lunes 23 de febrero de 2026

La hora también es clave

El Tejar, Villa Dolores y Rodríguez, los mercados con los precios más bajos

Los tres centros de abasto, de El Alto y La Paz, son los que tienen los costos más baratos, debido a que son los puntos donde llegan los alimentos, antes de revenderse al resto.
Compradoras negocian con una de las vendedoras de frutas en el mercado de Villa Dolores (El Alto). Foto: Jorge Soruco / Visión 360
Compradoras negocian con una de las vendedoras de frutas en el mercado de Villa Dolores (El Alto). Foto: Jorge Soruco / Visión 360
martes 19 de noviembre de 2024

Doña Carmela lo tiene claro: no importa que tenga que utilizar hasta tres motorizados, pero ella solo compra en el mercado de Villa Dolores de El Alto. “Es más barato”, asegura. Y tiene razón, ese centro de abasto es uno de los más económicos para los consumidores de El Alto y La Paz.

Al de Villa Dolores se suman el de El Tejar y Rodríguez. Los tres son identificados como los mercados que tienen los costos más bajos, debido a que son los puntos donde llegan los alimentos, antes de revenderse al resto, según usuarios, compradores, autoridades y especialistas. 

Este año, los precios de los alimentos de primera necesidad han fluctuado violentamente debido a la crisis que golpea Bolivia. La escasez  de combustible, los bloqueos generados por sectores evistas y otros eventos han provocado que el costo de algunos alimentos suba y de otros baje, dependiendo de la región. 

"Nosotras tenemos una gran ventaja: aquí llegan los camiones del Altiplano boliviano, de los valles como Luribay, de otros departamentos y de Perú. Por lo que no tenemos que sumarle mucho a la venta"

Lidia Blanco, vendedora

Paradójicamente, lo mismo ocurre en los mercados de las ciudades: el costo de la compra familiar varía según la ubicación en la que está el  mercado  e, incluso, el horario en el que los clientes deciden realizar sus adquisiciones.

Esto es causado por la importancia y poder que tienen los intermediarios entre los productores y los consumidores. “Es algo básico: mientras la verdura pase por más manos y vehículos, más terminará costando”, explica a Visión 360 el analista y gestor Francisco Uscamayta.

Puntos clave
Lidia Blanco es una de las vendedoras del mercado de Villa Dolores (a una cuadra de la estación de la línea Morada de Faro Murillo de Mi Teleférico). Su especialidad son verduras como cebolla, lechuga y papa.

“Nosotras tenemos una gran ventaja: aquí llegan los camiones del Altiplano boliviano, de los valles como Luribay, de otros departamentos y de Perú. Por lo que no tenemos que sumarle mucho a la venta”, explica.

Las autoridades municipales y las mismas comerciantes confirman que es en este mercado donde los otros puntos de venta zonales se abastecen. Por ejemplo, una familia de Achumani va a comprar tomate que fue transportado en, al menos dos motorizados para que llegue del lugar de origen a El Alto  y de ahí al barrio de la zona Sur.

"Más bien tengo coche, porque comprar en el mercado de mi barrio es como ir voluntariamente a que te roben"

Raquel, una compradora

El problema es que el costo del transporte también se incrementó. Vendedoras de mercados calculan que llevar el producto desde Villa Dolores o El Tejar hasta su puesto puede llegar a costar más de 300 bolivianos, dependiendo si se utilizan taxi, camiones u otro medio.

Eso hace que muchas personas prefieran ir directamente a los centros de abasto más económicos, pese al tiempo y viaje que eso implica. “Yo vengo a Villa Dolores cada dos semanas y me sale, pasajes incluidos, muchísimo más rentable que ir al mercado Rodríguez: digamos que gasto 200  bolivianos en toda mi compra, a eso le sumo los tres pesos que me cuestan los pasajes en teleférico ida y vuelta -al ser adulto mayor me cuesta solo 1,50- y otros 1,50 para el minibús hacia mi casa. Es solo decir que solo gasto 204,50, mientras que si fuera a otro mercado, solo en comida gastaría hasta 300”, explicó Patricia, otra de las clientas del mercado alteño.

El arquitecto Samuel Vásquez, miembro de la organización Amigos de la Ciudad, contó que con su familia prefieren acudir al mercado de El Tejar. “Es un viaje largo, pero es mucho más económico y eficiente. Mi mujer consigue las mejores ofertas y las mejores frutas”.

"Con menos de 200 bolivianos compro comida para dos semanas"

Doña Carmela, compradora en Villa Dolores

Incluso cuando el centro es afectado por la subida de precios, el Rodríguez sigue siendo uno de los preferidos, puesto que tiene la fama de ser “más barato”, que, entre otros, los mercados de la zona Sur.

“Más bien tengo coche, porque comprar en el mercado de mi barrio es como ir voluntariamente a que te roben”, dijo Raquel (nombre ficticio), aunque no quiso especificar a qué centro de abasto se refiere.

“Todo el mundo sabe que en el Rodríguez están los precios  básicos y más baratos”, agregó un universitario consultado.    

Blanco y su colega, Alejandra, contaron  a Visión 360 que cada vez más personas de La Paz y otras zonas alejadas de El Alto prefieren acudir a ese espacio que a sus mercados barriales.    “Para muchos es fácil llegar, si tienen auto. Para otros es difícil, porque es lejos, pero muchos caseritos de La Paz creen que pese a lo incómodo, seguimos siendo la mejor opción”, dijo  la vendedora de verduras.

"Es algo básico: mientras la verdura pase por más manos y vehículos, más terminará costando"

Francisco Uscamayta, especialista

Es un punto que también fue detectado por la Alcaldía paceña. El sábado 9 de noviembre, al momento de inaugurar la iniciativa Mercados por el bien común, destacó que uno de los problemas es que tanto los agricultores como los compradores  dependen de intermediarios, lo que “aumenta las dificultades”.

Ese evento, que se repetirá todos los fines de semana hasta fin de año, reunió a 150 productores locales, principalmente de Hampaturi y Zongo; generó más de 151 mil bolivianos  en ventas.

“Estas ferias deben organizarse más seguido. Ya casi es imposible hacer buenas compras en el mercado de Villa Fátima, todo está  muy caro”, comentó el sábado uno de los compradores de la zona.

Pero ¿por qué mercados como el de Villa Fátima o Achumani, cercanos a puntos productivos, tienen precios más altos? La respuesta está en el sistema de intermediarios que existe en todo el país, según Uscamayta, el alcalde Iván Arias y Lidia Blanco.

Con 300 bolivianos se puede comprar comida para toda la semana para una familia de cuatro personas. Lo más caro es la carne, que no tiene un precio fijo debido a la crisis del país, según varios ciudadanos.

Muchas manos
“Se podría decir que existe una especie de monopolio de intermediarios. Esto hace que, incluso, los mercados que se encuentran, geográficamente, cerca de zonas productoras reciban la comida con el precio incrementado”, aseguró Uscamayta.

Su comentario tuvo eco en las palabras del Alcalde durante la feria sabatina. “Parte del problema es que la gente no tiene contacto directo con los agricultores. Todo pasa por  muchas manos”, indicó.

A los mercados de Villa Dolores, El Tejar y Rodríguez, los productos llegan directamente.  Allí los precios son más baratos, pero a determinadas horas. Mientras más avanza el día, más se incrementan los costos, porque los productos pasan por más manos de intermediarios.

Por eso, el período más apropiado está entre las 02.00 y las 05.00, especialmente en el mercado Rodríguez. A esa hora  se permite a los campesinos vender directamente su propio producto. Lo mismo sucede en El Tejar y Villa Dolores.

151.000 bolivianos es la cantidad de dinero que se movió durante el primer Mercado por el bien común, que la Alcaldía paceña organizó el pasado sábado 9 de noviembre. 

Mayormente venden como mayoristas: cajas, sacos grandes y otros, adquiridos por los comerciantes de los otros centros de abasto. También, si una familia se levanta temprano puede conseguir lo adecuad0 para su consumo, al “precio verdadero”.

Pero no es una venta que mueva mucho capital, en comparación a la que llega después. Mientras que la comerciante puede, por ejemplo, vender una libra de cebolla a cuatro bolivianos, el campesino lo hace a dos.

No es que los intermediarios deliberadamente engañen a proveedores y consumidores. El problema es que el transporte, arreglo y otros detalles de la operación comercial van sumando al precio.

“Hasta nosotras, que recibimos todo primero, también enfrentamos subidas de precio, ya que los camiones cada vez tratan de cobrar más, porque casi no tienen combustible, porque corren el riesgo de quedarse trancados por los bloqueos, porque los repuestos han subido”, aseguró Blanco.

No ayuda que los comerciantes intermediarios estén organizados y eviten el contacto directo entre agricultor y cliente. De esta manera se estableció un sistema que mantiene el statu quo mercantil.

Esto hace que los agricultores de Río Abajo ignoren completamente los mercados de Cota Cota, Achumani u Obrajes, así como los de Hampaturi, Zongo y Yungas no acuden al de Villa Fátima. Todos terminan en los espacios ya mencionados.

Eso hace que en Achumani el costo suba porque la distancia, por lo bajo, se duplicó.
En el caso del mercado de Villa Dolores, esto se debe a lo estratégico de su ubicación: de El Alto los camiones pueden dirigirse a gran parte de las  provincias paceñas y departamentos como Oruro.

Además, allí llegan los productos que vienen por la carretera a Oruro.    

Ni siquiera estos mercados escapan de la situación volátil de los precios. Si ocurre algo, también tienen que encarecer sus productos. “Ni podemos advertir a nuestros caseros, ya que a nosotras también nos sorprenden con las subidas, que pueden darse de un día para el otro”, lamentó Blanco.

La semana pasada, la afectada fue la papa. No solo la arroba subió hasta más de 60 bolivianos, sino que los agricultores advirtieron que “el próximo año no habrá papa”.  Esto se debe a que, por falta de diésel, la siembra de este año se retrasó y se teme mala cosecha.

Por eso, varias instituciones  impulsan espacios alternativos. Uno de ellos es el Mercado del Bien Común, de la Alcaldía; otro es Emapa; y está el Ecotambo, para alimentos orgánicos, con menos químicos, que está en la Belisario Salinas.