martes 7 de abril de 2026

Mirada pública

Ahora sí, en serio: ¿amenaza de golpe?

El episodio de fines de julio de este año, sí parecía serio, con militares desplegados en la Plaza Murillo y generales en posición. Todo lucía creíble, hasta que el ministro de Gobierno apareció en escena, golpeando los vidrios de los carros de asalto.
domingo 29 de septiembre de 2024

En las últimas dos semanas, Bolivia ha levantado la voz al mundo para denunciar un presunto intento de golpe de Estado contra el gobierno de Luis Arce Catacora. La canciller Celinda Sosa, además de hacerse la víctima ante la comunidad internacional, ha señalado como cabecilla de la sedición a Evo Morales Ayma, su antiguo líder y actual némesis.

Ante estas denuncias, en cualquier foro internacional serio, surgiría la pregunta obvia: ¿y por qué no se aplican las leyes? ¿Por qué no detuvo al instigador? La respuesta, por supuesto, es manual. No hay agallas o, peor aún, no hay interés. Esto huele a teatro, montado con esmero para que el electorado crea que las únicas opciones son los “azules”, ya sea en su versión azul oscuro o azul claro, pero siempre azul.

A estas alturas, el prestigio de la diplomacia boliviana ya es irrelevante. Es tarde para preocuparse. Los funcionarios extranjeros conocen demasiado bien a los representantes del país; son personajes que entre sorbo y sorbo de café apenas hilvanan una idea coherente, pero que por instrucciones de La Paz insisten en repetir la cansina historia de los golpes de Estado.

El episodio de fines de julio de este año, parecía serio, con militares desplegados en la Plaza Murillo y generales en posición. Todo lucía creíble, hasta que el ministro de Gobierno apareció en escena, golpeando los vidrios de los carros de asalto. La tragicomedia llegó a su apogeo cuando, en una entrada folclórica en los Yungas, los bailarines parodiaron la torpe operación con réplicas alegóricas de aquellos vetustos “blindados” de los años 70.

Hoy, el general Juan José Zúñiga y sus camaradas permanecen detenidos, a la espera de una oportunidad para escapar de lo inevitable, la aplicación de la ley. Aunque, como en toda mala película, ya traman una defensa surrealista, alegando “insanidad temporal” producto de alguna droga que, según sugiere, los obligaron a participar en este sainete militar.

Y mientras tanto, doña Celinda, sigue publicando en redes sociales sendas denuncias sobre un supuesto golpe de Estado e informando del envío de notas con el mismo tenor a organismos internacionales.

En sus cartas al secretario general de la ONU y la CIDH, Sosa acusa a Evo de querer interrumpir el mandato constitucional, pidiendo elecciones adelantadas. Lo curioso es que ni la marcha fue lo violenta que se esperaba ni Evo pidió tal cosa. El líder cocalero simplemente no tuvo la fuerza que calculó, pues apenas llegó a La Paz con menos de 10 mil manifestantes, todos pagados y alimentados, oteo el sombrío panorama y dio marcha atrás. Así que la nota diplomática de Bolivia estará a la deriva, boyando, hasta naufragar en su propia insignificancia.

Evo, al final de su evidente fracaso y dejando boquiabiertos a sus seguidores, se fue abruptamente al Chapare a cuidar sus tambaquíes en su rústica piscifactoría, mientras Arce sigue perdido en su propio laberinto de incompetencia.

El pasado lunes, la Cancillería emitió un comunicado oficial denunciando las intenciones antidemocráticas de Evo Morales, para que su equipo diplomático lo difunda por el mundo. Y, al día siguiente, como colofón de esta tragicomedia, la Canciller interina convocó al cuerpo diplomático acreditado en La Paz con la misma finalidad. Seguramente los representantes de países y organismos internacionales habrán escuchado y salido del encuentro en silencio. No pueden opinar, pues sería injerencia en Asuntos internos.

Doña Celinda no es Peter, el pequeño héroe de Holanda del cuento de William J. Bennett, ese niño que detuvo una inundación del dique usando su dedo para tapar un pequeño hueco que amenazaba con crecer e inundar. Aquí, el agua sigue entrando a raudales. El caos, la desinstitucionalización y la incompetencia del gobierno no se resolverán viendo fantasmas de golpes de Estado, y mucho menos con denuncias vacías que la comunidad internacional escucha, pero ya no atiende.

* La opinión expresada en este artículo es de responsabilidad exclusiva del autor y no representa una posición oficial de Visión 360.

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