lunes 6 de abril de 2026

Entrevista

En sus 75 años, “Wilstermann se encuentra en terapia intensiva”

El club de Cochabamba, una de las entidades más grandes del país, celebró un nuevo aniversario agobiado por las deudas y sumido en la peor crisis de su historia.
Dirigentes, jugadores e hinchas de Wilstermann juntos en el estadio Félix Capriles. Foto: club Wilstermann
Dirigentes, jugadores e hinchas de Wilstermann juntos en el estadio Félix Capriles. Foto: club Wilstermann

Wilstermann celebró el domingo (Cochabamba, 24 de noviembre de 1949) su 75 aniversario de fundación, seguramente sumido en su peor crisis institucional.

Los problemas económicos lo agobian y, en apariencia, no existe una luz al final del túnel para pensar que la solución puede llegar en algún momento.

El periodista Óscar Galdo, una institución en Cochabamba y conocedor de la historia del club, habla de la coyuntura por la que pasa el “aviador”, sin duda uno de los más grandes del país.

Lamenta que la situación haya sobrepasado las buenas intenciones de Omar Mustafá (presidente), Yuri Gil (vicepresidente) y el resto de su directorio.

La mayoría de los ciudadanos del Valle lo identifican como hincha del Rojo, algo que desmiente categóricamente. Los rumores crecieron; sin embargo, hace un par de años integró la Cruzada Roja, un movimiento que pretendía recaudar un millón de dólares para ayudar al club.

Puso en riesgo su credibilidad, pero asegura que algo había que hacer y “comprometerse, porque Wilstermann es un equipo de Cochabamba”.

Ha dedicado su vida al periodismo. Fue parte de varios medios de comunicación —escritos, radiales y de televisión—, pero está totalmente identificado con el programa Ovación, del que es director y lo conduce junto con su hijo Óscar Francisco.

¿Cómo se encuentra institucionalmente el club Wilstermann en esta fecha tan importante?

Muy pobre, muy descolorido, en un clima de tristeza por todo lo que le está pasando, por algo que no pueden superar. La parte económica es muy agobiante. Lamentablemente, una mala administración ha provocado este desfase.

Se hace el esfuerzo para intentar sacar del lodo a Wilstermann. La verdad que, con mucha sinceridad, no sé si lo van a lograr, porque las deudas siguen acumulándose. Hay sueldos devengados del plantel actual, ya van más de seis meses; además existen obligaciones del pasado que no se han cumplido y las demandas aumentan. Son muchas cosas las que pasan.

No sé cuál va a ser la política que van a aplicar (los dirigentes) para intentar levantar a Wilstermann. Se debe cubrir todo lo que significa deudas a terceras personas, a instituciones y así sacar adelante al club para que vuelva a ser aquel club protagonista y de tantos éxitos que ha conseguido a lo largo de su historia. Estamos a la espera de eso, tratando de cooperar con ideas para que Wilstermann pueda encontrar un derrotero claro que lo saque de esta situación tan incómoda en la que se encuentra.

¿En qué momento se producen las malas administraciones que han derivado en esta difícil situación del club?

Se ha pedido que mediante auditoría se establezca qué es lo que ha pasado, cómo se han gastado los 14 millones de dólares que recibió Wilstermann, pero no hay respuesta. Prejuzgar es ilícito, simplemente hay que mencionar que en la anterior gestión, la gestión de Grover Vargas, salta esta situación de fondos que no se sabe cómo han sido utilizados y que ha derivado en la situación en que Wilstermann se encuentra ahora.

Surgió como solución en los últimos días la llegada de empresarios mineros. ¿En qué quedó esa posibilidad?

No ha prosperado, porque mientras no sean conversaciones serias, mientras no sea algo concreto, de ninguna manera se va a beneficiar Wilstermann. Se dijo que (los empresarios) querían pagar dos planillas, pero tenía que renunciar el directorio.

Una situación así complica la situación, porque esto se ha dicho públicamente en diferentes programas en Cochabamba, particularmente en el mío (Ovación), nadie va a poner plata para que otros administren. Esto es así de simple, ahí está el meollo del problema.

Pienso que esto debería ser analizado en asamblea, no solamente por los socios, que son 3.000 o 4.000, sino también por los hinchas. Hay hinchas que pueden aportar con ideas claras, positivas, emprendedoras. La idea que se me ocurre es que la asamblea busque a cuatro o cinco personas que integren una comisión, que esa comisión de manera seria vaya a visitar a las empresas y decirles con cuánto pueden aportar o que sí pueden ser parte de un ejecutivo, para que con el dinero que aporten se pueda superar el problema económico. Por el momento, nadie está tomando la situación con una política clara y esto es lo que complica, lo que desespera y es lo que mantiene a Wilstermann en una situación de terapia intensiva.

En el puesto del trabajo, en una transmisión de Ovación. Foto: Palco Aviador

 

¿Este será el peor momento que atraviesa la institución en sus 75 años?

Sí, nunca se ha tenido una crisis como esta. Varios clubes han tenido problemas económicos, pero los han superado. El caso de Wilstermann raya en cierta similitud con lo de San José. San José, agobiado por sus deudas, está en la Primera A de la Asociación de Oruro y no puede salir de la A y lo mismo podría acontecer con Wilstermann si no se toma el caso en serio, si no se pide la cooperación de los hinchas, pero bajo qué argumento, bajo qué proyecto. Ese es el tema.

¿El descenso de 2010 fue algo parecido a lo que sucede ahora, por el golpe que significó para los hinchas?

Noooo, el año del descenso deportivamente le fue mal al equipo y descendió, pero después se armó un cuadro como para que pueda volver. Ahora el tema es económico y surgen varias interrogantes. ¿Por qué se han dejado estar los dirigentes de la pasada gestión? ¿Por qué han acumulado tanta deuda? ¿Por qué se debe tanto a los jugadores? ¿Por qué se debe tanto a Impuestos Internos? Es decir, hay deudas que uno ve y dice, pero ¿cómo? ¿Cómo esto se fue acumulando? Al principio es fácil, son 100 mil dólares que pagamos, pero cuando esos 100 mil dólares se multiplican en deuda, allá viene la complicación y después surgen más interrogantes, ¿cómo pagamos?, ¿de dónde sacamos para pagar?

¿Cree que sería importante identificar puntualmente cuándo se ha producido el quiebre, para que los responsables se hagan cargo de la crisis a la que han llevado al club?

Tiene que hacerse una auditoría forense. Una auditoría donde se encuentre qué ha pasado, cuáles han sido los gastos, qué gastos han sido tan fuertes, por qué no encontraron el equilibrio ingresos-egresos. Es decir que una buena auditoría podría establecer las causas y después un buen dictamen de auditoría podría dar algo de luz a lo que se pretende. Mientras no haya una auditoría, una auditoría externa, no se va a saber nada, no se va a saber qué es lo que pasó.

Recién mencionaba el caso San José. ¿Usted cree que Wilstermann pueda desaparecer o quedarse muchos años en la Asociación de Fútbol?

No quisiera aventurarme a expresar juicios precipitados. La situación es difícil de Wilstermann, pero Wilstermann es Cochabamba, es parte de la esencia cochala, es un emblema de los cochabambinos, así que están los hinchas para salvarlo a Wilstermann, para que no le ocurra lo que le ocurrió a San José. Querían salvarlo, no fue posible. Las exigencias y resoluciones de la FIFA lo complicaron y por eso es que San José descendió, porque no podía contratar jugadores.

Afrontó el campeonato de la Divisón Profesional con juveniles y así le fue. En este momento, Wilstermann todavía no llegó a esta etapa de gravedad, porque sigue contando con un equipo profesional, pero las cosas se van complicando porque no solamente son las deudas por salarios, sino también por gastos administrativos.

Se había puesto mucha esperanza en los actuales dirigentes, pero lamentablemente la situación ha sobrepasado a sus buenas intenciones, ¿no?

Nunca se confirmó si iban a poner dinero o no iban a poner. Son hinchas que pusieron ideas, pero en este caso en Wilstermann no solo son ideas, sino se necesitan fondos, se necesita inversión, se necesita financiamiento.

Hacen lo que pueden, ellos tienen sus obligaciones y, pese a sus obligaciones, le dan su tiempito a Wilstermann, pero parece que no es suficiente ese tiempito. Tendrían que delegar a personas responsables el manejar el equipo, el disponer de algunos rubros para no descuidarnos, porque la verdad que no tienen tiempo. Ellos son médicos (Omar Mustafá, Yuri Gil), tienen trabajo diario y eso también conspira contra la buena intención, pero hay que hacer algo, si no, esto va a desembocar en situaciones que nadie quiere.

Óscar Galdo junto a su hijo Óscar Francisco. Foto: Los Tiempos

 

"Simplemente puse mi apoyo, sigo siendo creíble"

¿Usted es hincha de Wilstermann?

La mayor parte de la gente en Cochabamba, amigos o personas algo allegadas a nosotros ponen de manifiesto que Óscar Galdo es wilstermanista, pero siempre aclaro que yo soy hincha de Estudiantes de La Plata.

Y el tema va porque conozco mucho de su historia. He vivido desde mis siete años con las cosas de Wilstermann, del fútbol cochabambino. He investigado todo lo relacionado con el club, desde sus primeros partidos, sus goleadores, sus clásicos, su presencia en Copa Libertadores de América, sus anécdotas.

Le preguntaba porque hace poco tiempo fue parte de una comisión que intentaba recaudar fondos para ayudar al club.

Formamos la Cruzada Roja. Mi intención era, con el esfuerzo de todos, con el sacrificio de aquellas personas que formaron parte de la comisión, llegar a un millón de dólares. Ese era el objetivo.

Y soy honesto, fracasamos porque llegamos a 70 mil dólares. ¡Ojo! que nadie ha podido recaudar esa cifra, nadie llegó a los 70 mil dólares que llegó la cruzada.

¿Pensó en algún momento que se podía poner en duda su credibilidad?

Son cosas en las que uno tiene que participar, comprometerse, porque Wilstermann es un equipo de Cochabamba y no podíamos restarle nuestro concurso.

Mis hijos no compartieron la idea, me dijeron cómo un periodista va a estar inmerso en una situación así; además, te van a triturar, van a decir que eres un ladrón, pero la respuesta fue “quien nada tiene nada teme”, porque se manejó con absoluta transparecia, fue con cuatro firmas y nadie podía sacar un peso.

Simplemente puse mi apoyo, sigo en mi rubro, sigo siendo creíble y sigo siendo una persona anticorrupción.