martes 24 de febrero de 2026

S&P advierte menor crecimiento y riesgos a la estabilidad por las tensiones políticas y peleas en el MAS

El crecimiento se desacelerará a 1,5%, la brecha entre el tipo de cambio oficial y el paralelo aumentó al 70% y el gasto fiscal es insostenible, alerta la calificadora.
S&P advierte más riesgos a la economía boliviana. Foto: Min.Economía
S&P advierte más riesgos a la economía boliviana. Foto: Min.Economía
sábado 05 de octubre de 2024

La Calificadora de Riesgo Standard & Poors (S&P Global Ratings), advierte menor crecimiento económico, riesgos a la estabilidad económica y monetaria por las tensiones políticas y peleas al interior del Movimiento Al Socialismo, y un deterioro de la capacidad del Gobierno para atender los desafíos y el pago de la deuda en los siguientes 18 meses.

La compañía ratificó las calificaciones de 'CCC+/C' de Bolivia y la perspectiva se mantiene negativa. “El 4 de octubre de 2024, S&P Global Ratings confirmó sus calificaciones crediticias soberanas en moneda extranjera y local de largo plazo 'CCC+' de Bolivia. La perspectiva de las calificaciones de largo plazo se mantiene negativa”, precisa el informe.

“También confirmamos nuestras calificaciones crediticias soberanas en moneda extranjera y local de corto plazo de 'C'. La evaluación de riesgo de transferencia y convertibilidad se mantiene en CCC+”, subraya.

Perspectiva

Según S&P, la perspectiva negativa refleja el riesgo de que el perfil externo de Bolivia empeore aún más, lo que generaría un deterioro de la capacidad del gobierno para pagar su servicio de deuda completamente durante los próximos 18 meses.

“Un estancamiento político limita la capacidad del país para revertir la erosión de su liquidez externa y su posición fiscal, lo que plantea riesgos para la estabilidad económica y monetaria. El estancamiento se ha intensificado, lo que ha reducido el margen para atender los desafíos de política económica”, alerta la Calificadora de Riesgo.

Los riesgos que corre S&P

La calificación 'CCC+' de Bolivia, según el informe, refleja su débil capacidad para cumplir plenamente con sus compromisos de deuda en el largo plazo bajo un perfil externo frágil. Las emisiones internas a largo plazo y los pagos de deuda externa, principalmente adeudados a acreedores oficiales, mitigan los riesgos del servicio de deuda a corto plazo.

Sin embargo, la liquidez externa se ha estado deteriorando de manera constante, y eso podría afectar la capacidad del Gobierno para pagar el servicio de su deuda comercial externa una vez que comiencen las amortizaciones de los bonos globales en 2026.

El servicio de la deuda comercial externa ascenderá a 435 millones de dólares en 2026 y 420 millones de dólares en 2027. La cuenta corriente de la balanza de pagos sigue siendo negativa, lo que presiona las reservas internacionales dadas las restricciones para acceder a financiamiento externo. 

“Las divisiones políticas se han intensificado de cara a las elecciones presidenciales de 2025, y eso ha retrasado las aprobaciones de financiamiento externo provenientes de entidades oficiales. La falta de transparencia en datos clave de las cuentas externas también exacerba la incertidumbre”, advierte la Calificadora de Riesgo.

El informe añade que el débil perfil fiscal de Bolivia también pesa sobre las calificaciones. Se espera continuidad en los elevados déficits del gobierno general (por encima del 6% del PIB) y en la deuda neta del gobierno general (por encima del 60% del PIB).

Además, sostiene que Bolivia tiene cambios rígidos que limitan la flexibilidad de la política monetaria, y su crecimiento económico es más lento que los países pares con un PIB per cápita igualmente bajo.

Clima político y elecciones

De acuerdo con S&P, las disputas políticas en vista de las próximas elecciones reducen la capacidad del Gobierno para atender los desafíos y ha intensificado las divisiones partidarias, y perjudicado la cohesión y la previsibilidad de las políticas públicas.

“El crecimiento económico se desacelerará al 1,5% en 2024 por una menor producción y exportaciones de hidrocarburos, junto con un menor espacio para llevar a cabo políticas fiscales expansivas”, advierte la Calificadora.

Según el informe las divisiones dentro del Movimiento Al Socialismo (MAS), el partido gobernante en Bolivia, han reducido el margen para aprobar políticas en el Congreso para abordar los desafíos macroeconómicos. Ninguna facción del MAS controla la mayoría en el Congreso, lo que dificulta la aprobación de leyes significativas.

Por ejemplo, el acceso a préstamos externos y la aprobación de leyes clave destinadas a mejorar las condiciones para las inversiones en recursos naturales se están retrasando en la legislatura.

El desarrollo de aquellos sectores podría generar crecimiento económico e ingresos públicos, además de apoyar la reversión de los desequilibrios externos y las presiones cambiarias.

La primera vuelta de las próximas elecciones presidenciales tendrá lugar el 17 de agosto de 2025. El establecimiento de un calendario electoral condujo a una intensificación del activismo de campaña antes de lo previsto, y eso agudizó las divisiones políticas al interior del MAS.

Otros factores de tensión

Otros factores que contribuyen a las tensiones políticas incluyen la selección de líderes para ambas cámaras del Congreso en octubre, las discusiones sobre la redistribución de escaños en la cámara baja tras los recientes resultados del censo y las elecciones judiciales programadas para diciembre.

El actual poder judicial se encuentra en una extensión de su mandato por un año (ya que las elecciones judiciales estaban originalmente programadas para 2023), y la oposición puede tener más influencia en un Congreso dividido.

Desaceleración y deterioro de hidrocarburos.

Además, el crecimiento económico en Bolivia se está desacelerando, debido a las reducciones en la producción y las exportaciones de gas natural.

Se espera que las exportaciones de hidrocarburos disminuyan un 16% en 2024, luego de una caída del 31% en 2023. “También prevemos que tal caída seguirá en el corto plazo, ya que los nuevos proyectos de gas natural tardarán entre tres y cinco años en madurar”, agrega S&P.

Además, las presiones del sector externo están provocando una reducción de las importaciones de insumos industriales y bienes de capital, que son claves para el crecimiento a largo plazo.

La Calificadora de Riesgo espera que el PIB real crezca un 2%, en promedio, en 2024-2027. En un escenario base, estima que el PIB per cápita promediará 3.850 dólares en el período 2024-2027.

Además indica que la tasa de crecimiento del PIB per cápita de Bolivia ha caído por debajo de la de sus pares con un nivel de desarrollo similar.

Gasto fiscal insostenible

Para S&P, la continuación de grandes políticas fiscales expansionistas como motor del crecimiento económico se está volviendo insostenible. “La caída de los ingresos en el sector del gas natural, el acceso restringido a financiamiento y un mayor nivel de deuda están forzando una consolidación fiscal que, en última instancia, afectará el crecimiento”, subraya.

Inflación y déficit

El informe indica que la cuenta corriente de Bolivia ha vuelto a presentar déficits, y S&P proyecta que será de 2,2% del PIB en promedio en 2024-2027, debido principalmente a una reducción en los ingresos por exportaciones.

Asegura que la capacidad limitada del BCB para defender el tipo de cambio oficial ha generado una brecha creciente con los tipos de cambio paralelos, lo que conduce a una mayor inflación.

Se espera que la deuda siga aumentando y que los déficits fiscales superen el 6% del PIB debido a la disminución de los ingresos provenientes de los hidrocarburos, a pesar de los esfuerzos de consolidación.

Además, la liquidez externa se ha erosionado como resultado de una reducción en las exportaciones de hidrocarburos y de demoras en las aprobaciones de préstamos externos. Se espera un déficit en la cuenta corriente del 3% del PIB en 2024, en comparación con un superávit de la cuenta corriente del 2.1% en 2022.

“El acceso limitado al financiamiento externo y las limitaciones que afronta el sector privado para acceder a moneda extranjera al tipo de cambio oficial han llevado a una depreciación de facto en los mercados cambiarios (en agosto de 2024, la brecha entre el tipo de cambio oficial y el paralelo aumentó al 70%)”, observa S&P.

Esto está ajustando las importaciones a la baja. Las importaciones hasta julio de 2024 disminuyeron un 14% en comparación con el mismo período de 2023. Sin embargo, la disminución de las importaciones no es suficiente para contrarrestar la reducción del 21% de las exportaciones en general; las reducciones se dieron principalmente en gas natural (18%), oro (70%) y soja (38%), tres artículos que en conjunto representaron el 58% de las exportaciones totales en 2023.

La estabilidad del vínculo del boliviano con el dólar estadounidense ha sido clave para mantener la inflación baja. Si bien los déficits de moneda extranjera están afectando las importaciones, la inflación se está incrementando y podría seguir aumentando (la tasa de inflación se ubicó en 5,2% interanual en agosto de 2024, frente al 2,6% a fines de 2023) . Las reducciones de subsidios también podrían acelerar los ajustes de precios en el corto plazo.

Una estructura de gasto inflexible y la disminución de los ingresos procedentes del gas natural se contrarrestarán en parte los esfuerzos de consolidación, asegura S&P.

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