una composición tan diversa, podría contener incluso algunos metales, metales pesados como el mercurio, cadmio o plomo, que pueden afectar mucho a la salud de la persona.

“Nosotros no tenemos la capacidad de hacer el monitoreo de elementos pesados; se necesitan instrumentos de muy alta calidad, que significan un costo muy elevado para la universidad”, señaló.

Monitoreo

Si bien por falta de recursos aún es difícil que el Estado cuente con monitores de alta capacidad para la lectura constante de este tipo de partículas, de forma permanente, la UMSA logró convenios con universidades extranjeras para hacer algunos monitoreos importantes.

Los aparatos que registran los PM10 a diario, en La Paz, actualmente se encuentran en las zonas Achachicala, Pura Pura, en el centro de la ciudad se comparte información generada por la red Mónica de la Alcaldía, en Chasquipampa, y en Obrajes.

El detector de Sopocachi actualmente no está operando y no brinda datos.

“No hemos analizado rigurosamente los datos, pero a simple vista se tiene la percepción de que la zona norte presenta un poco más de aire de mejor calidad que en la zona Sur.

El registro es dinámico y, como se mencionó antes, también depende de varios factores. En este caso, la geografía de La Paz es importante para tomar en cuenta la lectura de estos registros, entre otros elementos.

“Los reportes son muy dinámicos por varios elementos, pero por sobre todo por los vientos. La parte meteorológica es la que está jugando un rol, y las lluvias van a jugar otro rol muy importante cuando lleguen, porque de alguna manera van a limpiar, van a lavar la atmósfera y arrastrar el material que está suspendido flotando en la atmósfera.

¿Evolución?

El 2019 fue un importante punto de partida para el inicio de acciones dirigidas a frenar los chaqueos, quemas, incendios y el desastre en que resulta todo aquello.

Con este panorama, con pérdidas irreparables en flora y fauna, también se ve afectada la población en general, ya que las nubes de humo viajan hasta poblaciones cercanas y ciudades distantes, incluso cruzando los macizos montañosos de la cordillera, y todo ese humo afecta la calidad del aire.

El humo atravesó la cordillera. Se observa el descontrol en el tema de incendios, de chaqueos, no solo desde Bolivia, sino en países vecinos. Moviendo todo el humo hasta la zona donde estamos, a través de los cañadones, a pesar de la presencia de la cordillera.

“Entonces lo que ha ido cambiando es eso, la intensidad de la cantidad del humo en general, que viene de las quemas, de la biomasa de la Amazonia. Estamos midiendo el monóxido de carbono; no es un gas de efecto invernadero, pero sí es un gas contaminante, que también afecta a la salud y también es producido en las quemas tanto de biomasa como en la quema de combustibles; es también otro valor que ha sufrido un incremento”, explica el experto.

Y la situación ya no dura sólo unas semanas, sino que son meses e incluso, por las diferentes campañas agrícolas, puede darse en más de una época al año.

Sin políticas o medidas asumidas a lo largo de cada gestión, el tema tiende a complicarse con el paso del tiempo.

Según Gutiérrez, el que haya cada vez más vehículos ya es complicado de manejar. Ofrecer combustibles más limpios no será aún la solución porque son más caros, y la única alternativa que considera es ir migrando hacia el uso de energías limpias, como el uso de vehículos eléctricos.

Si todo sigue igual, “vamos a tener episodios más seguidos y tal vez más graves que los que vivimos, si no se norma, si no se regula la actividad de la quema. Afortunadamente, han sacado un decreto para pausa ambiental, pero esperamos que haya medidas más contundentes”.