domingo 5 de abril de 2026

Copa Sudamericana

La semifinal con Liga de Quito y la ansiada final frente a Boca Juniors

La Academia necesitaba un empate en reducto de Boca Juniors para alcanzar la gloria. El partido de vuelta se jugó el 17 de diciembre y los xeneizes liquidaron el compromiso en el primer tiempo, en el que anotó sus dos goles por intermedio de Martín Palermo y Carlos Tévez en jugadas colectivas.
Óscar Carmelo Sánchez impone su jerarquía ante la arremetida del atacante Carlos Tévez. Foto: MC/ MMG
Óscar Carmelo Sánchez impone su jerarquía ante la arremetida del atacante Carlos Tévez. Foto: MC/ MMG
martes 17 de diciembre de 2024

En semifinales el rival de turno fue la Liga Deportiva Universitaria de Quito. Como en toda la Copa, los bolivaristas partieron de visitantes en la capital ecuatoriana donde lograron un empate 1-1 con sabor a victoria, que les permitó acariciar el pase a la final de la Copa Sudamericana.

Elkin Murillo abrió el marcador en el minuto 63 para Liga, pero cinco minutos después empató Horacio Chiorazzo. Los bolivaristas tuvieron una solidez defensiva impecable, con Óscar Sánchez que no claudicó en ningún momento y con Mauro Machado que puso un candado a su arco,

El partido de vuelta fue disputado el jueves 2 de diciembre, en La Paz. Por primera vez en su historia, Bolívar se clasificó finalista de la Copa Sudamericana tras derrotar a Liga Deportiva de Quito por dos goles a uno, ante 45 mil personas.

Dos estocadas, una de Horacio Chiorazzo a los 11 minutos y otra de Ronald García a los 48 minutos, fueron suficientes para saborear un halago inédito en el fútbol boliviano.

Liga extremó recursos para llegar a la igualdad, que merecimiento hizo, pero solo consiguió el descuento con tanto de Giovanni Espinoza.

 

Sucha Suárez marca a dos jugadores de la Liga de Quito. Foto: MC /MMG

 

La final en La Paz

El 5 de diciembre, tres días antes de la final, centenares de personas amanecieron alrededor del estadio Hernando Siles. Esperaban adquirir una entrada para el juego decisivo. Muchos tuvieron ese privilegio, otra cantidad de gente no pudo alcanzar a comprar su boleto y apoyó al equipo a través de la transmisión por televisión.

Cinco horas antes del compromiso que se jugó el 8 de diciembre, el escenario miraflorino lucía repleto.

En el partido, el campeón boliviano fue superior en grandes pasajes del encuentro, pero no llegó el tanto de la apertura durante toda la primera mitad.

El segundo tiempo fue la otra cara de la moneda. Fue mal jugado por los dos equipos, y mientras Boca dejaba pasar los minutos, aferrado al empate, Bolívar no encontraba la pelota, sus hombres se fueron distanciando en el campo y solo atinaban a los pelotazos.

El técnico Vladimir Soria mandó dos cambios. Percy Colque entró por Gonzalo Galindo a quien la hinchada comenzó a cuestionar; e ingresó Pedro Guibergus por Ronald García. Ni bien entró Pedro, el partido dio un giro trascendental.

El tanto de la victoria

El gol llegó en una jugada rápida y precisa que  rompió el esquema boquense. Óscar Sánchez lanzó un pelotazo desde su campo para el goleador celeste, Roberto Abbondanzieri salió al galope de su arco tratando de frenar la corrida de Chiorazzo. Horacio lo vio y se la tocó por abajo, Abbondanzieri quedó pagando y Horacio ya no tenía nada ni nadie al frente para mandar la pelota al fondo del arco, sobre los 30 minutos.

Estalló la tribuna, se movió el piso del Hernando Siles. Bolívar abría el marcador y retornaba la ilusión del campeonato.

Boca no salió a buscar el arco de Mauro Machado ni cuando se vieron con un gol debajo. Siguió perdiendo el tiempo, tanto como lo desperdició en el primer período. Bolívar no encontró el segundo gol que quizás hubiera sido el resultado más justo.

Bolívar ganó la primera final; quedaban 90 minutos más en la Bombonera.

La Bombonera

La Academia necesitaba un empate en reducto de Boca Juniors para alcanzar la gloria. El partido de vuelta se jugó el 17 de diciembre y los xeneizes liquidaron el compromiso en el primer tiempo, en el que anotó sus dos goles por intermedio de Martín Palermo y Carlos Tévez en jugadas colectivas.

Bolívar emparejó las acciones en el segundo, pero careció de profundidad.

Un tiro de Rubén Tufiño se estrelló en el travesaño en el complemento en la más clara de todo el encuentro.

La Academia vendió cara la derrota y no pudo coronar en Buenos Aires una excepcional campaña en la Copa Sudamericana. Murió de pie, esperando hasta el último segundo, creyendo en su fútbol y respirando mucha dignidad.