lunes 6 de abril de 2026

Conflicto bélico

La guerra Rusia-Ucrania pasa a otro nivel y se teme una escalada

Con los misiles intercontinentales de largo o mediano alcance, la guerra da un giro y transporta al mundo las tensiones de la crisis de los misiles cubanos en 1962.
 Soldados rusos montan guardia frente a un misil balístico RS Yars 24 ruso, sobre un lanzador móvil. Foto: EFE
Soldados rusos montan guardia frente a un misil balístico RS Yars 24 ruso, sobre un lanzador móvil. Foto: EFE
lunes 25 de noviembre de 2024

La nueva fase de la guerra entre Rusia y Ucrania ya es una realidad, tras el ataque de Ucrania contra los rusos con misiles occidentales de fabricación estadounidense y la repuesta por parte del Kremlin con el lanzamiento, por primera vez en el conflicto, de un misil balístico intercontinental. Expertos en seguridad alertan de una eventual escalada en la guerra, con la advertencia del líder ruso, Vladimir Putin, de recurrir a las armas nucleares.

El martes, Ucrania lanzó misiles balísticos de fabricación estadounidense ATACMS, contra la ciudad rusa de Kursk, parcialmente ocupada por su ejército. La respuesta rusa llegó el jueves, con el lanzamiento de un misil balístico intercontinental (con cabeza no nuclear) contra fábricas e infraestructuras críticas de la ciudad de Dnipró, en el centro de Ucrania.

Se trata de la primera vez que Rusia utiliza este armamento en una guerra, y también del primer país en usarlo en una contienda. Estos misiles pueden llevar carga nuclear y superan los 5.500 kilómetros de alcance.

Sin embargo, EEUU ha negado que Rusia haya utilizado un misil balístico intercontinental en el ataque contra Dnipró. Según fuentes del país, se trataría de un misil balístico de alcance medio, con un rango de entre mil y tres mil kilómetros.

Militares ucranianos disparan un proyectil hacia posiciones rusas. Foto: EFE

 

Esta ofensiva utilizando misiles balísticos marca un punto de inflexión en la guerra y ha elevado las tensiones a un nivel comparable con la crisis de los misiles cubanos de 1962.

El nuevo escenario bélico llega luego de que el presidente de EEUU, Joe Biden, autorizara a Kiev el empleo de misiles de largo alcance contra objetivos en territorio ruso y también el uso de minas antipersonales, hecho que fue calificado como una “terrible decisión” por parte de entidades mundiales antiminas. El uso de estos artefactos está prohibido desde 1999 por el tratado de Ottawa.

Ucrania también ha lanzado contra su enemigo misiles Storm Shadow, de fabricación británica.

Rusia dice que ese permiso echa “leña al fuego” al conflicto, empeorará el futuro de Ucrania y advirtió contra Estados Unidos por su posible utilización en suelo ruso.

Este conflicto se alimenta, además, con el anuncio de la inteligencia surcoreana, que afirma que su enemigo Corea del Norte ha enviado tropas a Europa para apoyar la incursión rusa.

La nueva doctrina nuclear rusa, aprobada esta semana por Putin, contempla el empleo de armas nucleares en caso de ataques convencionales que amenacen la soberanía de Rusia y Bielorrusia.

Jesús Núñez, del Instituto de Estudios sobre Conflictos y Acción Humanitaria, estima que Ucrania tiene un interés “vital” para Rusia, por lo que podría recurrir a las armas atómicas, aunque es poco probable. “Rusia viene amenazando con una escalada en el conflicto desde hace tres años ante las acciones de apoyo de Occidente. Es una reacción discursiva, pero en términos reales no ha habido esa escalada”, expresó en declaraciones a DW.

Las armas nucleares, indicó Nuñez, son el último recurso que solo tienen nueve países en el mundo. “No cabe pensar que sea un recurso para Putin; dentro de dos meses Donald Trump vuelve a la Casa Blanca y si cumple lo que ha dicho, va a provocar un corte, si no una suspensión total de la ayuda a Ucrania”, estimó.

El ataque ruso está siendo interpretado como una advertencia directa a Estados Unidos y a la OTAN.

La respuesta de la alianza no tardó en llegar. Mark Rutte, secretario general de la OTAN, dijo: “Estamos dispuestos a proporcionar lo necesario a Ucrania porque es crucial que Putin no se salga con la suya, porque, si no, tendríamos una Rusia envalentonada en nuestras fronteras”.

“Rusia representa una amenaza directa para todos nosotros en Occidente, por lo que tenemos que garantizar que Ucrania sea vencedora”, declaró Rutte.

Las alarmas también se han encendido en la Unión Europea. Su portavoz, Peter Stano, expresó que el uso de misiles intercontinentales “supone una escalada cuantitativa y cualitativa en el conflicto y una clara marca de escalada”; además de “otra señal clara de la voluntad de Putin de no buscar la paz”.

Malcolm Davis, analista senior del Instituto Australiano de Política Estratégica, afirmó que Rusia puede estar “tratando de enviar un mensaje” a los partidarios occidentales de Kiev en esta semana de creciente escalada de la guerra.

“Están tratando de enviar un mensaje para decirle a Occidente de manera masiva: ‘Miren, el uso de estos misiles Storm Shadow y ATACMS está desafiando los intereses críticos de Rusia’. Y por eso están tratando de intimidar a EEUU para que dé marcha atrás en este asunto”, declaró el analista a la cadena CNN.

Por el otro lado, Rusia considera que esta nueva escalada se da por el ataque ucraniano contra su territorio, con armas occidentales. “Tiene lugar una nueva escalada. La postura de la administración saliente (en Estados Unidos) es muy irresponsable y sigue echando leña al fuego del conflicto”, declaró Dmitri Peskov, portavoz presidencial del Kremlin.

“Putin está loco”

Luego del ataque ruso, el presidente ucraniano, Volodimir Zelenski, afirmó que Rusia “está utilizando Ucrania como campo de pruebas” de su armamento y tildó de “loco” a Putin.

“Hoy, nuestro vecino loco ha revelado una vez más su verdadera naturaleza: su desprecio por la dignidad, la libertad y la vida humana misma. Y, sobre todo, su miedo”, dijo el líder ucraniano en un video que difundió en sus redes sociales.

Añadió que ese “miedo abrumador” lo obliga a “lanzar misil tras misil, recorriendo el mundo en busca de más armas, ya sea de Irán o Corea del Norte”.

“Está claro que Putin está utilizando a Ucrania como campo de pruebas. También está claro que le aterroriza la vida normal a su lado. Una vida donde las personas vivan con dignidad. Un país que quiere ser libre y tiene derecho a ser independiente”, añadió.

¿Una escalada?

Durante meses, el gobierno de Biden se había negado a autorizar a Ucrania a atacar a Rusia con misiles de largo alcance, por temor a una escalada del conflicto.

Putin había advertido que Moscú interpretaría el uso de armas occidentales como una “participación directa” de los países de la OTAN en la guerra en Ucrania.

“Cambiaría sustancialmente la misma esencia, la naturaleza del conflicto”, declaró Putin en septiembre. “Eso significaría que los países de la OTAN, EEUU y los Estados europeos, están peleando contra Rusia”.

Un reporte de la BBC señala que Rusia ha dejado claras sus “líneas rojas” antes. Algunas, incluyendo el suministro de tanques y aviones de combate modernos a Ucrania, han sido cruzadas desde entonces sin desatar una guerra directa entre Rusia y la OTAN.

El suministro de misiles probablemente no será suficiente para cambiar el curso de la guerra. Rusia ya ha trasladado sus equipos militares, como los jets, más adentro de su territorio en anticipación a esa medida.

Sin embargo, alejar los equipos mucho más atrás del frente podría hacer las cosas difíciles para las tropas rusas.

El armamento también podría darle a Ucrania algo de ventaja en un momento en el que las tropas rusas han ganado terreno en el este del país y la moral está baja.

“No creo que sea decisivo”, declaró a la BBC un diplomático occidental en Kiev solicitando el anonimato, debido a la sensibilidad del asunto.

“Sin embargo, es una muy esperada decisión simbólica de involucrarse más y demostrar el apoyo militar para Ucrania”, indicó. “Podría aumentar lo que le cuesta a Rusia hacer la guerra”, añadió.

El jueves, Putin afirmó que Rusia ha probado un nuevo misil de alcance intermedio en su más reciente ataque contra Ucrania. El mandatario sostuvo, además, que el conflicto que comenzó en febrero de 2022 cobró aspectos de carácter mundial: “Tras los ataques de largo alcance desde Ucrania, el conflicto regional ha adquirido elementos de un conflicto global”.

El mandatario advirtió que “Moscú tiene derecho a atacar objetivos militares de países cuyas armas sean utilizadas por Ucrania para golpear territorio ruso”. La guerra, que Putin preveía como “una intervención rápida”, ya se extiende por dos años y medio y el final aún se ve incierto.

 

Diez momentos clave de los mil días de guerra de Rusia en Ucrania

La guerra entre Ucrania y Rusia cumplió mil días el martes 19 de noviembre con las hostilidades plenamente activas y sin perspectivas de un final inminente. Estos son los diez momentos clave de la contienda hasta ahora.

Rusia invade Ucrania

El 24 de febrero de 2022, tropas rusas atacaron Ucrania e iniciaron un cerco sobre Kiev y tomaron rápidamente territorios ucranianos en el norte, el este y en el sur. El presidente ucraniano, Volodimir Zelenski, apareció en un video en el que desmentía rumores sobre su huida y proclamaba su intención de resistir. Comenzaba así el mayor conflicto en suelo europeo desde la II Guerra Mundial.

La batalla de Kiev

Después de más de un mes de asedio, y al no haber logrado tomar el aeropuerto de Gostómel para hacer llegar en avión batallones adicionales, las fuerzas rusas comenzaron a retirarse el 29 de marzo de los alrededores de Kiev. Tres días después, el Ejército ucraniano recuperaba el control de toda la región de Kiev. El Gobierno ucraniano había sobrevivido al intento ruso de derrocarlo por la fuerza.

Las masacres de Bucha

El 1 de abril, cuando las tropas ucranianas entraron en Bucha, una ciudad dormitorio cercana a Kiev, descubrieron los cadáveres de 458 personas que habían sido enterradas por los ocupantes rusos en fosas comunes. Una parte de estos muertos habían sido ejecutados. El descubrimiento de las matanzas fue presentado por Rusia como una operación ucraniana de falsa bandera. La masacre es aún hoy el episodio más representativo de las atrocidades rusas en esta guerra.

El sitio de Azovstal

El 17 de mayo de 2022, después de un dramático asedio de casi tres meses, las tropas ucranianas que se habían atrincherado en la acería de Azovstal de Mariúpol se rendían a las fuerzas rusas, que completaban así la toma de la ciudad. El sitio de la planta y el asedio a Mariúpol dejaron imágenes apocalípticas que conmovieron al mundo. Miles de personas murieron en la toma rusa de la ciudad, entre ellas los civiles que perdieron la vida en el bombardeo del 16 de marzo contra el Teatro de Mariúpol donde se refugiaban.

La toma de Lugansk

El 3 de julio de 2022, Rusia completaba de facto la toma de la región ucraniana de Lugansk con la caída en sus manos de la ciudad de Lisichansk. Una semana antes había tomado Sievierodonetsk, el otro gran bastión ucraniano en Lugansk.

La liberación de Jersón

El 11 de noviembre de 2022 las tropas ucranianas liberaron la ciudad de Jersón. Las escenas de júbilo de la población recibiendo a su Ejército emocionaron a millones de personas. Ese mismo otoño las fuerzas ucranianas retomaron también el control de los territorios conquistados por Rusia en la región nororiental de Járkov. Esta contraofensiva simultánea en dos segmentos distintos del frente ha sido hasta el momento la operación ucraniana más fructífera de esta guerra.

El asedio a Bajmut

El foco del frente pasó a finales de 2023 a la ciudad de Bajmut, en la región oriental de Donetsk. A lo largo de casi un año, y con el grupo de mercenarios Wagner como punta de lanza, Rusia llevó a cabo una ofensiva implacable sobre la ciudad que concluyó el 21 de mayo de 2023 con la captura de sus ruinas.

Contraofensiva fallida

En junio de 2023 Ucrania comenzó una segunda contraofensiva dirigida hacia el sur que tenía como objetivo llegar al mar de Azov. La solidez de las fortificaciones rusas y la falta de superioridad aérea ucraniana frustró los planes de Kiev. La contraofensiva se apagó en otoño sin lograr los resultados esperados.

 

Rusia recupera la iniciativa

Al tiempo que moría la contraofensiva ucraniana, Rusia recuperaba la iniciativa y comenzaba la ofensiva centrada en el este que todavía perdura. Lentamente, y a un elevado coste de bajas que está consiguiendo suplir, el Ejército ruso empezó a ganar terreno en el otoño de 2023 y no ha dejado de hacerlo hasta hoy.

La operación de Kursk

El 6 de agosto de 2024 Ucrania lanzó una ambiciosa operación transfronteriza para conquistar parte del territorio de la región rusa de Kursk. Los objetivos eran abortar los planes rusos de abrir un nuevo frente desde Kursk penetrando en la región ucraniana de Sumi y distraer a las fuerzas rusas de su ofensiva en el este.

El primero de ellos se cumplió, pero no el segundo. Rusia no ha expulsado a las tropas de Kiev de Kursk, pero -pese a haber tenido que desplegar a decenas de miles de soldados- sigue ganando terreno en Ucrania. En noviembre de este año, unos 11 mil soldados norcoreanos se incorporaron a las tropas rusas.

La participación de estos soldados norcoreanos es lo que, según medios estadounidenses, ha inclinado al presidente de Estados Unidos, Joe Biden, a autorizar a los ucranianos el uso de los misiles ATACMS, de un alcance de 300 kilómetros, en territorio ruso, más concretamente en Kursk. (EFE)